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Siete años de IURISTAX: Claves para permanecer en el mercado legal
MADRID, 31 de OCTUBRE de 2013 - LAWYERPRESS

Por Fernando Mier, Abogado, Socio de IURISTAX

Fernando Mier, Abogado, Socio de IURISTAXEste mes de octubre, IURISTAX ha cumplido 7 años de proyecto profesional. En este tiempo ha habido casi de todo. Ilusiones y momentos difíciles; mucho trabajo; algunos nervios y grandes satisfacciones; errores y aciertos; compañeros que lo fueron, y otros que aún están; clientes que han confiado en nosotros; clientes que se han hecho amigos; compañeros de viaje, unos para un trecho del camino y otros que han venido para quedarse (;p); éxitos y alguna decepción; momentos (pocos) de desaliento; entrega; compromiso; risas y algún cabreo; agradecimiento; experiencias y emociones; muchos kilómetros; comidas, unas de trabajo y otras, no tanto; alguna cena; foros; conferencias; reencuentros y alguna pérdida …. Así, visto desde el recuerdo y mirando para atrás, casi todo positivo, aunque en su momento no me lo pareciera tanto.

Seguimos aquí, que no es poco, y 7 años después mantenemos la confianza de los clientes que empezaron con nosotros, y tenemos algunos más. El equipo ha crecido, y hoy creo que funcionamos con bastante cohesión y eficacia. Considerando nuestro tamaño y perfil de firma, hemos conseguido una considerable presencia en medios y redes, con cierta notoriedad de la marca. Facturamos más, y no tenemos problemas relevantes de cobro. En el 2012 crecimos un 12,30 % y este año esperamos crecer algo también. No nos obsesionan las cifras, y tampoco el tamaño, pero nos encanta el indicador de facturación como medida objetiva que confirma que ganamos nuevos clientes y que, aun en un momento como el actual, estos valoran y respetan nuestro trabajo. Trabajamos mucho, pero cobramos por ello, y lo pasamos bastante bien. Ese era en definitiva el objetivo: nos gusta ser abogados y queríamos ganarnos la vida con ello. Hasta hoy, objetivo conseguido.

Lo que no sé es si seré capaz de explicar nuestra “formula para el éxito”. Para ser honestos, no creo tener ninguna, y me cuestiono que nuestros logros puedan considerarse como un éxito útil, o extrapolable a otros. En realidad, no me parece nada heroico, ni del otro mundo. Hemos procurado potenciar nuestras fortalezas y aprovechar las oportunidades. También sacar partido de nuestras debilidades y afrontar las amenazas. Identificadas y asumidas unas y otras, todo es más fácil.

Un mercado que en el 2007 ya apuntaba la crisis y un entorno muy competitivo, aconsejaba la prudencia. Ignoramos la amenaza. No se puede peder lo que no se tiene (el futuro), y el miedo es la peor de las debilidades. Si arreciaba la tormenta, ésta iba a afectar a todos y, si tenía que afrontarla, prefería hacerlo desde mi propio puente de mando. No me tenía ningunas ganas de hundirme, pero de hacerlo, prefería y prefiero hacerlo en la cubierta y amarrado al timón, asumiendo las consecuencias de mis decisiones, antes que amarrado en la bancada de los galeotes.

La ausencia de una marca reconocida y de prestigio, era y es una debilidad, más importante si consideramos que la trayectoria y experiencia del equipo de IURISTAX se centraba en el área del derecho de los negocios y la práctica profesional en firmas grandes y de carácter multidisciplinar. Demasiado tarde para cambiar y pocas ganas de reconvertirnos despilfarrando el capital profesional ganado en 20 años de ejercicio profesional. Nos convencimos de que podíamos hacer lo mismo que veníamos haciendo en las firmas grandes, de otra forma y con otra estructura. Luego, se lo explicamos a los clientes, y muchos lo han entendido y han apostado por nosotros. Hemos tratado de suplir la debilidad de carecer de una marca reconocida, por compromiso personal con el cliente, mucha comunicación, una practica profesional “de trinchera” pegada al cliente y al asunto, ambición por los resultados concretos, ganas de aportar valor, empeño en el trabajo que se nos ha confiado, tiempo para construir relaciones, y una apuesta por el posicionamiento de nuestra propia marca corporativa y personal.

Nuestra dimensión de firma - reducida, según los cánones tradicionales -, también aparecía destacada en todos los análisis DAFO como una debilidad o carencia muy notable, casi insalvable. Aquí, nos ayudo situarnos en la perspectiva del cliente y comprender que éste, lo que busca, es un equipo cohesionado y suficiente, que se adapte a sus requerimientos y necesidades en cada momento y en cada caso, que responda con eficacia, dando una respuesta útil, y todo ello por un precio competitivo y previsible. También aquí nos convencimos que eso también podía hacerse fuera del marco tradicional de las firmas grandes, y desde entonces hemos apostado por un modelo de firma de estructura flexible, con socios profesionales que se integran en el equipo en función de las necesidades del caso y del cliente. Como nuestros clientes siguen confiando en nosotros, y en varios temas colaboramos o tenemos de contrarios a compañeros de las firma grandes, nos hemos convencido de que aun nos quedan muchas oportunidades y que una debilidad, puede convertirse en fortaleza.

Llegados a este punto, yo ya había/habría dado por concluido el artículo, pero el editor me obliga a incluir unas recomendaciones para jóvenes emprendedores en el sector legal. Me ha devuelto el texto, con una nota en tono conminatorio amenazado que dice “tienes 20 líneas más, y lo necesitamos para esta tarde”. Personalmente, que te pidan consejo, me parece una situación muy incómoda y una responsabilidad tremenda. Para evitar reclamaciones, me siento obligado a advertir que nuestros consejos no son una recomendación profesional, carecen de la más mínima base científica, y se basan exclusivamente en vivencias personales e intrasferibles. Dicho eso, salvada cualquier responsabilidad y tranquilizada mi conciencia, diría: (i) no te creas el “siempre lo hemos hecho así”, (ii) duda, (iii) piensa y hazte con un criterio propio, (iv) sueña que hay otras oportunidades, (v) toma consciencia de que también puedes equivocarte por no decidir, (vi) atrévete, (vii) hazlo y (viii) disfruta. Mejor fracasar, que morirte pensando que debías haberlo intentado. Como dice una buena amiga, “nunca un mar en calma, hizo buenos marineros”. El éxito no se mide por el número de derrotas, sino por las veces que eres capaz de levantarte.

 


 
 

 

 


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