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Fin
del
Congreso.
El
último
minuto
de
estos
tres
días
en
Vitoria-Gasteiz
sirvió
para
conocer
el
posicionamiento
de
la
abogacía
ante
los
nuevos
tiempos
que
llegan.
Un
nuevo
ciclo
donde
los
abogados
quieren
ser
protagonista.
Fue
su
presidente
Carlos
Carnicer,
quien
leyó
la
Declaración
de
Vitoria,
un
decálogo
de
ideas
que
confluyen
en
la
necesidad
de
un
Pacto
de
Estado
para
la
regeneración
de
nuestra
Justicia.
Otro
de
los
elementos
clave,
el
derecho
a la
defensa
aparece
en
este
texto,
como
actividad
exclusiva
de
los
propios
abogados
y
que
debe
contar
con
una
Ley
Orgánica
que
desarrolle
y
proteja
este
precepto.
A
partir
de
este
lunes
vuelven
las
negociaciones
con
Justicia,
de
hecho,
tanto
el
CGAE
como
otros
operadores
jurídicos
están
invitados
a la
puesta
en
marcha
de
la
Comisión
“Justicia
sin
Papeles”,
creada
por
Catalá
para
lograr
el
objetivo
de
ir
retirando
el
papel
en
la
relación
entre
profesionales
y
órganos
de
la
administración
de
Justicia.
Como
ya
saben
nuestros
lectores
la
fecha
de 1
de
enero
de
2016
es
la
fijada
por
el
propio
Ministro
para
lograr
ese
objetivo
que,
a
juicio
de
muchos,
parece
impensable
de
lograr.
Después
de
tres
días
de
intensos
debates,
donde
asuntos
como
la
transparencia
como
elemento
para
frenar
la
corrupción;
la
prueba
electrónica
y el
papel
del
abogado
en
este
nuevo
entorno
digital
o la
lucha
de
la
privacidad
frente
a la
libertad
de
información,
se
llegó
este
viernes
al
final
de
este
XI
Congreso
del
a
Abogacía
donde
más
de
mil
profesionales
de
toda
España
acudieron
para
intercambiar
opiniones
y
conocer
más
de
cerca
los
nuevos
retos
en
los
que
se
encuentra
inmerso
la
profesión
de
abogado.
De
esta
declaración,
que
reproducimos
a
continuación,
se
echa
en
falta
hablar
de
la
despolitización
de
la
justicia,
situación
que
preocupa
mucho
a
los
abogados
y a
otros
profesionales
,
así
como
alguna
mención
al
papel
del
abogado
en
los
métodos
extrajudiciales
como
arbitraje
y
mediación.
Si
realmente
los
abogados
logran
evitar
que
muchos
asuntos
vayan
a
los
juzgados,
no
hubiera
estado
de
más
una
mención
y
que
el
Congreso
hubiera
tenido
una
mesa
redonda
específica
para
ello.
Sobre
las
reformas,
la
citada
Declaración
señala
de
forma
general
la
necesidad
del
consenso
y de
contar
siempre
con
la
opinión
de
la
abogacía
de
cara
a
que
cualquier
cambio
legislativo
esté
de
forma
correctamente
implementado
y se
cita
la
reforma
penal
o la
llamada
Ley
Mordaza
como
reformas
conflictivas
que
pueden
alterar
en
determinadas
situaciones
los
derechos
fundamentales
de
los
ciudadanos.
Este
es
el
texto
de
la
declaración:
VITORIA-GAZTEIZ
2015
–
UN
NUEVO
TIEMPO
PARA
LA
ABOGACIA
La
Abogacía
Española,
reunida
los
días
6 al
8 de
mayo
en
el
XI
Congreso
Nacional,
declara
que:
1.-
El
nuevo
tiempo
iniciado
en
plena
crisis
económica,
política
y de
valores
exige
la
adaptación
de
los
abogados
y
sus
instituciones,
teniendo
siempre
presente
la
dimensión
humana
de
la
profesión.
Contamos
para
ello
con
el
apoyo
institucional
y el
respaldo
del
Jefe
del
Estado
quien
ha
destacado
públicamente
la
relevancia
de
la
abogacía
para
el
funcionamiento
del
Estado
de
Derecho.
2.-
Todos,
absolutamente
todos,
debemos
intensificar
la
defensa
de
los
derechos
humanos.
No
podemos
mirar
para
otro
lado
ante
la
injusticia.
3.-
La
abogacía
española
reafirma
su
función
social
y su
compromiso
con
los
más
desfavorecidos,
defendiendo
el
actual
sistema
de
Turno
de
Oficio
y
Asistencia
Jurídica
Gratuita,
ejemplo
de
servicio
público
eficiente
y de
calidad
y
exige
a
las
administraciones
públicas
un
trato
digno
y
una
remuneración
digna
y
puntual
para
esos
servicios
y
los
miles
de
abogados
que
los
prestan,
merecedores
del
máximo
reconocimiento.
4.-
Debe
promulgarse
una
LEY
ORGANICA
DEL
DERECHO
DE
DEFENSA,
que
completando
nuestro
sistema
de
Justicia,
regule
el
asesoramiento
y la
defensa
jurídica
y
refuerce
otros
derechos
conexos,
como
la
formación,
la
confidencialidad
de
las
conversaciones,
la
inviolabilidad
de
las
comunicaciones,
la
deontología
o el
secreto
profesional.
5.-
Apostamos
por
la
mejor
formación
inicial
y
permanente
para
alcanzar
la
excelencia.
Necesitamos
la
especialización
para
afrontar
los
retos
del
futuro
que
nos
permitan
continuar
con
una
abogacía
siempre
adelantada
a
los
tiempos.
Es
necesario
imaginar
hasta
lo
inimaginable,
aumentando
el
nivel
de
exigencia
y
buscando
nuevas
fórmulas
en
el
ejercicio
profesional.
6.-
La
evolución
tecnológica
y
científica,
su
incidencia
en
los
derechos
de
los
ciudadanos,
nos
obliga
a
innovar
y
profundizar,
para
hacerla
compatible
con
la
seguridad
jurídica
y
convertirlos
en
garantía
de
Justicia.
7.-
No
deben
abordarse
reformas
de
calado,
tanto
procesales
como
sustantivas,
sin
que
la
abogacía
sea
oída.
Es
preciso
desarrollar
los
máximos
esfuerzos
en
la
búsqueda
de
consensos,
desde
el
dialogo
y la
participación.
Solo
así
se
evitarán
afecciones
a
los
derechos
fundamentales
como
las
habidas,
entre
otras,
con
las
tasas,
la
conocida
como
ley
mordaza
o la
reforma
del
Código
Penal.
8.-
La
Abogacía
reclama,
y se
ofrece
a
coliderar,
un
gran
Pacto
de
Estado
por
la
Justicia,
base
de
la
convivencia
y la
paz
social,
que
permita
reconstruir
y
regenerar
un
sistema
de
Justicia
estable,
con
el
compromiso
de
todos,
para
conseguir
que
funcione
de
forma
segura,
ágil,
previsible
y
neutral.
9.-
La
defensa
jurídica
es y
debe
seguir
siendo
exclusiva
de
la
abogacía.
Sin
derecho
de
defensa,
sin
abogacía,
sin
contradicción,
en
igualdad
de
las
partes,
no
puede
haber
Justicia.
10.-
Solo
desde
la
unidad
se
puede
mantener
la
fortaleza
necesaria
para
ejercer
el
liderazgo
social
que
nos
reclaman
los
ciudadanos
en
una
sociedad
cada
vez
más
necesitada
de
asesoramiento
y
defensa. |