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Jueces
para
la
Democracia
ha
acordado
crear
un
Observatorio
contra
la
Corrupción
ante
la
gravedad
de
la
situación
actual
y
ante
la
falta
de
medidas
por
parte
del
Gobierno
y
otras
instituciones.
Esta
entidad
nacerá
en
los
próximos
días
con
el
apoyo
de
la
Unión
Progresista
de
Fiscales
y
otras
entidades.
En
estos
momentos
se
tramitan
centenares
de
procedimientos
por
corrupción
en
nuestros
órganos
judiciales
y
los
magistrados
instructores
de
nuestro
país
están
haciendo
un
gran
esfuerzo,
sin
apenas
medios,
y a
menudo
sometidos
a
todo
tipo
de
presiones
que
erosionan
el
principio
de
independencia
judicial.
Desde
esta
asociación
se
cree
que
este
instrumento
del
Observatorio
sería
un
importante
elemento
de
referencia
para
poder
ofrecer
una
perspectiva
global
en
la
lucha
contra
esta
forma
de
delincuencia.
“Ni
siquiera
la
última
reforma
penal
que
estará
a
finales
de
marzo
operativa
parece
suficiente
para
frenar
el
fenómeno
de
la
corrupción,
una
lacra
que
se
ha
generalizado
a
nivel
institucional.
No
se
desarrollan
medidas
para
la
acción
preventiva
ni
para
la
persecución
del
delito
y
así
no
se
puede
hacer
nada”,
son
palabras
de
Joaquín
Bosch,
portavoz
nacional
de
Jueces
para
la
Democracia
:”
Estamos
ultimando
la
composición
de
esta
institución
a la
que
esperamos
se
incorporen
juristas
de
primera
fila
“,
comenta.
De
hecho
al
cierre
de
esta
edición
fuentes
de
esta
asociación
daban
por
hecho
que
Manuela
Carmena,
magistrada
y
jueza
de
gran
prestigio
en
el
campo
de
los
derechos
humanos.
Este
Observatorio
que
en
breve
tendrá
una
presentación
pública
también
estará
abierto
para
el
resto
de
asociaciones
judiciales
que
deseen
unirse
al
mismo.
Desde
los
propios
organizadores
de
este
Observatorio
se
observa
que
la
corrupción
ha
hecho
emerger
problemas
y
contradicciones
en
el
sistema
judicial.
Entre
ellos,
debemos
resaltar
la
insuficiencia
de
los
medios
de
investigación,
persecución
y
enjuiciamiento,
la
ausencia
de
policía
judicial
y de
expertos
en
contabilidad
y
finanzas,
la
complejidad
de
los
delitos
económicos,
la
capacidad
obstaculizadora
de
las
defensas
penales
para
privilegiados,
la
falta
de
preparación
técnica
de
estructuras
judiciales
acostumbradas
a
operar
con
ilícitos
poco
elaborados
o el
incremento
de
los
macroprocesos.
“Y
sobre
todo,
la
falta
de
voluntad
política
para
afrontar
la
corrupción,
responsabilizar
a
los
infractores
y
desplegar
los
declarados
fines
preventivos
de
las
penas”;
apunta
Bosch.
A
juicio
de
este
magistrado
lo
que
está
fallando
para
que
la
corrupción
sea
un
elemento
tan
extendido
en
nuestra
sociedad
e
instituciones
es
que
“fallan
los
sistemas
preventivos
y
los
instrumentos
de
reacción
del
Estado.
La
administración
pública
carece
de
instrumentos
independientes
que
vigilen
su
actuación.
Esto
ha
hecho
que
se
adjudiquen
con
gran
discrecionalidad
contratos
de
grandes
cuantías”,
comenta
Bosch.
Desde
su
punto
de
vista
habría
que
tomar
las
medidas
oportunas
para
que
los
técnicos
independientes
de
la
propia
Administración
hicieran
su
trabajo.
“Es
fundamental
que
las
competencias
y
medios
del
Tribunal
de
Cuentas
y
organismos
autonómicos
afines
se
refuercen
para
evitar
este
tipo
de
malas
prácticas”;
subraya
nuestro
interlocutor.
Sobre
los
instrumentos
de
reacción
del
Estado
el
portavoz
de
JPD
señala
que
no
hay
elementos
suficientes
para
investigar
y
condenar
a
los
corruptos.
Esta
situación
está
incrementando
el
enfrentamiento
de
los
tribunales
con
los
otros
poderes
públicos
y
con
los
poderes
corruptores.
La
acometida
contra
la
independencia
judicial
se
está
haciendo
de
modo
directo,
abrupto
y
sin
subterfugios.
Los
niveles
que
ha
alcanzado
la
investigación
de
los
delitos
de
corrupción
están
agravando
la
crisis
de
la
política
de
partido
y
del
sistema
de
representación,
lo
que
hace
previsible
el
intento
de
politización
de
los
procesos
penales.
Por
ello,
resulta
necesaria
la
creación
de
este
espacio
que
permitirá
compartir
datos
y
valorarlos
para
la
defensa
del
interés
general.
El
Observatorio
contra
la
Corrupción
estará
formado
por
jueces,
fiscales
y
otros
expertos
en
esta
materia.
Sus
objetivos
serán
los
siguientes:
a)
recopilar
información
sobre
las
causas
en
fase
de
instrucción
y de
enjuiciamiento
por
delitos
de
corrupción;
b)
analizar
la
información;
c)
emitir
informes
periódicos;
d)
identificar
ataques
contra
la
independencia
de
los
tribunales;
y e)
activar
mecanismos
de
respuesta
y
proposición
de
soluciones.
Desde
Jueces
para
la
democracia
se
señala
que
la
corrupción
supone
una
gravísima
ruptura
de
las
reglas
del
juego
democrático.
Significa
el
apoderamiento
de
los
recursos
públicos
para
el
enriquecimiento
de
una
minoría
y,
en
ocasiones,
para
que
unas
fuerzas
políticas
obtengan
una
ventaja
ilegítima
en
perjuicio
de
otras.
Además,
provoca
el
descrédito
de
las
instituciones
y la
desconfianza
de
la
ciudadanía
hacia
la
vida
pública.
Para
esta
asociación,
las
prácticas
políticas
delictivas
se
encuentran
plenamente
instaladas
en
el
sistema,
como
queda
evidenciado
por
la
elevada
extensión
de
las
mismas
a lo
largo
de
todo
el
territorio,
de
todos
los
niveles
institucionales
y de
gran
parte
de
las
fuerzas
políticas.”
Por
ello,
hemos
valorado
que
la
sociedad
necesita
de
las
aportaciones
de
un
instrumento
como
este
Observatorio
contra
la
Corrupción
para
poder
defender
con
más
recursos
nuestro
sistema
democrático”,
indica
Bosch. |