Lleno a rebosar
en el Salón de Actos del ICAM para escuchar las voces de los firmantes de una
monografía imprescindible de consultar sobre la Lecrim, reforma procesal penal
que desde ayer en vigor tras un periodo de vacatio legis de dos meses y
muchas críticas, sobre todo de
jueces y fiscales. Como padrino de esta obra, Antonio del Moral, magistrado
de la Sala Segunda del Tribunal Supremo quien explicó, por la relación
profesional que tiene con los firmantes de la publicación, la génesis del libro.
Luego, a continuación Nicolás González-Cuellar, Catedrático de Derecho Procesal
y Manuel Marchena, presidente de la Sala II del Supremo, contaron algunos
detalles de esta publicación. Curiosamente los tres juristas que intervinieron
en este acto fueron elegidos por el Ministro Gallardón a principio de
legislatura para crear un Grupo de Trabajo que crease un documento sobre la
Lecrim. “El documento se hizo, tiene más de 700 artículos y creo que logramos un
amplio consenso en su realización”, comentaba Marchena, responsable del citado
Grupo de trabajo, quien también afirmó en las próximas legislaturas de abordar
una reforma más en profundidad que otorgue la investigación al fiscal. Ambos
ponentes explicaron algunas de las reformas, la instrucción en los plazos que
tanta polémica ha generado, la segunda instancia penal en los TSJ, necesaria
y que se reclamaba desde Europa y el control judicial de las comunicaciones
electrónicas, una medida reclamada desde hace años a raíz de una sentencia del
Tribunal Constitucional que echaba en falta dicha regulación.
Días antes de la entrada en vigor este domingo la Lecrim tenía lugar un evento
especial en el ICAM, tanto por los ponentes que participaron como por los
invitados que acudieron al mismo. Muchos magistrados del Tribunal Supremo como
Angel Calderón, presidente de la sala Militar, Juan Saavedra expresidente de la
Sala Penal, José Manuel Maza, magistrado de la sala Penal del Supremo, juristas
como Víctor Moreno, Catedrático de Derecho Procesal y el exvocal del CGPJ Adolfo
Prego, ahora titular de su despacho de abogados, y magistrados de la Audiencia
Nacional, allí vimos al presidente José Ramón Navarro y a los jueces Eloy
Velasco y José de la Mata, entre otras personalidades, todos ellos interesados
por la convocatoria de esta publicación, a la que se la augura un notable éxito.
acudieron al reclamo de la presentación de esta monografía de la Lecrim,
indispensable para consultar porque los tres ponentes estuvieron en esa Comisión
que puso en marcha Gallardón para crear un nuevo Código Procesal Penal que luego
no vería la luz en su totalidad.
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Asociaciones de jueces y fiscales, preocupados porque la Lecrim entre en vigor sin haberse aumentado los medios, tanto materiales como personales, para que los plazos puedan cumplirse. |
El acto de presentación comenzó con la intervención del diputado Bibliotecario
José Manuel Pradas, encargado de presentar a los ponentes. En primer lugar
intervino, el magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Antonio del
Moral García, que recordó en clave de humor que cuando todavía estaba en la
facultad, “estudiaba con prisa, temerario de que me pillara la reforma de la ley
de enjuiciamiento criminal, pero al paso que vamos creo que voy a jubilarme sin
habérmela estudiado de forma global”. Aseguró que, con este nuevo libro, “he
aprendido y he rememorado”. A su juicio la Lecrim cambia desde que entra la
Constitución Española en vigor, con lo que el enfoque de su perspectiva tendría
que ser diferente desde aquel momento. Recordó además que a lo largo de este año
la citada reforma procesal penal había sufrido siete modificaciones importantes.
“En este libro se ve como este cambio normativo importante va a afectar a cada
uno de los operadores jurídicos”, indicó.
Pendiente la
investigación que se dé al fiscal
Por su parte, Nicolás González-Cuellar, otro de los autores de esta monografía,
destacó que “hoy más que nunca el documento que hizo la Comisión de Expertos
dirigida por Marchena y en la que Del Moral y quien les habla tuvieron la
oportunidad de colaborar, está más vigente que nunca y sigue estando sujeto a
debate”. Subrayó que genera muchos problemas la
incorporación del fiscal a la instrucción, como otros expertos han pedido,
pero que habrá que hacerlo en una reforma posterior más profunda que habrá que
cometer. “Creemos que junto a la labor del fiscal deben permanecer la acusación
popular y la particular como figuras que ayuden a esclarecer el hecho”, indicó.
Sobre el debate de los plazos de instrucción comentó que “parece que ahora nos
enteremos de los plazos de instrucción cuando han existido siempre. Desde “Las
Partidas”, de Alfonso X el Sabio se hablaba de dos años y si en ese tiempo no se
probaba nada el acusador se convertía en encausado”.
González-Cuellar recordó que con la nueva Lecrim, el juez puede pedir ampliar
esos plazos de seis y dieciocho meses “lo único que se le va a pedir es un
programa de actuaciones tal y como señala el artículo 324 de la nueva Lecrim”.
Para este jurista este libro hace un diagnóstico de la situación procesal
actual. “Se hace una mejor regulación del derecho a la defensa, de hecho el
detenido desde que es tal tiene derecho a asistencia letrada e incluso puede
impugnar esa privación de libertad desde el inicio de las actuaciones”, destacó.
También vio acertado los
cambios de imputado por investigado, pese a las críticas vertidas por las
asociaciones de jueces, como cree que se verá a medio plazo y cuando la Lecrim
empiece a rodar y otro elemento que mencionó como relevante es la regulación del
decomiso, de tal forma que se espera que con la creación de una oficina que
gestione este tipo de actuaciones que se evite que cualquier delito sea rentable
cometerlo.
Por último, el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Manuel
Marchena, también autor de la obra, comenzó agradeciendo la numerosa presencia
de asistentes, lo que consideró “un acto de amistad”. Recordó que con esta
reforma parcial del proceso penal quedaba reforzado el llamado derecho a la
defensa. También habló del proceso de redacción del libro, “una materialización
de nuestra visión sobre el proceso, pero también la culminación de un
ilusionante proceso que ha tenido mucho de desafío intelectual para nosotros”.
Marchena también tuvo palabras para esa Comisión que encabezó de expertos para
redactar un nuevo proceso penal. “Ahí está nuevo trabajo con 707 artículos que
al final no ha entrado en vigor en su integridad”, apuntó. Un Código Procesal
Penal que sí nos presentó en un Curso de Verano de los últimos que
organizó la APM en El Escorial. Pese a ello, comentó que mereció la pena
formar parte de ese grupo de juristas y debatir cada uno de los artículos y
propuestas, algunas de las cuales es muy posible que entren en vigor la próxima
legislatura, dado el grado de consenso del citado documento.
Para Marchena, la intervención de las comunicaciones electrónicas con control
judicial, es otro de los avances a tener en cuenta de
esta reforma procesal penal que todo el mundo reclamaba, y a la que fiscales
y jueces ven con preocupación ante la falta de medios materiales y humanos que
existen en estos momentos: “A raíz de una sentencia del Tribunal Constitucional
la 175/2014 que señalaba que no se podía dar amparo en un proceso penal al
control de los sospechosos por vía telemática porque vulneraba la intimidad y el
secreto de las comunicaciones, también señalaba la necesidad de que este tipo de
prácticas estuvieran reguladas de forma conveniente, Y lo que ha hecho la
reforma es dar esa cobertura legal para que no queden vulnerados los derechos
fundamentales de los ciudadanos ante este tipo de situaciones donde la policía
investiga”, subrayó. Con la nueva norma, se regula diferentes prácticas que ya
existen en el mercado siempre con autorización judicial y respaldo normativo.
La regla general es que para
acordar una medida de intervención o registro de las comunicaciones de cualquier
clase se requiera autorización judicial. El juez accederá siguiendo los
principios de especialidad, excepcionalidad, idoneidad, necesidad y
proporcionalidad de la medida.