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16 de ENERO de 2015

Los abogados, obligados a asumir la gestión como competencia nueva en este entorno global competitivo

LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez

Los conocimientos técnicos ya no son suficientes para fidelizar al cliente. Hay que empatizar con él y desarrollar habilidades que generen negocio para ser socio en los bufetes

Otra de las cuestiones que ha transformado este entorno global en el que se mueve la abogacía es la gestión. Si hace unos años era algo desconocido que no necesitaba su implicación, ahora es fundamental que se empapen de esta actividad, sobre todo enfocado al cliente. De hecho en muchos despachos de abogados es fundamental para llegar a socio, además de ser un excelente técnico legal, tener capacidad de gestionar equipos de trabajo y de generar negocio. En esta jornada sobre el Abogado global que organizó ESADE en colaboración con CGAE esta mesa redonda fue moderada por Oriol Rusca, decano del ICAB de Barcelona y participaron Carlos García León, responsable de Expansión Jurídico; Antonio Vázquez, socio de Allen & Overy, José Maria de Areilza, profesor ordinario de Esade Law School y Estibaliz Gallego, directora regional Compliance Officer y Secretaria General de Nutreco España. Cada jurista desde su punto de vista comentó como se ha incorporado la gestión a su actividad diaria como profesional jurídico.

El nuevo escenario de la abogacía de los negocios ha cambiado. Así lo dibujó Eugenia Navarro, profesora de ESADE, quien centró el tema del nuevo marco legal y el papel de la gestión en el mismo. Advirtió que aquel Mas por Menos que señalaba Susskind era ya una realidad y que los abogados externos deberían aportar valor a su cliente para diferenciarse del resto de competidores. “El abogado global es el que acompaña a su cliente a los mercados donde quiere operar”, sentenció.  Recordó que el sector legal se ha contraído en honorarios y el crecimiento ha bajado en estos años de crisis.  Se ha producido un incremento de la facturación pero las grandes firmas han adelgazado plantilla. “Pasamos de un modelo piramidal a otro en forma de diamante donde hay una franja de abogados que no generan negocio. Los nuevos tiempos demandan otro tipo de perfil, además del conocimiento técnico debe ser un buen gestor y tener habilidades comerciales”. Ahora lo fundamental es que el abogado entienda al cliente por encima de todo.

El papel del abogado ha cambiado y su forma de ejercer la abogacía. Es fundamental tener amplios conocimientos de gestión para empatizar con el cliente y dar mejor servicio

Un periodista jurídico; un socio de un despacho de abogados multinacional, otro profesional dedicado a la enseñanza en escuela de negocios y una asesora interna legal ofrecieron sus complementarios puntos de vista sobre la gestión en la abogacía de los negocios. Para Carlos García León, periodista de Expansión Jurídico, es evidente que la entrada de los modelos anglosajones en nuestro país ha hecho que nuestras firmas advirtieran que hay modelos de gestión que pueden asumir en su negocio. “La gestión ya no es desconocida para ningún despacho y el uso del inglés como idioma de los negocios se ha estandarizado”, apuntó. En este contexto también habló del proceso de internacionalización de los despachos generado por su necesidad de acompañar a sus clientes. “Todo este movimiento lo refleja la prensa jurídica, otro elemento clave para conocer la reputación de las firmas legales”.

Para este profesional de la comunicación es evidente que el llamado abogado global debe saber adaptarse al cliente y empatizar. Y citó una frase de Rafael Fontana, presidente de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira que señala que “los abogados deben aprender, reaprender y desaprender”, que marca el talante de estos profesionales en este entorno global y de cambio. “Es fundamental apostar por la comunicación en este entorno de cambio y saber desarrollar este tipo de habilidades directivas”, apunto. Sobre la relación entre el despacho y los clientes coincidió con otros intervinientes en que es necesario aportar valor a los clientes porque el servicio jurídico que las firmas prestan suele ser muy parecido.

Veintidós años ejerciendo la abogacía, de abogado tradicional a Abogado del Estado y ahora socio de un despacho anglosajón en España en los últimos nueve años, Antonio Vázquez, socio de Allen & Overy reconocía que acaba de regresar de Londres de una reunión interna de la firma. “Es evidente que estamos ante un cambio de paradigma. La globalización hacer que todo el mundo conozca lo que haces. Se trata sobre todo de aportar valor para que no seas prescindible por el cliente”, subrayó. Y es que a su juicio el cliente busca un abogado, realmente es un asesor para que le acompañe en esa gestión de riesgos “pero sin ansiedad de ningún tipo”, comentó. Ahora el abogado externo además de tener un buen conocimiento técnico debe conocer muy bien el sector y la problemática del cliente ·” El cliente te llama por todo y es posible que te pida consejo sobre temas que no lleves y debas referenciarle a otro despacho”, indicó. También tiene claro que una buena gestión con un cliente puede hacer que éste te recomiende a otras empresas.

Vázquez comentó que sobre todo los clientes internacionales de su despacho le piden análisis de riesgos; partir de un diagnóstico y plantear un tratamiento para esa empresa con ese asunto en concreto. “El abogado de este siglo XXI es un buen técnico, sabe gestionar equipos en los propios despachos y tiene a estos motivados e instruidos”. Y citó el concepto de empowerment, como confianza que se da a un abogado para que gestione de forma autónoma su trabajo. “Si a ese abogado se le da confianza plena eso redundará, sin lugar a dudas en un mejor trato al cliente”; recordó. Y resaltó que ahora el perfil del abogado, sobre todo socio debe tener un marcado carácter comercial “es fundamental la capacidad de generar negocio y de empatizar con el cliente. Es la única manera de trabajar con él”. Así recordó que el abogado actual ya no es solo un conocedor del derecho sino que sobre todo es un generador del negocio.

Seguir las directrices de  Susskind

Fue José María de Areilza, profesor de ESADE quien citó a Richard Susskind uno de los gurús más conocidos de la abogacía desde la vertiente de la tecnología y su impacto en el negocio; la transparencia y ese Mas Por menos donde el abogado externo debe buscar fórmulas imaginativas para seguir danto servicio a su cliente.  Al mismo tiempo recordó que junto a las grandes estructuras habían aparecido nuevas formas de hacer abogacía, en especial las llamadas boutiques legales muy especializadas. “La abogacía de servicio no es incompatible con la abogacía de la profesión y observamos como el sector legal copia modelos de otros sectores complementarios, auditoria o consultoria para seguir creciendo y siendo competitivo”, recordó. Desde su punto de vista la globalización del derecho es real; el derecho local se ejerce en un contexto global.

En este entorno internacional recordó que la formación de ESADE a través de sus programas y masters adquiere un matiz multidisciplinar de cara a que el propio abogado pueda afrontar lo que le espera. “Lo último que hemos puesto en marcha son cursos de liderazgo e influencia para abogados que estamos implantando en los masters jurídicos de nuestra entidad”, señaló. Junto a este entorno recordó que la otra vertiente de la abogacía es la que tiene que ver con la responsabilidad social corporativa, el llamado pro bono donde en muchas ocasiones los abogados pueden liderar la sociedad desde un fin común y protegiendo al propio Estado de Derecho en algunas ocasiones.

Por su parte, Estíbaliz Gallego, como asesora interna y abogada in-house en los últimos catorce años explicó cuál ha sido la evolución de estos profesionales en los últimos años. “Ahora aportamos valor desde un conocimiento profundo del negocio y el abogado in-house es un partner estratégico en la empresa.” Apuntó que existían diferentes formas de negocio en este tipo de asesores; reactivos, emergentes, abiertos al cambio; eficientes y eficaces y estrategas que aportan negocio. “Nuestro valor añadido respecto al abogado externo es el conocimiento profundo del mercado y de la realidad de la empresa”, resaltó. Y recordó lo importante que es crear equipo de tal forma que el abogado externo se sienta parte de la empresa. “En nuestro caso les hemos llevado a que conozcan nuestras fábricas e instalaciones para que de alguna forma sientan nuestra camiseta”, apuntó.

Gallego subrayó la relación existente en este entorno trasnacional entre procesos, palabras y tecnologías. Recordó que los abogados internos como los externos han mejorado sus habilidades directivas y también su relación profesional desde la comunicación. “ Es evidente que cuando trabajas en una multinacional puede haber asuntos que se traten de forma diferente en cada país de esa empresa”. Sobre los procesos recordó  que de alguna forma se integran en lo que es la empresa a modo de una cadena de producción de donde se espera minimizar los riesgos legales de la firma.  Respecto a la tecnología reconoció que había pasado de ser algo instrumental para digitalizar documentos a tener un peso específico en la empresa para ayudar a la gestión del trabajo diario del abogado inhouse. “Gracias a la tecnología, si así se requiere, podemos estar operativos todos los días en cualquier momento”.

 

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 

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