|
Mandar
un
mensaje
de
calma
a la
opinión
pública.
Ese
ha
sido
parte
del
objetivo
de
la
intervención
pública
del
ministro
de
Justicia,
Rafael
Catalá,
en
la
inauguración
de
la
XV
Edición
de
los
Cursos
de
Posgrados
para
Juristas
ofreció
a
los
asistentes
al
señalar
que
la
reforma
del
Código
Penal
mejorará
la
persecución
del
terrorismo
islamista,
al
desvincular
los
delitos
de
terrorismo
de
la
pertenencia
a
una
organización
terrorista,
lo
que
contribuirá
a
combatir
el
fenómeno
de
los
lobos
solitarios.
Durante
la
inauguración
el
ministro
también
destacó
que
el
futuro
Código
Penal
castigará
el
autoadiestramiento
y
establecerá
la
prisión
permanente
revisable
cuando
se
cause
la
muerte
de
una
persona.
También
se
perseguirá
con
mayor
eficacia
el
enaltecimiento
de
estas
conductas
que
se
dirigen
contra
la
esencia
de
nuestras
sociedades:
el
respeto
a la
vida
y la
libertad
de
todos.
Que
el
Código
Penal
vaya
a
ocuparse
de
estas
cuestiones
ya
lo
adelantó
recientemente
el
Ministro
del
Interior,
Jorge
Fernández
Díaz,
en
una
de
sus
últimas
intervenciones,
lo
que
queda
por
ver
es
si
será
todo
lo
efectivo
que
se
espera.
Catalá
aprovechó
también
su
turno
de
palabra
para
explicar
a
los
asistentes
cuál
es
su
modelo
de
justicia
y
hacia
donde
irán
esas
reformas
que
están
al
caer.
En
este
sentido
apeló
a la
necesidad
de
una
Justicia
digital,
que
profundice
en
las
comunicaciones
procesales
electrónicas
con
la
posibilidad
de
que
se
puedan
producir
desde
dispositivos
móviles.
También
se
refiritó
a
una
Justicia
abierta,
con
un
enfoque
de
mayor
proximidad,
transparencia
y
apertura
al
acceso
a la
información
pública
durante
las
24
horas
del
día,
e
innovadora,
a
través
de
sistemas
informáticos,
pero
también
con
medidas
que
permitan
acompasar
el
cambio
tecnológico
con
cambios
en
las
leyes.
El
actual
titular
de
Justicia
indicó
que
una
Justicia
cada
vez
más
ágil,
profesional
y
especializada
contribuye
al
desarrollo
económico
y
atrae
inversiones.
Para
ello
la
Ley
Orgánica
del
Poder
Judicial,
de
muy
próxima
aprobación,
permitirá
establecer
sistemas
de
reparto
de
trabajo
más
racionales
con
los
que
se
mejorarán
los
tiempos
de
respuesta
de
los
tribunales,
pese
a
que
el
índice
de
jueces
por
habitante
es
muy
semejante
o
incluso
superior
a
los
que
la
Unión
Europea
reconoce
en
nuestro
entorno.
Además,
se
trabaja
para
que
los
jueces
se
centren
en
la
función
jurisdiccional,
a
través
de
leyes
como
la
de
Jurisdicción
Voluntaria
y el
fomento
de
la
mediación
y el
arbitraje.
Para
el
ministro,
la
Justicia
también
desarrolla
un
papel
fundamental
como
sistema
regenerador
de
las
instituciones
y
del
tejido
socioeconómico,
para
lo
que
el
Gobierno
ha
reforzado
los
juzgados
que
se
ocupan
de
casos
complejos
de
corrupción
y ha
proporcionado
más
herramientas
a
los
tribunales
para
prevenir
estos
abusos.
Para
ello,
ha
citado
el
Estatuto
del
Alto
Cargo
de
la
Administración
General
del
Estado,
los
nuevos
delitos
para
funcionarios
y
aquellos
que
traten
de
corromperles
y el
aumento
de
los
plazos
de
prescripción
de
ciertas
conductas. |