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“La
reducción
del
paro
de
larga
duración
(245.000
personas),
producto
en
su
mayor
parte
del
efecto
desánimo,
explica
el
descenso
de
la
actividad
(127.400)
y,
por
ende,
el
del
número
de
parados
(13.100)”.
Esta
es
la
principal
conclusión
que
extrae Àngels
Valls,
profesora
de
Dirección
de
Personas
y
Organización
de
ESADE
Business
School,
ante
los
datos
de
la
última
Encuesta
de
Población
Activa
(EPA),
correspondiente
al
primer
trimestre
de
2015,
y
que
sitúa
la
tasa
de
paro
en
un
23,78%,
siete
centésimas
más
que
la
recogida
en
la
última
EPA
de
2014.
El
aumento
de
este
índice,
por
primera
vez
en
meses,
significa
para
Valls
que
“el
modelo
actual
de
economía
-
empleo
sólo
produce
mejoras
efímeras”.
Prueba
de
ello
es
el
importante
descenso
en
la
tasa
de
actividad
que,
para
la
profesora
de
Dirección
de
Personas
y
Organización
de
ESADE
Business
School,
es
mucho
más
contundente
de
lo
que
se
podía
esperar:
“Nunca
los
datos
han
hablado
con
tanta
claridad,
los
parados
de
larga
duración
dejan
de
buscar
empleo”.
Para
Valls,
en
cambio,
“la
tendencia
que
sí
se
consolida
es
la
del
empleo
a
tiempo
parcial,
pero
no
por
elección
como
en
Centro
Europa,
sino
por
obligación”
En
cuanto
al
descenso
de
la
ocupación,
Valls
ve
“preocupante”
que
se
centre,
sobre
todo,
en
el
colectivo
de
entre
25 a
39
años
—“un
tramo
de
edad
muy
sensible
y
que
supone
un
signo
de
alerta”—
y
entre
los
asalariados
con
contratos
temporales,
especialmente
en
el
sector
servicios:
“Es
un
triángulo
que
cada
vez
tiene
peor
aspecto
y
que,
en
cada
EPA,
es
un
suma
y
sigue”,
comenta
la
profesora.
“El
cuadro
no
es
nada
optimista
—prosigue—,
nos
hace
ver
la
fragilidad
de
un
sistema
que
sigue
teniendo
uno
de
sus
mayores
puntos
débiles
en
el
número
de
hogares
sin
ningún
miembro
trabajando
[en
27.300,
hasta
llegar
a
los
1.793.000]”.
Tras
este
recorte
del
desempleo,
el
número
total
de
parados
alcanzó
la
cifra
de
5.444.600
personas.
No
obstante,
pese
al
descenso
del
paro
en
este
trimestre,
la
tasa
de
paro
subió
ligeramente,
desde
el
23,70%
hasta
el
23,78%,
como
consecuencia
de
la
evolución
de
la
población
activa,
que
bajó
en
127.400
personas
entre
enero
y
marzo
(-0,55%).
Desde
2008,
cuando
estalló
la
crisis,
en
todos
los
primeros
trimestres
el
paro
ha
registrado
subidas,
salvo
en
2014,
cuando
bajó
en
2.300
personas,
y
ahora
también
en
2015.
El
repunte
más
pronunciado
en
un
primer
trimestre
en
estos
últimos
años
fue
el
de
2009,
cuando
la
economía
española
sumó
811.400
desempleados.
En
el
último
año,
el
paro
se
ha
reducido
un
8,2%,
con
488.700
desempleados
menos.
En
términos
desestacionalizados,
el
desempleo
bajó
en
el
primer
trimestre
un
2,51%
respecto
al
trimestre
anterior.
Entre
enero
y
marzo
de
este
año
se
destruyeron
114.300
empleos
(-0,65%),
el
menor
descenso
en
este
etrimestre
desde
2008,
cuando
se
perdieron
97.900
puestos
de
trabajo.
En
el
último
año,
la
ocupación
ha
aumentado
en
504.200
personas,
a un
ritmo
del
2,97%,
siendo
el
cuarto
trimestre
consecutivo
en
la
que
esta
tasa
encadena
cifras
positivas.
Frente
a la
poco
esperada
subida
del
paro,
“sí
que
hay
un
cambio
de
tendencia
que
se
consolida”,
afirma
Valls.
Se
refiere
al
aumento
de
empleo
por
tiempo
parcial,
“las
únicas
que
crecen,
frente
a
los
130.600
de
puestos
a
tiempo
completo
que
se
han
perdido”.
“El
problema
—continúa—
es
que,
a
diferencia
de
otros
países
centroeuropeos,
en
el
que
la
jornada
parcial
es
una
opción,
en
España
es
una
obligación”.
“Lo
vemos
como
una
alternativa
al
desempleo
y
esto
no
es
bueno”,
afirma
mientras
que
reconoce
que
ésta
“es
una
tendencia
que
está
aquí
para
quedarse”. |