Javier Puyol, socio director de Puyol Abogados: “La figura del abogado se tiene que ir adaptando al curso de los tiempos”

Publicado el miércoles, 22 noviembre 2017

Javier Puyol, socio director de Puyol Abogados

Hans A. Böck / @LP_Hans

Javier Puyol es abogado, socio director de Puyol Abogados, magistrado en excedencia, ex letrado del Tribunal Constitucional, ex director de la Asesoría Jurídica Contenciosa del BBVA, consultor en tecnologías de la información y comunicación, administrador concursal, árbitro y mediador civil y mercantil, profesor universitario y académico de la Real Academia de Jurisprudencia.

Lawyerpress (LP): Sr. Puyol, Usted es una de las pocas personas en el sector legal que ha tenido la oportunidad de vivir la profesión desde muchos ángulos diferentes. ¿Cuál de sus experiencias profesionales le ha parecido, o le parece, la más satisfactoria?

Javier Puyol (JP): Yo creo que cada experiencia profesional en mi vida ha sido sumamente enriquecedora tanto en lo personal, como en lo profesional, pues me ha permitido el conocimiento del derecho desde muy diversas facetas, y al mismo tiempo, el contacto con profesionales y ciudadanos, que me han dado una visión de la vida y de las relaciones jurídicas distintas en cada momento.

LP: No sólo destaca por su amplio historial profesional, sino también por sus grandes conocimientos en dos áreas que ahora mismo son de gran actualidad. Uno es el compliance y el otro la protección de datos. El nuevo reglamento de protección de datos nos ha vuelto a traer un tema que parecía ya dominado en las empresas españolas. ¿Cómo reciben sus clientes el nuevo reglamento y la obligación a volver a adaptarse a un nuevo estándar?

JP: En principio yo creo que con cierta preocupación e incertidumbre. La vigente Ley Orgánica de Protección de Datos es ya en muchos casos una materia aprendida, donde las rutinas para su implementación y aplicación se han llevado a cabo de manera muy satisfactoria en general, gracias al esfuerzo de la Agencia y de los profesionales de la privacidad y de todos aquellos responsables y encargados de tratamiento responsables que se han comprometido efectivamente en el cumplimiento de la legalidad vigente.

El nuevo Reglamento presenta problemas y dudas en su puesta en marcha, donde principios como el de auto organización y proactividad en el cumplimiento, exigen un esfuerzo adicional en el cumplimiento, el empoderamiento de los titulares de los datos, la accountability, y las exigencias de transmitir confianza y transparencia a los consumidores, sin lugar a duda hacen justa dichas preocupaciones. En paralelo, el margen de libertad de cumplimiento que nos proporciona la nueva norma, unido a las nuevas herramientas que se contienen en el mismo, nos debe llevar a un cumplimiento más racional de las exigencias de la privacidad, donde las necesidades de cada área de negocio van a tener la posibilidad de acercarse más a su propio modelo de cumplimiento.

Del mismo modo, tenemos que valorar muy mucho la importancia que tiene no solo cumplir las normas en esta materia, sino poder acreditarlo oportunamente tanto material como temporalmente, ante el regulador, la autoridad judicial, los medios de comunicación, y por supuesto, a los consumidores o ciudadanos como principales afectados en sus derechos por los tratamientos de datos.

LP: Y en materia de compliance…. Parece que también en este tema hemos tenido una cierta “burbuja” que se está desinflando con la norma UNE19601 y los procesos de certificación de los sistemas de gestión de compliance. Casi repito la misma pregunta que la anterior: ¿Cómo lo perciben las empresas, se ven desbordadas por tanta oferta y sobre todo tanta oferta diferenciada sobre todo en precios?

JP: Yo creo que los empresarios cada día están más concienciados de la necesidad de llevar a cabo un cumplimiento normativo riguroso y serio sin aventuras, ni tampoco experimentos. Dicho esto, probablemente tenemos que ir abandonando la cultura de tratar de imponer las nuevas normas desde una perspectiva represiva o sancionadora, puesto que son modelos que no han tenido ni han cumplido con las expectativas de implantación soñadas por el legislador.

Hasta este momento hemos trasladado colectivamente unos modelos de Compliance en sentido negativo, y es preciso recalcar los valores de mejora que los mismos pueden aportar a cualquier empresa.

Por ello, la cultura de cumplimiento, especialmente la de índole penal, debe ir vinculada a un crecimiento y desarrollo de los negocios, donde cada empresario pueda vender sus bienes y servicios propiciada por la exigencia colectiva del cumplimiento de una serie de principios y valores, de los que nadie puede abdicar (derechos humanos, igualdad de género, cumplimiento preventivo de los tipos penales aptos para personas jurídicas), que hagan comprometerse responsable y solidariamente con un conjunto de valores, que deben ser el sedimento del Compliance.

Es cierto que los nuevos patrones de Compliance no han tenido el éxito esperado, y ello se debe a una sencilla razón. El 95% de nuestro tejido empresarial son fundamentalmente PYMES, para las cuales presenta muchos problemas de adaptación los modelos de Compliance más difundidos, pensados más para multinacionales y grandes empresas, que efectivamente para dichas pequeñas y medianas empresas, que necesitan urgentemente de un modelo sencillo y funcional que se acomode y dé respuesta a sus necesidades reales en esta materia.

LP: ¿Cree que la certificación de los sistemas puede garantizar el correcto funcionamiento del compliance?

Yo creo que las certificaciones en todas las materias regulatorias aportan valores muy importantes y renovadores en el ámbito del cumplimiento. El legislador y los diferentes reguladores han apostado decididamente por ellas, y creo que es un acierto. Es necesario definir bien su contenido y su alcance, concretando específicamente lo que esperamos de ellas. Como todos los elementos de control, también es importante que estén sometidas a revisiones periódicas, a los efectos de no desnaturalizar su función.

Sin embargo, el hecho de contar con una certificación en esta materia no puede constituir una puerta abierta a la impunidad, antes al contrario, el certificante y especialmente el certificado sabe que en un determinado momento tiene que estar en condiciones de rendir cuentas de su actividad de cumplimiento, ya que la certificación no puede servir de una excusa general de impunidad.

LP: Al principio de la conversación hemos hecho referencia a su ya amplia carrera profesional. ¿Cómo ha visto los cambios en la abogacía, que ahora está obligado a “innovar” y utilizar la tecnología? ¿No parece que se está difuminando un poco la figura del abogado?

JP: La figura del abogado, como la de todos los profesionales del derecho se tiene que ir adaptando al curso de los tiempos, y a las evoluciones que sufre y demanda la sociedad en cada momento.

El abogado no puede ser ajeno al impacto que en su actividad profesional produce la tecnología, pero sin lugar a duda, esta utilizada correctamente nos hace ser más eficaces y productivos. Tenemos una mayor fuente de conocimiento. Yo recuerdo mis tiempos en Plaza de Castilla, que cada vez que nos citaban una sentencia, teníamos que ir a la Biblioteca, localizarla, sacar una fotocopia, y luego tratar de incorporarla trascribiéndola manualmente a la resolución en cuestión.

Afortunadamente estos tiempos han pasado, y el Abogado dispone en la actualidad de muchos más medios a su alcance, que le permiten tener una mejor preparación en términos generales, y al mismo tiempo una mejor y mayor defensa de los intereses de su cliente, sin que ello tenga que afectar negativamente ni a su personalidad y ni a la función que desempeña.

LP: Usted también representa un despacho mexicano y viaja mucho por Latinoamérica. ¿Cómo está la situación de la abogacía en LATAM? ¿Cómo afrontan los despachos los nuevos retos?

JP: Recientemente he tenido la oportunidad de coincidir en Perú con buena parte de la Abogacía Latinoamericana y creo que en este momento se está produciendo de manera colectiva un movimiento renovador muy importante, y que está teniendo consecuencias muy positivas y más que evidentes en casi todos los países. Los despachos de abogados están asumiendo nuevos retos organizativos para enfrentarse a nuevas áreas de conocimiento, y responder así los importantes retos que la propia competencia entre ellos está generando.

Al mismo tiempo, es muy evidente el mayor conocimiento que se tiene, el incremento de las mejoras técnicas y tecnológicas que se están llevando a cabo, lo que evidencia, en definitiva, el incremento de la calidad en el funcionamiento de los mismos, de lo que se benefician directamente los clientes y los ciudadanos en general, y tiene repercusión en las relaciones jurídicas de todo orden.

LP: Lawyerpress acaba de publicar un eBook con la opinión de una decena de abogados in-house sobre los cambios en la profesión. ¿No cree que el sector legal tiene algo “arrinconado” a los abogados in-house, quienes sin embargo llevan gran parte del trabajo del sector legal, además con tendencia al alza?

JP: La problemática de los abogados in-house no ha cambiado muchos en los últimos tiempos, pese a los esfuerzos que se han llevado a cabo por situar a esta parte de la profesión en el lugar que le corresponde.

No debe olvidarse que los abogados in-house desempeñan un importantísimo papel en las empresas y en toda clase de organizaciones, asesorando jurídicamente y defendiendo los derechos de las mismas, ostentando el mayor grado posible de independencia dentro de las posibilidades de cada uno, que a veces, y es un hecho plenamente constatable, no son excesivas. Las situaciones profesionales a las que tiene que enfrentarse el abogado in-house son ciertamente complicadas, por ello, es necesario dotar de un mayor respaldo colectivo a este ámbito de la abogacía, cuyos problemas muchas veces no son ni conocidos, ni tampoco suficientemente entendidos.

LP: Para concluir siempre pedimos a nuestros interlocutores una mirada hacia delante para ver la profesión del abogado dentro de diez años. ¿Habrá cambios sustanciales?

JP: Yo creo que estamos viviendo unos tiempos de cambios constantes, la sociedad del conocimiento y la información en la que vivimos inmersa, el desarrollo tecnológico y el crecimiento de las redes sociales, y los cambios sociales que se están operando, están provocando la necesidad de una adaptación continua, en la que prácticamente no existe tiempo suficiente para reflexionar que hacemos o a donde vamos. Esta dinámica a veces se presenta como un obstáculo para determinar adecuadamente el camino a seguir.

Sin embargo, creo que debemos ser tremendamente positivos y optimistas en nuestra visión del futuro, en aras de una sociedad más justa, más cercana a los problemas reales de los ciudadanos, y al mismo tiempo más preparados y con la capacidad de asumir tecnológicamente los retos de la calidad en el ejercicio de nuestra función, que cada día nos demanda la sociedad en general, y particularmente los ciudadanos y los clientes.

Habrá cambios ciertamente muy importantes, y los está habiendo, pero también la abogacía en todas sus manifestaciones está demostrando una enorme capacidad de adaptación, sin que ello vaya en detrimento de su actividad profesional.

 

LP: Sr. Puyol, muchas gracias por tu tiempo.

Sobre el autor

Editor y Director de Lawyerpress. Fundador del grupo Lawyerpress. Periodista con más de 30 años de experiencia en medios nacionales e internacionales. Idiomas: Español, alemán, inglés. Correo electónico: hab@lawyerpress.com y Twitter @LP_hans

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