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Baremo para la indemnización por daños sobrevenidos en la actividad sanitaria
MADRID, 24 de OCTUBRE de 2014 - LAWYERPRESS

Por Anna Verges. Abogada de Biosca Briones & Viaplana Abogados

Anna VergesEs bien sabido por todo aquél que haya interpuesto reclamaciones por daños derivados de la actividad sanitaria que para valorar el daño y en consecuencia, la cuantía indemnizatoria se utiliza de manera análoga el baremo de daños para accidentes de circulación (en adelante, “baremo de tráfico”) recogido en el texto refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, incorporándose como anexo las cuantías.

Asimismo, todo aquél que lo haya analizado y aplicado me comprenderá cuando digo, pues lo habrá sufrido, que existen lagunas en la aplicación de dicho baremo a los casos de reclamaciones derivadas de actos sanitarios; y es que, por más que el baremo de tráfico recoja un gran número y variedad de situaciones y secuelas, el origen de los daños por accidentes de tráfico suele ser de carácter traumatológico, mientras que los derivados de la actividad sanitaria tienen orígenes tan diversos como especialidades médicas existen.

Lo anterior sumado al creciente número de reclamaciones presentadas en los juzgados por negligencias médicas, pone en evidencia la necesidad de disponer de un baremo específico para aplicar en los casos de daños derivados de la actividad sanitaria, y en esa dirección se ha estado trabajando durante los últimos años.

Dicho baremo para la indemnización por daños sobrevenidos en la actividad sanitaria (en adelante, “baremo sanitario”) que verá la luz en las próximas semanas, será vinculante y aplicable por todos los profesionales que intervenimos en el proceso de reclamación, esto es, no sólo abogados, sino también jueces, administración pública, peritos y compañías aseguradoras. Estaremos ante una unificación de criterios a la hora de valorar el daño y determinar su indemnización por lo que ganaremos en seguridad jurídica y muy probablemente en acuerdos extrajudiciales. En cuanto a la suscripción de acuerdos, dado que los elementos para determinar la indemnización que corresponda al agraviado serán específicos para su caso y por lo tanto más claros, habrá menor lugar a la interpretación y consiguiente baile de cifras.

A efectos prácticos, la entrada en vigor del baremo sanitario provocará que dejemos de oír en sala a la defensa del agraviado sostener que a pesar de que el baremo de tráfico se aplica de forma análoga al caso, “éste contiene una valoración de mínimos a la que hay que añadir el perjuicio económico real que ha sufrido el paciente”, frente al argumento de la demandada que lógicamente sostiene todo lo contrario.

Esperemos que el nuevo baremo sanitario contemple la valoración de, no sólo lo que al daño físico de forma estricta se refiere, sino también todos aquellos perjuicios que la lesión comporta al paciente así como a los que le rodean. Es en ese punto dónde normalmente fallamos a la hora de resarcir justamente al paciente. Asimismo, los gastos futuros, muy comunes y de cuantía elevada en secuelas graves que afectan a la movilidad y/o autonomía del paciente, representan uno de los caballos de batalla en sala por lo que también deberemos estar atentos a si el baremo sanitario los regula con mayor diligencia y claridad evitando así los desajustes que se producen en la actualidad.

En el mismo sentido confío en que el nuevo baremo nos arroje luz acerca de la determinación del daño moral pues si bien cada sujeto es distinto y hay que tener en cuenta la situación del agraviado en el momento en que se produjo el daño, tengo sana curiosidad por conocer si se han puesto vallas al campo y se ha encontrado la fórmula de acotar en mayor o menor medida el cajón de sastre que representa el daño moral en las reclamaciones sanitarias más allá de considerar la “zozobra” como determinante de la existencia y cuantificación del daño moral.

No obstante, para todo ello deberemos esperar a que el nuevo Ministro de Justicia, el Sr. Rafael Catalá, presente la propuesta pues si bien el texto debería haber visto la luz durante el mes de septiembre, la reciente dimisión del Sr. Ruiz-Gallardón ha dejado en suspenso la salida del tan esperado baremo.

 

 

 

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