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La
situación
económica
en
la
UE
comenzó
a
mejorar
gradualmente
hace
casi
dos
años
y la
mayoría
de
los
Estados
miembros
han
registrado
recientemente
un
crecimiento
positivo
del
PIB.
El
empleo
ha
empezado
a
crecer,
con
mejoras
que
ahora
se
materializan
en
la
mayoría
de
los
sectores.
El
último
Estudio
trimestral
de
la
situación
social
y
del
empleo
pone
de
relieve
importantes
tendencias
positivas,
tales
como
la
constante
disminución
del
desempleo,
el
aumento
en
los
contratos
a
tiempo
completo
y
permanentes,
la
disminución
del
desempleo
juvenil
y
también,
por
primera
vez
desde
el
inicio
de
la
crisis,
la
disminución
del
desempleo
de
larga
duración.
No
obstante,
son
considerables
los
retos
que
persisten,
con
niveles
de
desempleo
que
siguen
siendo
elevados
y
diferencias
significativas
entre
los
distintos
Estados
miembros
La
Comisaria
de
Empleo,
Asuntos
Sociales,
Capacidades
y
Movilidad
Laboral,
Marianne
Thyssen,
ha
declarado:
«El
presente
estudio
refleja
muchos
signos
alentadores
en
el
mercado
laboral.
En
los
dos
últimos
años
se
han
recuperado
2,7
millones
de
empleos,
aunque
todavía
hay
más
de
23,8
millones
de
desempleados,
incluidos
12
millones
de
personas
que
llevan
en
esta
situación
más
de
un
año
y
uno
de
cada
cinco
jóvenes
en
el
mercado
laboral
sin
empleo
en
la
actualidad.
La
creación
de
empleo
y el
impulso
del
crecimiento
figuran
en
el
centro
de
las
prioridades
de
la
Comisión:
los
esfuerzos
iniciados
con
el
Plan
de
Inversiones
y la
Iniciativa
sobre
Empleo
Juvenil
proseguirán,
a lo
largo
de
este
año
con
iniciativas
destinadas
a
abordar
el
desempleo
de
larga
duración
y
facilitar
la
movilidad
laboral.»
El
empleo
experimentó
un
incremento
en
la
gran
mayoría
de
los
Estados
miembros
en
2014,
en
particular
en
algunos
con
tasas
de
desempleo
muy
elevadas,
como
Grecia
(26,0
%) y
España
(23,2
%).
Aumentó
un
1,0
%
entre
el
cuarto
trimestre
de
2013
y el
cuarto
trimestre
de
2014.
Ha
aumentado
un
0,2
% en
el
cuarto
trimestre
de
2014,
en
comparación
con
el
trimestre
anterior.
Se
recuperaron
2,7
millones
de
puestos
de
trabajo
desde
que
los
niveles
de
empleo
en
2013
alcanzaran
su
punto
más
bajo,
en
el
primer
trimestre.
A lo
largo
del
año,
el
empleo
aumentó
tanto
en
el
sector
industrial,
como
en
el
de
servicios.
Más
de
la
mitad
del
aumento
del
empleo
se
debía
a
contratos
a
tiempo
completo
y
permanentes.
Sigue
habiendo
retos
pendientes,
especialmente
respecto
del
desempleo
juvenil
y de
larga
duración.
Las
tasas
de
desempleo
siguen
variando
mucho
en
toda
la
UE
con
el
nivel
más
bajo
de
desempleo
registrado
en
Alemania
(4,8
%) y
Austria
(5,3
%),
y
los
más
altos
en
Grecia
(26,0
% en
diciembre
de
2014),
España
(23,2
%).
El
desempleo
de
larga
duración
[1]
se
redujo
ligeramente
en
0,2
puntos
porcentuales,
entre
el
tercer
trimestre
de
2013
y el
mismo
trimestre
de
2014,
según
las
últimas
cifras
disponibles.
No
obstante,
sigue
siendo
un
reto,
al
situarse
en
el
4,9
%.
Más
de
la
mitad
de
los
desempleados
de
la
UE,
hasta
12,4
millones
de
personas,
no
tiene
trabajo
desde
hace
más
de
un
año.
De
ellos,
más
de 6
millones
de
euros
han
estado
en
paro
durante
más
de
dos
años.
En
algunos
Estados
las
tasas
siguen
siendo
muy
elevadas,
como
en
Grecia
(19
%),
España
(12,6
%),
Croacia
(9,7
%),
Eslovaquia
(9
%),
Portugal
(8
%),
Italia
(7,4
%) y
Chipre
(7,8
%).
La
tasa
de
desempleo
de
los
jóvenes
ha
ido
disminuyendo
desde
2013
en
el
conjunto
de
la
UE y
en
la
mayoría
de
los
Estados
miembros,
pero
sigue
siendo
demasiado
elevada
(21,1
%).
Con
el
fin
de
acelerar
la
aplicación
de
la
Garantía
Juvenil,
la
Comisión
Europea
propuso
en
febrero
poner
a
disposición1
millón
de
euros
procedente
de
la
Iniciativa
sobre
Empleo
Juvenil
este
mismo
año.
En
virtud
de
la
Garantía
Juvenil,
los
Estados
miembros
se
comprometieron
a
garantizar
que
todos
los
jóvenes
menores
de
25
años
reciban
una
oferta
concreta
de
buena
calidad
de
empleo,
educación
continua,
formación
de
aprendiz
o
período
de
prácticas
en
un
plazo
de
cuatro
meses
tras
quedar
desempleados
o
acabar
la
educación.
En
consonancia
con
las
mejoras
económicas
y de
empleo,
el
crecimiento
de
las
rentas
de
los
hogares
ha
seguido
a un
ritmo
más
rápido,
como
consecuencia
principalmente
del
crecimiento
del
empleo.
Sin
embargo,
el
nivel
de
familias
que
sufren
dificultades
financieras
(necesidad
de
recurrir
a
sus
ahorros
o
endeudarse
para
afrontar
los
gastos
corrientes.)
se
mantuvo
sin
cambios,
e
incluso
se
intensificó
en
los
hogares
con
ingresos
más
bajos. |