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@LP_Hans
En
nuestro
Informe
de
Marketing
Jurídico
2014
destacamos
que
sólo
la
mitad
de
los
despachos
tenían
un
CRM,
o Client
Relationship
Management.
Ya
me
imagino
a mi
amigo
Alfredo:
“Ya
estamos
otra
vez
con
las
palabrotas
inglesas
con
unas
siglas
que
nadie
entiende
y
seguramente
ya
has
pensado
en
algo
más.”
Qué
bien
me
conoce
Alfredo.
Y le
expliqué
que
tal
y
como
están
las
cosas,
o
orientas
el
despacho
al
100%
hacía
el
cliente
o te
vas
a
quedar
sólo
en
el
despacho.
Tener
un
CRM
y
utilizarlo
esta
bien,
pero
el
paso
hacia
el
cliente
es
el
CSS,
o lo
que
he
bautizado
el
Client
Satisfaction
Scheme.
“Ves
como
ya
estamos
con
más
complicaciones,”
espeta
Alfredo.
“No
sé
cuando
voy
a
ejercer
de
abogado
con
tanta
atención
al
cliente,
con
mi
Twitter,
mi
LinkedIN,
mi
blog
y
los
cientos
de
eMail?”
Pero
igual
que
a
Alfredo
podemos
tranquilizar
a
los
demás
despachos,
que
se
preocupan
por
las
“nuevas
modas”.
El
requisito
de
un
perfecto
CSS
es
una
buena
organización
del
despacho
y
una
dirección
que
contagie
a
todos
los
empleados
y
socios
con
esta
orientación
hacia
el
cliente.

El
CSS
es
una
parte
fundamental
en
la
organización
de
cualquier
empresa.
Por
ello
forma
parte
sustancial
de
la
organización
según
las
normas
ISO,
y en
especial
la
9001.
Empezamos
con
una
buena
sesión
con
el
cliente
donde
escuchamos
sus
demandas
y su
situación
de
su
negocio.
Con
esta
base
podemos
ofrecer
soluciones
a
sus
demandas
de
servicio
o
problemas
legales.
Podemos
incluso
ser
proactivos
y
advertir
de
riesgos
y
amenazas.
Toda
esa
información
la
integramos
en
los
procesos
de
elaboración
de
nuestro
servicio
y
como
resultado
de
nuestra
buena
organización
obtenemos
resultados
óptimos
para
nuestros
clientes
y
por
ende
una
gran
satisfacción.
Si
encima
somos
transparentes
tanto
en
la
organización
de
nuestro
trabajo
como
en
la
facturación,
hemos
ganado
un
cliente
satisfecho,
que
con
mucha
probabilidad
repetirá. |