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Una de las prioridades de la Inspección de Trabajo durante
2015
es
aflorar
el
empleo
sumergido
y a
ello
destina
parte
de
sus
recursos
como
evidencia
el
número
de
inspectores
que
se
dedican
en
exclusiva
a
actividades
sumergidas,
que
asciende
a 25
sólo
en
Madrid.
Así lo ha explicado el jefe adjunto de la Inspección de Trabajo
de
Madrid,
Javier
Cerrolaza,
durante
la
jornada
que
ha
organizado
Olleros
Abogados
bajo
el
título
'Planes
de
inspección
de
trabajo
y
negociación
colectiva
tras
la
crisis',
en
la
que
también
han
participado
el
socio
director
de
la
oficina
de
Madrid
de
Olleros
Abogados,
Javier
Mata,
y el
socio
responsable
del
área
de
Derecho
Laboral,
Jesús
Molinera,
además
de
Vicente
Sampedro, Of
Counsel
del
área
de
Laboral
de
la
firma.
Durante su intervención, Javier Cerrolaza ha sostenido que en
materia
de
Seguridad
Social,
la
Inspección
de
Trabajo
está
coordinando
actuaciones
con
Hacienda
para
la
detección
de
falsos
autónomos,
al
tiempo
que
ha
indicado
que
se
ha
creado
una
unidad
especial
dentro
de
la
inspección
de
trabajo
para
la
detección
de
empresas
y
trabajadores
ficticios.
Asimismo, ha valorado la disminución del número de expedientes
de
regulación
de
empleo
durante
los
últimos
años
y ha
explicado
que,
en
concreto,
en
Madrid,
se
ha
pasado
de
2.000
actuaciones
inspectoras
en
2013
a
aproximadamente
950
en
2014.
Por su parte, Vicente Sampedro ha manifestado que las soluciones
a la
temporalidad
"se
encuentran
en
los
convenios
colectivos
ya
que
en
ellos
se
detallan
los
supuestos
de
utilización
de
los
contratos
eventuales
y de
obra,
e
incluso
permiten
establecer
los
porcentajes
de
temporalidad,
según
los
distintos
puestos
de
trabajo
y
según
el
sector".
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