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De
Luis
Vives
al
siglo
XXI.
Cinco
siglos
han
pasado
pero
hay
cosas
y
situaciones
que
no
han
cambiado
en
lo
esencial.
Una
de
ellas
son
las
bolsas
de
pobreza
que
a lo
largo
de
generaciones
han
ido
asentándose
en
nuestra
sociedad.
Un
jurista
del
prestigio
de
Santiago
Muñoz
Machado,
catedrático
de
Derecho
Administrativo
y
profesional
polivalente
donde
los
haya,
hizo
un
repaso
de
esta
historia
más
inmediata
desde
la
legislación
e
hitos
que
han
intentado
gestionar
la
propia
pobreza.
Como
dato
que
aportó
el
propio
ponente
es
que
en
el
2012
en
España
había
13
millones
de
personas
en
riesgo
de
exclusión
y
unos
cinco,
en
riesgo
de
exclusión
severa.
Desde
su
posición
de
privilegio
este
ilustre
conferenciante
dejó
claro
que
en
este
año
tan
electoral,
con
cuatro
comicios
a lo
largo
del
mismo,
la
pobreza
y su
forma
de
combatirlo
va a
ser
un
arma
electoral
importante.
“Ningún
valor
debe
ponerse
por
encima
de
la
dignidad
de
la
persona”,
sentenció
en
un
momento
de
su
entretenida
exposición.
La
pobreza
es
un
hecho
en
países
como
España
donde
la
falta
de
recursos
del
Estado,
en
este
momento
de
crisis
global,
ha
sido
suplicada
por
la
aparición
de
diferentes
organizaciones,
que
aglutinadas,
en
el
llamado
Tercer
Sector,
está
compartiendo
estas
cargas
asistenciales
y
ocupándose
de
las
personas
en
riesgo
de
exclusión
social.
Nadie
duda
que
Santiago
Muñoz
Machado
no
deja
indiferente
a
nadie.
Es
posible
que
hayan
pasado
los
años,
como
sucede
con
todos
nosotros,
pero
su
clarividencia
para
ciertos
temas
está
fuera
de
toda
duda.
Es
conocido
sus
trabajos
sobre
la
Constitución
y
como
en
determinados
momentos
se
pronunció
por
una
reforma
de
nuestra
Carta
Magna
de
cara
a
adaptarnos
a
nuestra
nueva
realidad.
Fue
un
acierto
sin
duda
que
Iñigo
Navarro,
decano
de
ICADE
COMILLAS
y su
equipo
de
organización
de
Unijes
2015
eligiera
a
este
administrativista,
conocedor
a
fondo
de
la
res
pública
en
todos
sus
niveles,
para
clausurar
un
congreso
con
la
pobreza
y su
relación
con
el
Derecho
como
telón
de
fondo.
El
rápido
repaso
que
dio
en
algo
más
de
una
hora
en
su
charla
a
este
fenómeno
y su
legislación
nos
sirvió
para
encontrar
curiosidades
como
que
la
ley
de
vagos
y
maleantes,
de
cariz
represivo,
fue
aprobada
el 4
de
agosto
de
1933,
gobernado
la
izquierda
durante
la
II
república.
Muñoz
Machado
descendió
a la
época
de
Luis
Vives
un
humanista
español
que
tuvo
una
vida
intensa,
amigo
de
Tomás
Moro
y
Erasmo
de
Rotterdan
y
preceptor
de
la
reina
Maria
Tudor,
para
encontrar
los
primeros
vestigios
de
la
pobreza
en
nuestra
humanidad.
Es
en
esa
época
donde
aparecen
los
primeros
mendigos
callejeros
y
como
los
movimientos
luteranos
y
erasmistas
critican
el
lujo
de
aquella
época.
Sin
embargo
no
sería
hasta
la
Revolución
Francesa
cuando
se
reconoce
la
labor
asistencial
de
los
Gobiernos
en
estos
temas.
De
1793
es
la
primera
norma
sobre
este
tema
que
se
recuerda.
“En
España
fue
la
Constitución
de
Cádiz
la
que
refleja
este
asunto
dando
poder
a
los
ayuntamientos
en
la
gestión
de
las
ayudas.
Es
el
momento
en
el
que
la
labor
que
la
Iglesia
hizo
hasta
el
momento
es
suplida
ahora
desde
el
Estado.
El
propio
artículo
25.4
de
esta
Carta
Magna
recoge
la
posibilidad
de
suspender
los
derechos
de
aquellos
que
no
tuvieran
oficio.
Ya
en
nuestra
etapa
contemporánea,
la
creación
del
Instituto
Nacional
de
Previsión
en
1908
que
gestionó
los
primeros
seguros
que
se
aprobaron
en
nuestro
país;
de
vejez;
maternidad
y
enfermedad
después
y la
creación
de
la
citada
Ley
de
Vagos
y
Maleantes
que
estuvo
vigente
muchos
años
durante
el
franquismo
se
convierten
en
elementos
claves
relacionados
con
el
papel
asistencial
del
Estado
y la
lucha
contra
la
pobreza.
“Hay
que
darse
cuenta
que
pese
a
que
han
pasado
muchos
años
y
ahora
los
Estados
tienen
más
fuerza
que
nunca,
éstos
no
han
sabido
resolver
este
problema,
clave
en
un
momento
en
el
que
nuestro
Estado
de
Bienestar
está
en
quiebra”,
recordó
Muñoz
Machado.
Bajo
su
punto
de
vista
el
papel
de
la
administración
en
relación
con
los
ciudadanos
más
necesitados
es
claro.
“Hay
que
ayudar
a
los
que
menos
tienen
y
reivindicar
la
dignidad
del
ser
humano”.
Sin
embargo,
también
advirtió
que
los
recursos
estatales
estaban
disminuyendo
y
que
gracias
al
llamado
Tercer
Sector,
movimiento
en
el
que
se
engloba
a
organizaciones
y
ONGs
sin
ánimo
lucro
esta
política
asistencial
ahora
se
reparte
en
esta
colaboración
estrecha
entre
lo
público
y
privado. |