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Cualquier
profesional
no
está
libre
de
conflictos
familiares
en
su
ámbito
más
personal.
Problemas
que
debe
gestionar
con
diálogo
para
evitar
que
le
absorban
y
quiten
energías.
En
este
contexto
en
los
últimos
años
la
mediación,
como
puerta
abierta
al
diálogo,
parece
ser
una
actividad
muy
útil
en
determinadas
situaciones.
Para
conocer
las
últimas
técnicas
aplicadas
a la
mediación
familiar,
la
Asociación
Madrileña
de
Mediadores
organizó
durante
dos
días
consecutivos
un
taller
con
dos
expertos
del
prestigio
de
Aldo
Morrone
y
Dominic
D.
Abate.
A
juzgar
por
la
afluencia
de
público,
nadie
salió
insatisfecho.
Aldo
Morrone
ha
vuelto
a
España
para
dejar
su
sello
magistral
en
dos
sesiones
donde
ha
abordado
los
cambios
de
la
mediación
familiar
ante
escenarios
como
el
divorcio,
las
sucesiones
familiares
y la
coparentalidad.
“Es
evidente
que
ustedes
han
dado
en
los
últimos
veinte
años
pasos
de
gigante
en
el
desarrollo
de
esta
actividad,
tanto
desde
las
instituciones
privadas
como
las
universidades.
Nadie
pone
en
duda
que
hay
muchas
personas
con
vocación
de
ser
mediador;
profesionales
de
diferentes
profesiones
pero
muy
brillantes
que
podrían
ser
mediadores”,
afirma
poco
antes
de
que
se
inicie
la
segunda
sesión
en
este
taller
organizado
por
la
AMME
(Asociación
Madrileña
de
Mediadores),
en
presencia
de
Ana
Criado
presidenta
de
dicha
institución.
Su
visita
coincide
con
la
próxima
aprobación
que
regule
la
vigente
Ley
de
Mediación,
gestionada
hace
menos
de
un
año,
una
normativa
que
esperaban
los
interlocutores
del
sector
para
poder
regular
una
actividad
profesional
clave,
en
el
contexto
que
vivimos.
Ahora
quedará
por
ver
cómo
se
articula
la
figura
del
mediador;
su
formación
y
experiencia,
en
una
actividad
en
la
que
un
tercero
a
las
partes
acerca
posturas
y
ayuda
a
encontrar
una
solución
a
ese
conflicto.
En
un
contexto
en
el
que
han
aparecido
las
tasas
a la
justicia,
parece
posible
que
se
empiecen
a
derivar
asuntos
al
campo
de
la
mediación,
a
corto
y
medio
plazo.
Precisamente
la
citada
Asociación
Madrileña
de
mediadores
editaba
un
video
sobre
las
ventajas
de
la
mediación,
bastante
pedagógico.
En
todos
los
países,
comenta
que
hay
un
debate
del
papel
que
debe
jugar
la
mediación
en
los
procesos
de
divorcio.
“Cuestiones
como
la
paternidad
o la
coparentalidad,
son
elementos
a
tener
en
cuenta
de
cara
a
saber
que
deparará
ese
divorcio
para
nuestros
hijos”,
en
un
contexto
donde
el
concepto
de
familia
tradicional
se
ha
visto
superado.
“Es
evidente
que
la
mediación
es
un
campo
extraordinario
para
el
diálogo,
dentro
de
la
intimidad
familiar
y
ayudará
a
esa
renovación
de
las
familias
de
la
que
usted
hace
mención,
de
esa
forma
todo
se
podrá
discutir,
incluso
lo
considerado
tabú”
, subraya.
Mediaciones
y
lucha
de
poder
Desde
este
contexto
de
diálogo
se
pueden
vislumbrar
situaciones
de
poder,
entre
el
hombre
y la
mujer;
o
entre
los
padres
y
los
hijos.
“también
se
puede
descubrir
la
distancia
abusiva
que
mantenemos
con
nuestros
abuelos
de
forma
injustificada”,
aclara
Morrone.
Es
precisamente
ese
contexto
de
diálogo
que
fomenta
la
mediación
lo
que
hace
que
tanto
las
situaciones
cotidianas
como
las
extraordinarias
encuentren
su
acomodo.
“En
todos
los
países
tenemos
el
debate
entre
si
el
mediador
debe
ser
una
profesión
o
una
actividad
profesional
desempeñada
por
diferentes
expertos.
Es
un
debate
reciente
porque
la
mediación
está
calando
en
la
sociedad
en
que
vivimos”.
En
esta
tesitura
del
progreso
de
la
mediación,
nuestro
interlocutor
recuerda
que
en
su
Quebec
natal
gran
parte
de
la
mediación
está
esponsorizada
por
el
propio
Gobierno
“Eso
indica
que
las
primeras
cuatro
o
cinco
sesiones
están
sufragadas
a
nivel
institucional
y no
cuestan
nada
a
las
partes
y es
el
mediador
quien
envía
la
factura
al
Estado
para
su
abono
posterior”
,comenta
Morrone.
Por
este
motivo
es
mejor
hablar
de
acto
profesional
que
de
profesional
como
se
entiende
realmente.
“
Preguntado
si
con
los
cambios
generados
en
el
ámbito
familiar
debe
cambiar
el
perfil
de
lo
que
se
considera
como
mediador
familiar,
señala
que
“en
los
últimos
años
se
ha
visto
una
evolución
en
este
perfil.
Ahora
el
mediador
está
claro
que
realiza
su
trabajo
de
una
forma
diferente
a la
que
nosotros
lo
hacíamos”,
lo
cual
no
quita
para
que
el
proyecto
de
mediación
familiar
siga
siendo
el
mismo.
“es
una
herramienta
muy
útil
cuando
se
abren
procesos
de
sucesión
en
las
familias
donde
se
generan
cambios
importantes
en
el
seno
de
las
mismas”.
Sobre
la
custodia
compartida,
actividad
pendiente
de
regulación
legislativa
en
nuestro
país,
Morrone
recuerda
que
este
es
un
fenómeno
diferente
en
muchos
países.
“En
el
caso
de
Quebec,
mi
ciudad
natal,
los
dos
progenitores
tienen
los
mismos
derechos,
así
ha
surgido
el
fenómeno
de
la
coparentabilidad
desde
hace
veinte
años
donde
la
labor
del
mediador
es
de
una
forma
neutral
atender
a
esta
transformación
de
la
famila
y
atender
a
este
nuevo
desafio
que
surge
tanto
para
padres,
hijos
y
abuelos
:”cortar
la
relación
con
uno
de
los
progenitores
es
uno
de
los
actos
más
violentos
que
puede
ejercerse
sobre
un
niño”.
Coordinador
parental
para
salir
del
conflicto
Dominic
A.
D´Abate,
el
otro
ponente
de
estas
sesiones
organizadas
por
la
Asociación
Madrileña
de
Mediadores,
explicó
un
proyecto
que
se
creó
en
los
años
90
en
California
y se
está
poniendo
en
práctica
actualmente
en
Canadá.
Es
la
"Coordinación
parental"
y se
trata
de
un
servicio
para
la
resolución
alternativa
de
disputas
entre
parejas
divorciadas
con
alto
contenido
de
conflictividad
que
participan
en
numerosos
procesos
judiciales
con
un
coste
muy
alto
para
la
sociedad
y la
familia.
“En
países
como
el
nuestro
podría
ser
un
elemento
para
fomentar
la
custodia
compartida
o
solventar
algunas
situaciones
cuando
no
se
lleva
a
cabo”,
comenta.
En
la
coordinación
parental
trabaja
un
grupo
multidisciplinar
formado
por
mediadores,
psicólogos,
trabajadores
sociales
cuya
función
es
la
de
educar
y
asesorar
a
los
padres
sobre
las
necesidades
de
sus
hijos
y
ayudarles
a la
toma
de
decisiones
consensuadas.
Este
servicio
se
pone
en
marcha
por
iniciativa
judicial
cuando
han
fallado
los
métodos
tradicionales
de
resolución
de
conflictos
(ellos
aquí
incluyen
la
mediación),
siendo
el
rol
del
abogado
muy
importante
ya
que
también
ellos
lo
pueden
solicitar.
El
seguimiento
de
estas
familias
se
hace
a
largo
plazo,
con
entrevistas
semanales
el
primer
año.
Si
bien
ésto
hace
que
sea
un
servicio
muy
costoso
se
ha
comprobado
que
es
inferior
a lo
que
la
litigiosidad
de
éstas
familias
le
está
costando
en
la
actualidad
al
Estado.
D
Abate
no
oculta
que
este
tipo
de
iniciativas
es
algo
compleja
“porque
necesita
de
un
grupo
de
profesionales
que
se
integren
para
poner
en
marcha
esta
actividad”.
También
señala
que
ya
ha
tenido
algunas
conversaciones
con
la
Generalitat
de
Catalunya
sobre
este
tema.
Trabajar
sin
prejuicios
Entre
los
asistentes,
muchos
profesionales
de
la
mediación
procedentes
de
la
geografía
española.
Es
evidente
que
la
capacidad
de
convocatoria
de
Morrone
queda
fuera
de
toda
duda.
En
opinión
de
Amparo
Quintana,
abogada
y
mediadora
es
loable
los
ánimos
que
insulfa
este
profesional
de
cara
a
trabajar
sin
miedo
y
prejuicios
en
este
terreno:”.
Sin
desvirtuar
los
principios
de
la
mediación,
temas
que
son
tabú
para
algunos
profesionales
(inclusión
de
los
niños
en
los
divorcios
de
sus
padres,
presencia
de
los
abogados,
atención
telefónica,
etc.),
el
S.
Morrone
los
aborda
con
naturalidad,
abriendo
el
abanico
de
posibilidades
y
ampliando
las
oportunidades
de
explorar
nuevas
soluciones.
Si
hay
una
frase
que
lo
sintetice
es:
“fuera
clichés”,
pues
cada
familia
es
un
mundo
y
presenta
necesidades
distintas.”
Para
esta
profesional
el
papel
y
las
opiniones
de
los
niños
en
cualquier
proceso
de
mediación
hay
que
tener
en
cuenta
y
pueden
comunicar
lo
que
sienten
de
muy
diversa
manera:”
El
papel
de
los
mediadores
consiste
en
hacer
inteligible
esos
avisos
infantiles
(de
infancia,
no
de
infantilismo)
a
sus
mayores,
que
muchas
veces
no
son
capaces
de
verlos.
Si
se
les
proporciona
a
los
menores
el
espacio
adecuado
y la
confianza
suficiente,
serán
capaces
de
manifestar
sus
preferencias,
no
solo
en
cuanto
a su
custodia
por
uno
u
otro
de
los
progenitores,
sino
también
respecto
a su
relación
con
el
resto
de
hermanos,
abuelos,
etc”
Desde
su
punto
de
vista
también
es
una
lástima
que,
tal
vez
guiados
por
un
exceso
de
mitos
y
estereotipos,
hayamos
llegado
hasta
el
siglo
veintiuno
pensando
que
hay
ámbitos
en
lo
que
solo
pueden
hablar
y
decidir
los
padres
o
tutores,
cuando
lo
que
se
trata
son
temas
que
afectan
directamente
a
los
hijos.
Otro
tema
que
ha
llamado
poderosamente
la
atención
es
que
Aldo
Morrone
ha
mediado
en
temas
de
violencia
familiar,
lo
que
según
Yolanda
Quintana
“quizás
tengamos
que
plantearnos
si
no
estamos
perdiendo
la
ocasión
de
ayudar
a
las
personas
a
gestionar
sus
problemas
desde
una
óptica
menos
combativa,
sobre
todo
teniendo
en
cuenta
de
que
existe
la
posibilidad
de
mediar
a
través
de
medios
telemáticos,
lo
que
facilita
los
encuentros.”
En
resumen,
desde
su
punto
de
vista,
la
mediación
familiar
no
puede
constreñirse
a
tres
o
cuatro
modos
de
hacer,
sino
que
se
trata
de
un
universo
en
constante
expansión,
donde
las
verdaderas
estrellas
son
las
personas
mediadas.
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