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Durante
el
último
lustro
la
contratación
de
personas
con
discapacidad
ha
tendido
al
alza,
debido
a un
cambio
de
mentalidad
de
las
empresas
propiciado
por
una
legislación
que
está
dando
sus
frutos.
Datos
del
III
Informe
Tecnología
y
Discapacidad
realizado
por
Agilent
Technologies
y
Fundación
Adecco.
Solo
durante
el
2013
se
produjo
un
record
histórico
de
contratación
con
69.648
personas
con
discapacidad
El
próximo
15
de
julio
se
celebra
el
Día
Internacional
de
las
Tecnologías
Apropiadas,
una
fecha
que
nos
invita
a
reflexionar
y a
analizar
el
impacto
de
las
Nuevas
Tecnologías
en
la
calidad
de
vida
de
las
personas
con
discapacidad.
En
este
contexto
y
por
tercer
año
consecutivo,
Agilent
Technologies
y la
Fundación
Adecco
presentan
el
Informe
Tecnología
y
Discapacidad,
un
análisis
que
basa
sus
resultados
en
una
encuesta
realizada
a
500
personas
entre
23 y
59
años,
con
diferentes
tipos
de
discapacidades.
Nuevamente,
el
informe
arroja
una
importante
dicotomía.
Por
una
parte,
las
Nuevas
Tecnologías
se
han
convertido
en
aliadas
imprescindibles
en
la
mejora
de
la
calidad
de
vida
y en
el
acceso
al
empleo
de
las
personas
con
discapacidad,
gracias
a
las
tecnologías
adaptadas
Sin
embargo,
no
puede
obviarse
que
aún
se
encuentran
con
obstáculos
y
dificultades
en
el
uso
y
manejo
de
las
tecnologías
tradicionales.
Durante
los
últimos
años,
se
ha
producido
un
importante
avance
en
la
contratación
de
personas
con
discapacidad,
registrándose
en
2013
un
máximo
histórico,
con
69.648
contratos.
 Figura 1. Fuente: Servicio Público de
Empleo
Estatal
En
este
incremento
son
muchos
los
factores
que
han
influido:
un
cambio
de
mentalidad
por
parte
de
las
empresas
propiciado
por
una
legislación
cada
vez
más
eficiente,
pero
también
la
irrupción
de
numerosas
soluciones
y
adaptaciones
tecnológicas
que
permiten
que
las
personas
con
discapacidad
desempeñen
su
puesto
con
normalidad
y en
igualdad
de
condiciones.
Nos
referimos,
por
ejemplo,
a
los
siguientes
productos:
-
Para
personas
con
discapacidad
física:
mesas
regulables
en
altura,
teclados
con
cobertores
o
teclas
de
gran
tamaño,
ratones
virtuales
o
ergonómicos,
etc.
-
Para
personas
con
discapacidad
visual:
pantallas
de
gran
formato,
lectores
de
pantalla
para
invidentes,
impresoras
de
braile,
magnificadores
de
pantalla
o
lupas
aumentativas,
etc.
-
Para
personas
con
discapacidad
auditiva:
intérpretes
de
lengua
de
signos,
emisoras
de
frecuencia
modulada,
prótesis
auditivas,
etc.
Del
total
de
encuestados
con
empleo,
más
de
la
mitad
(52%)
asegura
que
trabaja
gracias
a
estas
adaptaciones,
que
utiliza
día
a
día
en
su
puesto
de
trabajo,
en
la
mayoría
de
los
casos
combinadas
con
tecnológicas
informáticas
convencionales.
Por
el
contrario,
existe
un
48%
que
no
utiliza
este
tipo
de
tecnologías
en
su
entorno
laboral,
aunque
en
algunos
casos
sí
tecnologías
convencionales.
Son las personas con discapacidad
sensorial
las
que
más
emplean
las
tecnologías
adaptadas
en
su
puesto
de
trabajo
(72%),
seguidas
de
lejos
de
las
personas
con
discapacidad
física
(50%)
y
las
personas
con
discapacidad
intelectual/psíquica
(10%).
Pero además de permitir el acceso al
empleo,
las
tecnologías
adaptadas
son
aliadas
imprescindibles
en
la
mejora
de
la
calidad
de
vida
de
las
personas
con
discapacidad.
Así,
7
de
cada
10
encuestados
declara
que,
en
términos
generales,
la
tecnología
ha
mejorado
su
calidad
de
vida.
A
continuación
reflejamos
algunos
ejemplos
de
respuestas
que
demuestran
cómo
las
tecnologías
han
influido
en
un
incremento
de
la
calidad
de
vida
de
los
encuestados:
-
Gracias
a la
invención
del
audífono,
puedo
escuchar.
-
Las
Nuevas
Tecnologías
me
permiten
comunicarme
mucho
mejor.
-
Ahora
puedo
escribir
en
el
ordenador
sin
emplear
las
manos:
sólo
necesito
la
voz.
-
Tengo
movilidad
e
independencia
para
desplazarme,
gracias
a mi
vehículo
adaptado.
-
Puedo
acceder
al
ocio
gracias
a
subtítulos
y
audífonos
digitales.
Antes
era
imposible.
-
Gracias
a
las
Nuevas
Tecnologías
puedo
estar
informada
y
comunicada
con
el
mundo
exterior
sin
necesidad
de
desplazarme.
-
Gracias
a la
prótesis
que
tengo
en
la
columna,
puedo
moverme
sin
dolores.

Figura
4.
Encuesta
Tecnología
y
Discapacidad.
Agilent
y
Fundación
Adecco
Aunque el término brecha digital suele
identificarse
con
países
subdesarrollados
o
con
el
cuarto
mundo
(bolsas
de
pobreza
dentro
de
los
países
desarrollados),
existen
otros
sectores
de
la
población
que
pueden
caer
en
la
exclusión
social
por
las
dificultades
que
tienen
para
integrarse
en
la
sociedad
a
través
de
estas
Nuevas
Tecnologías.
Nos
referimos,
por
ejemplo,
a
personas
de
edad
avanzada
o
personas
con
discapacidad.
Centrándonos en estas últimas, que son
las
que
nos
ocupan,
los
resultados
de
este
estudio
desprenden
que
un
61%
de
las
personas
con
discapacidad
sí
encuentra
barreras
en
el
acceso
y
utilización
de
las
TIC.
En
la
mayor
parte
de
los
casos
(31,3%)
estas
barreras
son
de
índole
económico,
seguido
de
un
16,7%
que
encuentra
obstáculos
por
diseños
poco
intuitivos,
que
dificultan
el
empleo
de
estas
herramientas
tecnológicas.
Por
último,
un
10%
encuentra
barreras
debido
a la
falta
de
accesibilidad
de
las
TIC,
que
no
cuentan
con
adaptaciones
para
su
discapacidad
y
por
tanto,
no
pueden
interactuar
con
ellas.

Figura
5.
Fuente::
Encuesta
Tecnología
y
Discapacidad.
Agilent
y
Fundación
Adecco
A pesar de que siguen existiendo barreras,
es
destacable
cómo
las
mismas
se
están
atenuando
año
tras
año.
Así,
el
año
pasado
el
porcentaje
de
personas
con
discapacidad
que
encontraba
barreras
se
situó
en
un
69%.
Concretamente,
las
personas
que
encontraban
barreras
de
accesibilidad
representaron
un
14%,
mientras
que
las
que
encontraron
barreras
en
el
modo
de
usar
las
NT
(know
how),
se
situaron
en
un
17,4%.
En esta reducción de la brecha digital
están
siendo
decisivas
las
adaptaciones
tecnológicas
que
han
irrumpido
en
las
últimas
décadas
y
que
hemos
mencionado
en
el
apartado
anterior,
con
el
objetivo
de
que
las
tecnologías
sean
accesibles
y
usables
para
las
personas
con
discapacidad.
Uso
de
Internet
por
las
personas
con
discapacidad
Según la encuesta de Equipamientos y
Uso
de
la
Tecnología
del
INE,
el
92%
de
los
usuarios
de
Internet
en
España
son
usuarios
frecuentes.
Los
datos
del
presente
informe
arrojan
que,
en
el
caso
de
las
personas
con
discapacidad,
esta
cifra
desciende
hasta
el
80%.
Hay
que
matizar
que
este
porcentaje
está
inclinado
al
alza,
debido
al
elevado
número
de
cuestionarios
que
se
han
recibido
online
y
que,
por
tanto,
presuponen
que
las
personas
que
han
respondido
utilizan
con
frecuencia
Internet.
Lógicamente la cifra no es idéntica en
el
caso
de
todos
los
tipos
de
discapacidades,
intensificándose
la
brecha
en
el
caso
de
las
personas
con
discapacidad
intelectual,
cuyo
porcentaje
de
usuarios
frecuentes
desciende
hasta
el
56%.
También
las
personas
con
discapacidad
visual
presentan
un
grado
de
uso
bastante
inferior
a la
media,
situándose
el
porcentaje
de
usuarios
frecuentes
en
un
65%.
No
se
aprecian,
sin
embargo,
diferencias
significativas
en
el
caso
del
resto
de
las
discapacidades.
Detrás de este grado de uso menor en
el
caso
de
las
personas
con
discapacidad
intelectual
y
visual
encontramos,
indudablemente,
dificultades
de
interacción
con
los
dispositivos
de
conexión
a
Internet
y
con
los
contenidos
que
en
ellos
encuentran,
debido
fundamentalmente
a
que
no
están
adaptados
a su
tipo
de
discapacidad.
En los últimos años han irrumpido herramientas
para
reducir
esta
brecha
en
el
caso
de
las
personas
con
discapacidad
intelectual,
como
puede
ser
la
lectura
fácil
en
Internet,
que
consiste
en
la
elaboración
de
textos
con
un
lenguaje
sencillo,
simplificado
y
sin
adornos,
para
que
sea
comprensible
por
personas
con
dificultades
cognitivas.
También
son
cada
vez
más
frecuentes
las
pantallas
de
gran
formato
o
las
lupas
magnificadoras
de
texto,
para
permitir
que
las
personas
con
discapacidad
visual
puedan
desenvolverse
por
la
red.
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