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27 de FEBRERO de 2015
Apuntes de un viaje por Corea y China de dos profesores universitarios (I)

LAWYERPRESS / Iñigo Navarro, Decano de la Facultad de Derecho de ICADE-COMILLAS

Las Universidades tenemos que estar a la cabeza de la innovación y de la vanguardia intelectual, cultural y profesional y para ello tenemos que esforzarnos por realizar un diagnóstico claro de hacia donde vamos como sociedad y saber anticiparnos. Hoy, lo mejor que podemos ofrecer a la sociedad y a nuestros estudiantes es una formación en valores, que tenga en el frontispicio la profesionalización y la internacionalización.   Este es el relato de un viaje de dos profesores universitarios  Adam Dubin y el propio Iñigo Navarro para mantener los lazos de colaboración con sus homólogos de Corea y China. Esta es la primera entrega de un viaje apasionante

Los abogados no sólo tienen que poder expresarse en otros idiomas, también es necesario que tengan capacidad de interrelación con otras culturas, que sepan desenvolverse con soltura en otros países. No es aceptable que pueda haber un abogado que nunca haya salido de su barrio (aunque este sea el barrio de Salamanca)... Conocer las reglas de educación de la city de Londres o saber comer con palillos orientales forma parte del bagaje de todo buen abogado.

Un abogado tiene que saber cómo se hacen los negocios en otros países. Desde las cuestiones más puramente culturales, como mirar con detenimiento y casi delectación la tarjeta de visita que nos ofrece cualquier persona de China o Corea,  hasta las más económicas. Hay que saber cómo se toman las decisiones en las empresas, qué es lo más importante para ellos, qué analizan, como negarse a algo (en cada cultura esto se hace de forma diferente y lo que es normal en Nueva York, puede resultar agresivo en Seúl), cómo pedir un favor, cuánta paciencia hay que tener al revisar un documento, a partir de qué número de revisión podemos empezar a pensar que el documento saldrá adelante...

En Corea visitamos las Facultades de Derecho más prestigiosas en los ranking internacionales, pues no hay que olvidar que nosotros estamos en el listing del Financial Times y eso nos da un caché.

El mundo actual es VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo). Dentro de la complejidad, lo que ocurre en la otra punta del globo nos afecta, igual que lo que ocurre aquí también afecta, más allá de lo que creemos. Pero esto es todavía más verdad si tenemos en cuenta a China y Corea. Cualquier cosa que ocurra en esos gigantes nos influye con la misma intensidad con la que nos impacta su descomunal producción de bienes de consumo (baste con revisar nuestro armario o nuestro escritorio buscando cuántas cosas son made in China o made in Corea).

Con todo lo anterior en mente, el Profesor Adam Dubin y yo hicimos un viaje por Corea y China para estrechar lazos con nuestros socios y establecer nuevos contactos. Las formas de colaboración en la formación que nosotros buscamos tienen muchas posibilidades: intercambios de alumnos y profesores, dobles títulos, cursos conjuntos, investigaciones conjuntas... Las nuevas tecnologías ofrecen facilidades que antes eran impensables. Por ejemplo, en el campo de la investigación se puede plantear un Joint Paper entre Profesores especialistas de distintos países e igualmente es muy sencillo realizar un programa de Co-teaching, por el que se imparte un curso seguido por alumnos de diversos países sin que tengan que desplazarse y que cuenten con profesores de varias instituciones. También se pueden programar auténticas Master Class en las que un profesor de gran prestigio puede dictar una conferencia que se siga por alumnos en otros países.

Para el periplo preparamos una apretada agenda con citas en Facultades de Derecho, con nuestros alumnos que están allí de intercambio, con profesores y autoridades, con despachos de abogados tanto españoles como internacionales y locales y, por supuesto, citas con los Embajadores españoles y con las oficinas comerciales.

Corea, un país emergente

Para saber la magnitud de estos países y empezando por Corea, basta con pensar en Samsung, LG o Hyundai en un país de casi 50 millones de personas, de las que 24 millones viven en el área metropolitana de Seúl que es un impresionante centro industrial. Según la revista Forbes, Seúl es la sexta ciudad más poderosa del mundo. Corea es la 4ª economía más grande de Asia y la 13ª del mundo y su PIB per capita es de 30.000 $. Desde un punto de vista empresarial, el liderazgo lo tienen los conglomerados conocidos como chaebol (재벌) que dominan todo con una pujanza y una innovación impresionante.

Por su parte, Seúl es una ciudad muy segura y alegre, quizás con una alegría un tanto inocente, una alegría bondadosa, como la que desprenden sus habitantes siempre solícitos a ayudar con una sonrisa en la cara (lo que es diferente a lo que ocurre en Pekín que fue nuestra siguiente parada y quizás por el contraste me acuerde más de este rasgo). Aunque la ciudad es muy segura, hay un constante constante recordatorio de la amenaza norcoreana que, si fuera un poquito más «conspiranoico», lo achacaría a un objetivo de control social.

La educación se considera crucial para el éxito en la vida y la presión que se ejerce sobre los estudiantes para que sean los mejores roza lo insoportable. Hay un dicho según el cual para ir a una Universidad del cielo (de las buenas) no se puede dormir más de 3 horas. Es una presión tremenda que afecta a varios momentos: resulta una cuestión casi de vida o muerte el ingresar en una buena Universidad, para lo cual las calificaciones anteriores al ingreso son determinantes y una vez dentro, hay que «mantenerse a flote». Esto hace que muchos alumnos coreanos no tengan ningún interés en realizar un intercambio fuera de su país, porque con lo que les ha costado ser admitidos en su Universidad, casi ven como una pérdida de tiempo cualquier periodo que pasen fuera.

A lo anterior hay que añadir que la rigidez de los estudios de Derecho en Corea complica los intercambios, lo que puede tener como resultado indeseable que los estudiantes coreanos salgan a estudiar fuera menos de lo que sería aconsejable. Un país con el empuje y la implantación internacional de Corea no debería permitirse formar a sus abogados con mucho localismo, so pena de ser dominado en el ámbito del Derecho por otros profesionales de otros países que sí tenga una formación más internacional.

En Corea visitamos las Facultades de Derecho más prestigiosas en los ranking internacionales, pues no hay que olvidar que nosotros estamos en el listing del Financial Times y eso nos da un caché. Sus campus no tienen nada que envidiar a los campus de las Universidades estadounidenses. En cuanto a instituciones, tuvimos la suerte de conocer al Embajador de España, D. Gonzalo Ortiz Diez-Tortosa, el ICEX, la Seoul Bar Association y el despacho de abogados King Wood.

Los alumnos españoles en Corea estaban encantados de la experiencia, habían recibido ayudas económicas por parte del Gobierno por el mero hecho de ir allí a estudiar y les trataban a cuerpo de rey, según nos contaron. Tener 20 años y hacer un semestre de la carrera estudiando el Business Law coreano les colocará en una situación inmejorable para competir en este mundo global.

Los profesores tienen una gran influencia estadounidense y muchos de ellos han cursado LLMs en Universidades americanas, por lo que conocen sobradamente además de su sistema, cómo funciona el mundo de los negocios en Estados Unidos. Sin embargo desconocen el Derecho europeo y ahí es donde tenemos que estar nosotros, junto a las empresas y despacho europeos para tender puentes.

Y un dato curioso: los estudiantes coreanos que van a venir el próximo curso conocen al dedillo las asignaturas que impartimos, han estudiado los horarios e incluso los profesores que las dan y me hace una pregunta que me hace reír: «Y su Universidad, ¿está cerca del Bernabeu? He estudiado el plano de Madrid, pero no me hago bien idea de cuánto se tarda de ICADE al Bernabeu». ¡Toma ya!

 

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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