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La Mediación sigue siendo esa desconocida, aparezco de forma habitual en s
medios de comunicación, radio y televisión hablando de la Mediación y me
sorprendo del desconocimiento de esta herramienta en el ciudadano medio y sobre
todo que los pocos que la conocen la circunscriben al ámbito de la jurisdicción,
cuando el ámbito de la mediación es bastante más amplio. Me gusta decir cuando
me preguntan que allá donde existe un conflicto existe una mediación. Ahora que
el árbol de la mediación esta creciendo, en nuestras manos está que el árbol
tenga sus raíces bien puestas y crezca alto y fuerte.
En el ámbito en el que me muevo la mediación mercantil, donde más tendría que
avanzar dado la agilidad que requieren las empresas, es donde más lento va, el
empresario no conoce este herramienta y los pocos que la conocen y piden
información a sus abogado o a su asesor, este se lo quita de la cabeza o le dice
que el ya se ocupa de negociar con el contrario. En la mayoría de los casos esa
negociación se reduce a una llamada para preguntar si el contrario va a pagar
pronto o no y acaba en demanda judicial.
Creo que los abogados a veces olvidamos, por ejemplo en el ámbito de los
reclamaciones, que en estos tiempos el que no ha pagado no lo ha hecho de mala
fe y requería de soluciones más flexibles que la mera demanda judicial y
precisamente la mediación hubiera facilitado esas soluciones.
El arraigo de la mediación, mercantil requiere a mi juicio diversas iniciativas,
la primera y principal una mayor divulgación del procedimiento de mediación, en
colegios, y facultades. En los colegios ya se empieza a notar como en aquellos
colegios donde existen proyectos de mediación que los chavales ante un conflicto
con un compañero hablan de ir al mediador. En facultades debería existir un
módulo obligatorio sobre resolución alternativa de conflictos donde se encuentre
la mediación. También una mayor implicación en publicidad por parte de las
administraciones públicas de esta figura.
Otra de las medidas para mi fundamentales es que los colegios profesionales
organicen cursos para sus colegiados donde se enseñe a los profesionales
defender al cliente en el proceso de mediación para no mediadores. En estos
módulos se debe enseñar en qué casos deben de recomendar a los clientes a una
mediación, como valorar bien el objeto del conflicto los elementos de las partes
los posibles resultados, también la posibilidad o no del mantenimiento de
relaciones entre las partes, que quedarán totalmente rotas en el procedimiento.
Tienen que conocer que el hecho de que exista contienda no implica la
imposibilidad de acuerdo, no es la primera vez que medio conflictos
judicializados, y los abogados conocemos que a veces se consiguen acuerdos
incluso en el proceso de ejecución de sentencia y que el interés del cliente no
siempre es la contienda judicial. También que el mediador no les va a quitar el
cliente, ya que al mediador medio lo que más le gusta es mediar, por lo que no
gana nada si el abogado que va a ser una de sus principales fuentes de
mediaciones pierde la confianza en él por que piense que quiere hacerse con sus
clientes, dejará de hacer mediaciones.
Por otra parte el mediador debe integrar al abogado en el procedimiento de
mediación y darle el papel adecuado a cada conflicto, desde dejarle participar
hasta revisar el acuerdo de Mediación, debemos de dejar que sean los abogados
que redacten el contrato o convenio que se derive de los pactos de mediación,
que los revisen, es decir que hagan su trabajo y si el acuerdo presentara
problemas legales hacerles intervenir en sesiones conjuntas con los mediados
para que el acuerdo alcanzado se plasme en un documento que tenga validez y
viabilidad jurídica, recuerdo un acuerdo de mediación que cuando se les presentó
a los abogados se echaron las manos a la cabeza por las altas repercusiones
fiscales que el acuerdo tenía y como en una sesión de mediación conjunta,
respetando la filosofía del acuerdo se alcanzó un acuerdo sobre la mejor forma
de actuar. Es decir el mediador por muy abogado que sea no debe redactar un
contrato.
El mediador mercantil debe superar la máxima de que no puede hacer proposiciones
a las partes tras oírlas, hacer proposición no es darles o imponerles una idea
sino aportar una elemento más al debate muchas veces basada en la propia
experiencia o conocimiento del mediador. No me canso de decir que la mediación
mercantil no es una mediación familiar, ni se puede enseñar la misma como si de
una mediación familiar o comunitaria se tratara. En la actualidad muchos
mediadores son abogados o economistas con mucha experiencia profesional
resolviendo conflictos o bien conocen cual es la mejor solución al conflicto de
las partes, esa experiencia a veces es tenida en cuenta por las personas que
acuden a él como mediador y no puede caer en saco roto ya que contribuye a una
más rápida y eficaz resolución del conflicto.
Cierta vez escuche una entrevista a un abogado americano que exponía que para un
él éxito de la mediación y por eso lo recomendaba a sus clientes, se producía
cuando el resultado de la mediación se aproximaba a lo que podía obtener en un
tribunal, gráficamente decía que para él la mediación no era partir el bebe a
medias y que si era eso lo que se pretendía u obtenía en el procedimiento de
mediación, dejaría de recomendarlo a sus clientes.
Tampoco olvidar que no se pueden poner puertas al campo, ahora estoy en una
mediación en un concurso de acreedores que no en una mediación concursal que son
ámbitos distintos, donde seguramente se conseguirá que se apruebe un convenio
gracias a la mediación, al margen de la casi imposible regulación legal. No
tenemos límites y no debemos dejarnos asustar y seguir empeñándonos en divulgar
la mediación a nuestros clientes a nuestros amigos, a nuestros compañeros de
profesión para ir sembrando la semilla que sé fructificará, quizás eso sea mas
eficaz que cualquier anuncio. |