|
Otra de las cuestiones que ha transformado este entorno global en el que se
mueve la abogacía es la gestión. Si hace unos años era algo desconocido que no
necesitaba su implicación, ahora es fundamental que se empapen de esta
actividad, sobre todo enfocado al cliente. De hecho en muchos despachos de
abogados es fundamental para llegar a socio, además de ser un excelente técnico
legal, tener capacidad de gestionar equipos de trabajo y de generar negocio. En
esta jornada sobre el Abogado global que organizó ESADE en colaboración con CGAE
esta mesa redonda fue moderada por Oriol Rusca, decano del ICAB de Barcelona y
participaron Carlos García León, responsable de Expansión Jurídico; Antonio
Vázquez, socio de Allen & Overy, José Maria de Areilza, profesor ordinario de
Esade Law School y Estibaliz Gallego, directora regional Compliance Officer y
Secretaria General de Nutreco España. Cada jurista desde su punto de vista
comentó como se ha incorporado la gestión a su actividad diaria como profesional
jurídico.
El nuevo escenario de la abogacía de los negocios ha cambiado. Así lo dibujó
Eugenia Navarro, profesora de ESADE, quien centró el tema del nuevo marco legal
y el papel de la gestión en el mismo. Advirtió que aquel Mas por Menos que
señalaba Susskind era ya una realidad y que los abogados externos deberían
aportar valor a su cliente para diferenciarse del resto de competidores. “El
abogado global es el que acompaña a su cliente a los mercados donde quiere
operar”, sentenció. Recordó que el sector legal se ha contraído en honorarios y
el crecimiento ha bajado en estos años de crisis. Se ha producido un incremento
de la facturación pero las grandes firmas han adelgazado plantilla. “Pasamos de
un modelo piramidal a otro en forma de diamante donde hay una franja de abogados
que no generan negocio. Los nuevos tiempos demandan otro tipo de perfil, además
del conocimiento técnico debe ser un buen gestor y tener habilidades
comerciales”. Ahora lo fundamental es que el abogado entienda al cliente por
encima de todo.
|
El papel del abogado ha cambiado y su forma de ejercer la abogacía. Es fundamental tener amplios conocimientos de gestión para empatizar con el cliente y dar mejor servicio |
Un periodista jurídico; un socio de un despacho de abogados multinacional, otro
profesional dedicado a la enseñanza en escuela de negocios y una asesora interna
legal ofrecieron sus complementarios puntos de vista sobre la gestión en la
abogacía de los negocios. Para Carlos García León, periodista de Expansión
Jurídico, es evidente que la entrada de los modelos anglosajones en nuestro país
ha hecho que nuestras firmas advirtieran que hay modelos de gestión que pueden
asumir en su negocio. “La gestión ya no es desconocida para ningún despacho y el
uso del inglés como idioma de los negocios se ha estandarizado”, apuntó. En este
contexto también habló del proceso de internacionalización de los despachos
generado por su necesidad de acompañar a sus clientes. “Todo este movimiento lo
refleja la prensa jurídica, otro elemento clave para conocer la reputación de
las firmas legales”.
Para este profesional de la comunicación es evidente que el llamado abogado
global debe saber adaptarse al cliente y empatizar. Y citó una frase de Rafael
Fontana, presidente de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira que señala que “los
abogados deben aprender, reaprender y desaprender”, que marca el talante de
estos profesionales en este entorno global y de cambio. “Es fundamental apostar
por la comunicación en este entorno de cambio y saber desarrollar este tipo de
habilidades directivas”, apunto. Sobre la relación entre el despacho y los
clientes coincidió con otros intervinientes en que es necesario aportar valor a
los clientes porque el servicio jurídico que las firmas prestan suele ser muy
parecido.
Veintidós años ejerciendo la abogacía, de abogado tradicional a Abogado del
Estado y ahora socio de un despacho anglosajón en España en los últimos nueve
años, Antonio Vázquez, socio de Allen & Overy reconocía que acaba de regresar de
Londres de una reunión interna de la firma. “Es evidente que estamos ante un
cambio de paradigma. La globalización hacer que todo el mundo conozca lo que
haces. Se trata sobre todo de aportar valor para que no seas prescindible por el
cliente”, subrayó. Y es que a su juicio el cliente busca un abogado, realmente
es un asesor para que le acompañe en esa gestión de riesgos “pero sin ansiedad
de ningún tipo”, comentó. Ahora el abogado externo además de tener un buen
conocimiento técnico debe conocer muy bien el sector y la problemática del
cliente ·” El cliente te llama por todo y es posible que te pida consejo sobre
temas que no lleves y debas referenciarle a otro despacho”, indicó. También
tiene claro que una buena gestión con un cliente puede hacer que éste te
recomiende a otras empresas.
Vázquez comentó que sobre todo los clientes internacionales de su despacho le
piden análisis de riesgos; partir de un diagnóstico y plantear un tratamiento
para esa empresa con ese asunto en concreto. “El abogado de este siglo XXI es un
buen técnico, sabe gestionar equipos en los propios despachos y tiene a estos
motivados e instruidos”. Y citó el concepto de empowerment, como confianza que
se da a un abogado para que gestione de forma autónoma su trabajo. “Si a ese
abogado se le da confianza plena eso redundará, sin lugar a dudas en un mejor
trato al cliente”; recordó. Y resaltó que ahora el perfil del abogado, sobre
todo socio debe tener un marcado carácter comercial “es fundamental la capacidad
de generar negocio y de empatizar con el cliente. Es la única manera de trabajar
con él”. Así recordó que el abogado actual ya no es solo un conocedor del
derecho sino que sobre todo es un generador del negocio.
Seguir las directrices de Susskind
Fue José María de Areilza, profesor de ESADE quien citó a Richard Susskind uno
de los gurús más conocidos de la abogacía desde la vertiente de la tecnología y
su impacto en el negocio; la transparencia y ese Mas Por menos donde el abogado
externo debe buscar fórmulas imaginativas para seguir danto servicio a su
cliente. Al mismo tiempo recordó que junto a las grandes estructuras habían
aparecido nuevas formas de hacer abogacía, en especial las llamadas boutiques
legales muy especializadas. “La abogacía de servicio no es incompatible con la
abogacía de la profesión y observamos como el sector legal copia modelos de
otros sectores complementarios, auditoria o consultoria para seguir creciendo y
siendo competitivo”, recordó. Desde su punto de vista la globalización del
derecho es real; el derecho local se ejerce en un contexto global.
En este entorno internacional recordó que la formación de ESADE a través de sus
programas y masters adquiere un matiz multidisciplinar de cara a que el propio
abogado pueda afrontar lo que le espera. “Lo último que hemos puesto en marcha
son cursos de liderazgo e influencia para abogados que estamos implantando en
los masters jurídicos de nuestra entidad”, señaló. Junto a este entorno recordó
que la otra vertiente de la abogacía es la que tiene que ver con la
responsabilidad social corporativa, el llamado pro bono donde en muchas
ocasiones los abogados pueden liderar la sociedad desde un fin común y
protegiendo al propio Estado de Derecho en algunas ocasiones.
Por su parte, Estíbaliz Gallego, como asesora interna y abogada in-house en los
últimos catorce años explicó cuál ha sido la evolución de estos profesionales en
los últimos años. “Ahora aportamos valor desde un conocimiento profundo del
negocio y el abogado in-house es un partner estratégico en la empresa.” Apuntó
que existían diferentes formas de negocio en este tipo de asesores; reactivos,
emergentes, abiertos al cambio; eficientes y eficaces y estrategas que aportan
negocio. “Nuestro valor añadido respecto al abogado externo es el conocimiento
profundo del mercado y de la realidad de la empresa”, resaltó. Y recordó lo
importante que es crear equipo de tal forma que el abogado externo se sienta
parte de la empresa. “En nuestro caso les hemos llevado a que conozcan nuestras
fábricas e instalaciones para que de alguna forma sientan nuestra camiseta”,
apuntó.
Gallego subrayó la relación existente en este entorno trasnacional entre
procesos, palabras y tecnologías. Recordó que los abogados internos como los
externos han mejorado sus habilidades directivas y también su relación
profesional desde la comunicación. “ Es evidente que cuando trabajas en una
multinacional puede haber asuntos que se traten de forma diferente en cada país
de esa empresa”. Sobre los procesos recordó que de alguna forma se integran en
lo que es la empresa a modo de una cadena de producción de donde se espera
minimizar los riesgos legales de la firma. Respecto a la tecnología reconoció
que había pasado de ser algo instrumental para digitalizar documentos a tener un
peso específico en la empresa para ayudar a la gestión del trabajo diario del
abogado inhouse. “Gracias a la tecnología, si así se requiere, podemos estar
operativos todos los días en cualquier momento”.
|