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Pocas
veces
uno
ha
visto
a
una
persona
con
tanta
vitalidad
como
Antonio
Garrigues.
Su
papeleta
no
era
sencilla
en
esta
Jornada
Inaugural
de
este
XI
Congreso
de
la
Abogacía
que
se
celebra
en
Vitoria-Gasteiz.
Sacar
del
sopor
de
la
comida
a un
millar
de
juristas
que
se
quedaron
sorprendidos
con
los
mensajes
que
este
prestigioso
abogado,
portada
del
Forbes
español
de
mayo,
lanzó
a
los
asistentes.
En
su
breve
pero
intensa
intervención,
apertura
de
la
ponencia
sobre
el
abogado
3.0
que
aglutina
los
dos
primeros
días
de
este
evento,
Garrigues
arengó
a
los
asistentes
a
ser
partícipes
de
un
futuro
que
ya
es
presente
en
un
entorno
global
sin
fronteras.
Mientras
tanto
el
auditórium
escuchaba
con
los
ojos
boquiabiertos
los
mensajes
que
lanzaba
este
veterano
letrado.
Ochenta
años
vitales,
sesenta
como
abogados
e
impulsor
del
mayor
despacho
de
abogados
de
Europa.
Pero
Antonio
Garrigues
es
un
inconformista
nato
y
decidió
trasladar
esa
forma
de
ver
la
profesión
a
los
asistentes
de
este
evento.
Nadie
puede
decir
que
su
intervención
no
le
dejó
indiferente.
Como
un
lider
positivo,
moviéndose
en
un
escenario
enorme
con
pantalla
de
vídeo
detrás,
nuestro
protagonista
explicó
los
cambios
que
están
llegando
y
que
van
a
convertir
a la
abogacía
en
protagonistas
de
los
próximos
años.
Y es
que
según
su
visión
cosmopolita
ha
llegado
el
momento
de
los
abogados
en
un
entorno
multidisciplinar
y
global.
Nada
mejor
que
una
intervención
como
la
de
Garrigues,
adrenalina
pura
en
vena
para
poder
quemar
la
comida
de
este
miércoles.
Su
intervención
recuerdo
mucho
a
aquellos
coach
que
en
mitad
del
partido
se
reúnen
con
su
equipo
para
darles
ánimo
y
nuevas
consignas.
Muchos
mensajes
en
poco
espacio
de
tiempo.
Pero
frases
contundentes.
El
que
es
hoy
uno
de
los
abogados
de
más
prestigio
en
Europa
desgranó
con
acierto
la
intervención
de
Felipe
VI,
rey
de
España,
por
la
mañana:
“Este
e es
un
Congreso
especial,
así
lo
comentó
el
propio
Monarca
esta
mañana”,
apuntó.
Y
subraya
el
protagonismo
que
va a
tener
la
abogacía
en
los
próximos
años:
“Tenemos
que
decidir,
por
eso
nos
pagan
y
vamos
a
tener
tomar
decisiones
complicadas
en
asuntos
complejos.
Nadie
discute
que
el
abogado
decide
y
toma
partido
y
saca
al
cliente
de
su
incertidumbre”.
Primer
gran
mensaje
de
este
improvisado
gurú.
La
segunda
idea
fuerza
la
lanza
a
continuación.
Hay
que
dejar
de
ver
las
cosas
y
los
problemas
desde
un
único
punto
de
vista,
hay
que
apostar
por
los
enfoques
multidisciplinares
para
solucionar
y
aportar
valor
al
cliente:
“Los
problemas
están
ahí
pero
hay
que
ser
hábil
para
poder
solucionarlos
dentro
de
ese
contexto
global
porque
siempre
se
relacionan
unos
con
otros”;
subraya
ante
la
mirada
silenciosa
de
los
que
allí
estamos.
“Es
el
momento
que
tenemos
los
abogados
de
reforzar
nuestra
posición
de
influencia
con
nuestro
entorno
y
romper
la
idea
que
nos
achacan
científicos
y
tecnólogos
que
no
concretamos”,
advierte.
Una
de
sus
luchas
de
estos
últimos
años
es
que
ambas
comunidades
la
científico-tecnológica
y la
de
juristas
encuentren
un
escenario
común
de
entendimiento.
Nuestro
ilustre
ponente
cree
de
manera
ciega
en
el
poder
y
las
habilidades
del
abogado
actual,
un
profesional
al
que
las
tecnologías
le
sitúan
en
el
reto
de
tener
de
formarse
de
manera
continua
para
responder
a
los
nuevos
desafíos
que
proceden
de
un
nuevo
entorno
donde
el
cliente
conoce
mejor
lo
que
es
el
negocio
jurídico
y es
más
exigente:
“Hay
que
darse
cuenta
que
el
papel
de
los
abogados
en
la
sociedad
es
importante.
Es
más
si
el
estamento
jurídico
no
responde
es
muy
posible
que
la
propia
sociedad
se
resienta
ante
su
falta
de
aportaciones”,
subraya.
Para
este
jurista
de
larga
y
exitosa
trayectoria
“la
historia
del
derecho
es
la
historia
de
la
Humanidad
y
hay
que
convencerse
que
sin
Derecho
es
imposible
la
convivencia”.
Su
intervención
está
concluyendo.
Nadie
diría
que
quince
minutos
introductorios
hubieran
valido
para
tanto.
Pero
a
veces
cuando
tienes
las
ideas
claras
no
necesitas
de
mucho
tiempo
para
ser
claro
y
transparente.
A
nadie
se
le
escapa
que
la
crisis
está
modificando
muchos
comportamientos
y
que
la
propia
abogacía
no
es
ajena
a
ella.
Pese
a
este
entorno
tan
complejo
de
los
últimos
años
Antonio
Garrigues
recuerda
al
auditórium
que
el
mundo
jurídico
debe
ser
capaz
de
salvaguardar
sus
valores
básicos,
cuestión
que
no
parece
sencilla
en
estos
momentos
de
zozobra
y
penurias.
“Sería
bueno
poder
encontrar
un
derecho
común,
un
lugar
que
fuera
muy
próximo
al
common
law
con
el
civil
law,
sin
ese
espacio
creo
que
la
globalización
poco
tiene
que
ofrecer”,
subraya.
Cuando
finaliza
su
exposición,
una
notable
ovación
respalda
su
actuación.
¿Habrá
tenido
su
efecto?
El
futuro
nos
lo
dirá. |