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Fue
un
discurso
sobrio
pero
muy
comprometido
con
la
realidad.
El
acto
de
apertura
de
este
I
Congreso
de
la
Abogacía
Madrileña
fue
un
colofón
a la
altura
de
las
ponencias
de
esta
primera
jornada.
En
un
auditórium
repleto
de
personalidades
de
la
justicia
como
Angel
Juanes,
vicepresidente
del
Supremo,
EugenIo
Gay,
exmagistrado
del
Tribunal
Constitucional
y
expresidente
del
CGAE,
los
abogados
Antonio
Garrigues,
Juan
Antonio
Cremades
o
Pedro
Pascual
y
las
autoridades
madrileñas
como
Francisco
Javier
Vieira,
presidente
del
TSJ
de
Madrid
y
Eduardo
de
Porres,
presidente
de
la
Audiencia
Provincial
de
Madrid,
entre
otras
personalidades,
la
exposición
de
Sonia
Gumpert
fue
clara
y
contundente.
De
los
agradecimientos
a
las
peticiones
al
Ministro
Catalá
sobre
la
derogación
de
la
Ley
Mordaza
a
las
tasas
que
aún
soportan
las
pymes.
“Quien
debilita
a la
abogacía
debilita
a
los
derechos
de
los
ciudadanos”
sentenció
en
un
momento
de
su
intervención.
Por
su
parte
Rafael
Catalá
aprovechaba
su
turno
de
palabra
para
dar
de
nuevo
una
vuelta
de
tuerca
a
sus
reformas,
cada
vez
menos
consensuadas
y
las
palabras
de
Carlos
Carnicer
sobre
la
formación
del
abogado
subrayaban
la
necesidad
del
profesional
de
estar
preparado
para
ganarse
la
confianza
de
sus
clientes.
De
los
agradecimientos
a la
cruda
realidad.
Las
palabras
de
la
decana
Sonia
Gumpert
ya
han
quedado
para
la
historia
como
un
discurso
de
una
estadista
consumada.
Primero
mandó
un
mensaje
de
tranquilidad
a
los
ciudadanos
porque
los
abogados
madrileños
van
a
seguir
preparándose
y
formándose
con
el
apoyo
colegial.
Se
trata
de
ser
competitivo
desde
la
honestidad
para
dar
el
mejor
servicio
posible.
Y es
que
en
una
profesión
como
ésta,
donde
la
actividad
del
legislador
es
intensa
no
queda
otra
que
formarse
y
actualizar
conocimientos.
En
este
contexto
los
colegios
de
abogados
son
garantes
de
que
ese
trabajo
se
haga
bien.
Gumpert
eligió
el
mejor
escenario
posible,
con
el
Ministro
Catalá
delante,
para
dejar
claro
cuál
es
su
punto
de
vista
sobre
determinadas
reformas.
Pidió
públicamente
la
derogación
de
la
Ley
de
Seguridad
Ciudadana
más
conocida
como
Ley
Mordaza
“si
en
cuarenta
años
de
democracia
no
ha
hecho
falta,
no
entendemos
ahora
su
aprobación”,
fue
su
mejor
argumento.
Y
sin
embargo
sí
reivindicó
una
vieja
aspiración
de
la
abogacía,
la
necesidad
de
una
verdadera
Ley
Organica
que
reivindicara
el
derecho
a la
defensa,
un
argumento
que
el
propio
presidente
Carlos
Carnicer
ha
defendido
en
muchas
ocasiones.
También
pidió
la
derogación
de
todas
las
tasas
judiciales
existentes
y el
rechazo
a
las
devoluciones
en
calientes,
episodios
que
estamos
viendo
de
forma
continuada
en
los
últimos
meses.
Y
tras
el
palo
vino
la
zanahoria
que
diría
Carlos
Lesmes,
presidente
del
CGAE,
la
propia
decana
dejó
claro
el
deseo
del
a
abogacía
madrileña
de
colaborar
con
el
Ministerio
de
Justicia,
al
ser
los
letrados
de
la
Villa
y
Corte
un
tercio
del
censo
total
de
abogados
españoles.
Reconoció
el
trabajo
del
Ministro
que
según
ella
está
siendo
diferente
de
su
predecesor
en
el
propio
Palacio
de
Parcent.
Fue
en
ese
momento
cuando
pidió
que
se
busque
solución
al
problema
de
los
abogados
madrileños
del
Turno
de
Oficio,
un
problema
que
ya
saben
nuestros
lectores
que
no
pasa
por
su
mejor
momento.
Gumpert
dejó
claro
el
ánimo
de
colaboración
de
la
abogacía
en
las
reformas
que
plantea
Justicia
y
señalo
que
“quien
debilita
a
los
abogados
está
debilitando
los
derechos
de
los
ciudadanos”,
una
frase
antológica
que
resume
el
espíritu
de
esta
intervención
tan
trabajada
y
coherente.
Formación,
pieza
clave
de
los
abogados
Por
su
parte,
Carlos
Carnicer,
presidente
de
los
abogados
españoles,
empezó
su
intervención
centrada
en
el
papel
de
la
formación
en
los
abogados
con
unas
palabras
de
recordatorio
a
los
setecientos
muertos
fallecidos
en
un
naufragio
en
el
Mediterráneo.
“La
abogacía
denuncia
esta
situación
muchas
veces
pero
seguimos
viviendo
estos
sucesos
que
le
ponen
a
uno
la
carne
de
gallina”,
recordó.
Sobre
la
formación
del
abogado,
recordó
un
artículo
reciente
de
Antonio
Garrigues,
presidente
del
despacho
que
tiene
su
hombre,
que
hablaba
del
cambio
en
la
abogacía
y de
la
necesidad
de
formación.
Carnicer
recordó
que
en
nichos
de
mercado
como
en
ciberseguridad
o
blanqueo
de
capitales
se
atisban
la
necesidad
que
los
abogados
se
formen
en
estas
prácticas.
“Nuestro
Código
Deontológico
ya
lo
dice,
tenemos
que
estar
preparados
para
poder
coger
cualquier
asunto
y si
esto
no
es
posible
cederlo
a un
compañero
preparado”,
recordó.
A su
juicio
hablar
de
formación
es
hacerlo
de
una
práctica
que
debe
acompañar
al
abogado
desde
que
inicia
sus
primeros
pasos
en
su
bufete
hasta
que
culmina
su
carrera
profesional,
tras
muchos
años
de
profesión.
“Gracias
a la
preparación
de
nuestros
abogados
hay
un
dato
importante
que
supone
que
un
tercio
de
los
asuntos
que
entran
en
los
despachos
no
acaban
en
vía
judicial
por
la
propia
labor
de
mediación
del
letrado”,
subrayó.
Y
recordó
que
en
esa
relación
de
confianza
que
hay
entre
abogado
y
cliente
es
fundamental
la
formación
del
primero
como
elemento
que
revela
la
preparación
y
honestidad
del
abogado
respecto
a
cualquier
asunto
en
cuestión.
Y es
que
para
el
presidente
de
los
abogados
españoles
un
abogado
bien
preparado
sabe
ganarse
la
confianza
de
sus
clientes
sin
dificultad.
Por
último,
Rafael
Catalá,
que
no
se
dio
por
aludido
ante
las
directas
criticas
de
Sonia
Gumpert
sobre
determinadas
reformas
que
no
gustan
a la
abogacía,
aprovecho
su
turno
de
palabra
para
clausurar
esta
ceremonia
de
apertura
para
volver
hablar
de
sus
reformas.
Habló
de
consenso
y de
la
necesidad
de
diálogo
con
los
agentes
sociales
aunque
paradójicamente
el
Código
Penal
y la
LECRIM
sean
proyecto
suyos
sin
ningún
apoyo
parlamentario.
Recordó
que
la
nueva
LOPJ
va a
reorganizar
mejor
el
trabajo
de
los
juzgados
y el
recién
aprobado
Estatuto
de
la
Víctima
garantizar
el
derecho
de
estas
personas
de
tal
forma
que
habrá
una
cuarentena
de
45
días
hasta
la
que
ningún
despacho
podrá
acercarse
a
ofrecer
sus
servicios..
También
cito
la
reforma
de
la
Segunda
Oportunidad
aunque
muchos
expertos
han
dejado
claro
que
se
ha
quedado
a
media
y no
ayudará
a
las
familias
que
lo
necesitan.
El
Ministro
de
Justicia
volvió
a
hablar
de
justicia
digital,
interoperable
y
abierta.
Y es
que
en
su
agenda
tiene
marcado
el
1/172016
como
fecha
en
la
que
va a
desaparecer
de
la
jurisdicción
civil
los
papeles
de
los
juzgados.
Sabe
que
ante
esa
medida
el
escepticismo
es
máximo
pero
como
buen
fajador
sigue
apostando
por
esa
medida.
Sera´
el
tiempo
quien
nos
diga
si
pasará
a la
historia
como
el
político
que
logró
incluir
la
tecnología
en
la
justicia
tras
muchos
años
de
intentonas
y
todas
fallidas.
Sus
últimas
palabras
fueron
para
la
reforma
de
la
LECRIM
donde
también
explicó
las
ventajas
de
suprimir
el
término
imputado
por
los
ahora
vocablos
investigado,
hasta
la
fase
de
instrucción
y
encausado
cuando
se
abra
el
juicio
oral.
Curiosamente
otra
reforma
hecha
sin
consenso
pese
a
que
en
muchas
de
sus
intervenciones
no
deja
de
hablar
de
diálogo
y de
acuerdo
con
los
operadores
para
este
tipo
de
reformas. |