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Fue Cecilia Alvarez, vicepresidenta de APEP, responsable
de
Pfizer
a
nivel
de
privacidad
y
protección
de
datos
a
nivel
europeo
quien
desveló
el
nombre
de
los
ganadores
de
estos
premios
APEP
En la categoría de Trayectoria Académica Miguel Ángel
Davara
Rodriguez
recibió
los
mayores
aplausos
de
la
noche.
Una
vida
dedicad
a
las
tecnologías,
docencia
e
Internet.
En
la
actualidad
es
Presidente
y
fundador
de
la
Firma
de
asesores
jurídicos
Davara
&
Davara,
Asesores
Jurídicos,
especialistas
en
Derecho
de
las
Tecnologías
de
la
Información
y
las
Comunicaciones.
Pero
su
currículum
es
amplio
a
nivel
docente.
Es
coordinador
del
Área
de
Informática
Jurídica
de
ICADE;
Director
de
los
Cursos
de
Especialista
Universitario
en
Protección
de
Datos,
Especialista
Universitario
en
Comercio
Electrónico
y
Especialista
Universitario
en
Contratación
Informática
de
Davara
&
Davara
en
colaboración
con
el
Real
Centro
Universitario-Escorial
María
Cristina.
Sin embargo desde APEP se ha valorado que Davara ha
sido,
y
es,
un
pionero,
un
jurista
capaz
de
explorar
y
formarse
en
el
mundo
de
las
tecnologías
de
la
información
y
las
comunicaciones,
y
con
una
visión
de
futuro
determinante.
Ha sido el padre de generaciones y generaciones de
profesionales
de
la
privacidad.
Y
finalmente
y
ante
todo
goza
del
bien
más
preciado
del
que
puede
disponer
un
jurista
y
profesor
universitario,
la
auctoritas,
esa
cualidad
que
convierte
a un
profesor
en
maestro
y a
sus
estudiantes
en
discípulos
palabras
ambas,
maestro
y
discípulo,
de
hondo
significado
para
la
academia.
Respecto a la Institución Académica, APEP concede
este
premio
a la
Cátedra
Google
de
Privacidad,
Sociedad
e
Innovación
por
su
labor
de
promoción
del
conocimiento
de
la
privacidad
por
medio
de
seminarios
especializados,
premios
de
investigación,
la
edición
del
Master
Oficial
Universitario
en
Protección
de
Datos,
Transparencia
y
Acceso
a la
Información,
y
del
Congreso
Internacional
sobre
Protección
de
Datos.
En su trayectoria la Cátedra ha estado particularmente
atenta
a
las
relaciones
privacidad-sociedad,
privacidad-economía
y
desarrollo
contando
en
todo
momento
con
el
punto
de
vista
de
los
profesionales.
Recibe
el
premio
José
Luís
Piñar
Mañas.
Con el galardón al Compromiso Social APEP quiere premiar
la
iniciativa
de
Carlos
Alberto
Hernández
González
de
impulsar
la
traducción
al
Braille
de
modelos
de
cumplimiento
normativo
del
deber
de
información
en
la
recogida
de
datos
personales
impulsando
con
ello
políticas
de
igualdad
indispensables
para
la
atención
de
colectivos
con
necesidades
especiales.
Y llego un momento muy esperado para nuestra publicación.
El Premio Medios de Comunicación a DERECHO FUNDAMENTAL
lo
recogió
nuestro
compañero
Luisja
Sánchez,
acompañado
del
Director
General
de
la
firma,
Hans
Boeck.
Luisja,
hombre
inquieto
y
periodista
de
raza
ha
puesto
con
sus
reportajes
y
entrevistas
la
privacidad
en
la
actualidad.
Los
asociados
de
APEP
han
valorado
la
calidad
de
su
trabajo
a
nivel
profesional
y el
constante
trato
a
los
profesionales
del
sector
Premio a la Asociación/Organización.
Otro de los premios que entregó APEP fue a la Asociación
más
volcada
por
la
privacidad.
APEP
premia
a la
Organización
Padres
2.0
por
su
compromiso
con
la
defensa
integral
de
los
derechos
del
menor.
Asimismo
se
destaca
el
desarrollo
de
una
Línea
de
Ayuda
en
el
que
los
profesionales
prestan
apoyo
voluntario
a
familias,
padres
y
niños
en
relación
con
conflictos
derivados
del
uso
de
las
tecnologías
de
la
información,
con
particular
atención
a
las
cuestiones
que
impactan
en
la
privacidad,
la
integridad
y la
dignidad
de
los
menores.
Recoge
el
premio
Aida
Barquero.
Por último se entrego el Premio Honorífico In Memoriam
a
la
profesora
Dr.
Rosa
Llácer
Matacás
a la
que
se
dedicó
un
recuerdo
emocionado.
No
vamos
a
glosar
hoy
aquí
la
figura
académica
de
la
profesora
Llácer
Matacás,
Catedratica
de
Derecho
Civil
de
la
Universitat
de
Barcelona
e
Investigadora
Principal
del
Grupo
de
Investigación
en
Derecho
Privado,
Consumo
y
Nuevas
Tecnologías.
La profesora Llácer fue una impulsora decidida en la
interacción
de
su
universidad
con
los
profesionales
de
APEP.
Y
créanme
abrir
de
par
en
par
las
puertas
de
la
universidad
no
es
ni
fácil,
ni
por
desgracia
usual.
En
segundo
lugar,
les
contaré
una
anécdota
en
los
últimos
meses
la
profesora
impulsaba
un
proyecto
internacional
de
investigación
al
que
tuvimos
el
honor
de
ser
invitados
y
sus
mails
traducían,
ilusión,
esperanza
y
ganas
de
trabajar.
A
pesar
de
la
enfermedad. |