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Compañeros
de
trabajo,
amigos
y
más
tarde
socios
en
un
proyecto
común.
Este
ha
sido
el
camino
de
Gonzalo
Stampa
y
Juan
Blanco
en
los
últimos
veinte
años
hasta
coincidir
desde
el
pasado
mes
de
abril
en
Stampa
Abogados,
firma
que
creó
Gonzalo
en
enero
del
2011:
“Somos
defensores
de
la
llamada
abogacía
tradicional
con
el
apoyo
de
la
tecnología
del
siglo
XXI
para
ofrecer
a
nuestros
clientes
la
máxima
calidad
posible
en
el
servicio”,
comenta
a
este
periodista
el
socio
fundador
del
despacho.
Un
despacho
que
ahora
conmemora
su
segundo
año
de
vida.
En
opinión
de
Blanco,
“Cuando
trabajas
por
tu
cuente
no
pierdes
el
tiempo
de
forma
innecesaria
en
temas
de
gestión
o
guerrillas
internas.
Quizás
el
único
inconveniente
de
poner
en
marcha
tu
empresa,
porque
realmente
un
despacho
es
una
empresa,
es
el
de
tener
y
fidelizar
a
tus
clientes.
Un
buen
trato
al
cliente
puede
generar
más
posibilidades
de
crecer.”
Juan
Blanco
es
extremeño,
su
acento
le
delata
cuando
hablas
con
él.
“Llegué
a
Madrid
a
preparar
unas
oposiciones
a
juez,
al
prosperar
éstas
a
través
de
un
abogado
amigo
mío
Calvin
Hamilton
entré
en
el
despacho
de
Bernardo
Cremades.
Aquella
colaboración
que
se
me
pidió
de
actualizar
una
publicación
financiera
su
parte
de
arbitraje.
Me
colegié
en
1992
y
durante
veinte
años
he
estado
en
aquel
bufete
como
procesalista
en
diferentes
litigios.
El
arbitraje
no
deja
de
ser
un
litigio
muy
especial.
Pocos
antecedentes
familiares
hay
relacionados
con
el
mundo
del
derecho.
Tengo
un
hermano
y un
abuelo
que
fueron
notarios.
En
algunas
ocasiones
hablamos
Gonzalo
y yo
de
montar
un
despacho,
situación
que
no
cristalizó
por
diversas
circunstancias
hasta
el
año
pasado.”
Por
su
parte,
Gonzalo
Stampa,
socio
fundador
de
la
firma
recuerda
que
“tras
estar
en
el
grupo
Especial
me
licencié
en
1991,
empezando
a
trabajar
en
noviembre
de
ese
año
en
el
mismo
despacho
que
Juan.
Estuve
diez
meses,
luego
marché
a
Londres
donde
hasta
septiembre
del
92
estuve
en
aquella
ciudad
especializándome
en
los
temas
de
arbitraje.
Luego
volví
al
despacho
de
Bernardo
Cremades
y
estuve
hasta
1 de
julio
del
2004.
En
ese
momento
me
incorporé
a
Jones
Day,
como
asociado
experto
en
arbitraje
y
litigios
hasta
el
2009.
Una
breve
experiencia
poco
grata
con
otro
socio
no
me
evitó
tener
en
la
cabeza
crear
mi
propio
despacho.
Así
lo
he
hecho
desde
enero
del
2011.
La
incorporación
de
Juan
fue
muy
pensada
y
está
ayudando
a la
expansión
de
la
firma
desde
abril
del
pasado
.
Después
de
dos
años
Stampa
Abogados
se
empieza
a
parecer
al
despacho
que
queremos
ambo.“
Conversamos
con
ambos
letrados
en
su
despacho
madrileño.
En
seguida,
advertimos
que
también
son
dos
personalidades
diferentes
pero
complementarias.
Gonzalo,
más
reflexivo
a la
hora
de
contestar
mientras
que
Juan
ofrece
más
espontaneidad.
Su
compenetración
es
casi
absoluta.
Stampa
Abogados
un
despacho
en
expansión
con
acuerdos
de
colaboración
con
otras
firmas
de
Barcelona,
Argentina
y
EE.UU.
Gonzalo
Stampa,
¿por
qué
eligió
a
Juan
Blanco
como
socio,
qué
valores
le
ha
aportado?
Reconozco
que
es
una
gran
persona
y
mejor
amigo.
Como
profesional
su
trabajo
es
encomiable.
De
las
pocas
personas
en
este
mundo
en
las
que
puedo
confiar.
Trabajamos
duro
pero
lo
pasamos
bien
Nos
conocemos
bien,
hemos
compartido
buenos
momentos
profesionales
con
anterioridad
y la
verdad
es
que
hasta
ahora
la
convivencia
es
muy
buena.
Juan
Blanco,
¿qué
factores
influyeron
en
aceptar
la
oferta
para
convertirse
en
socio
de
Stampa
Abogados?
Es
cierto
que
tenía
en
la
cabeza
montar
un
despacho
propio
pero
reconozco
que
Gonzalo
me
ha
inspirado
e
inspira
mucha
confianza.
Esta
muy
bien
preparado
para
gestionar
cualquier
tipo
de
bufete
Con
esta
premisa
y el
afecto
personal,
convertido
en
amistad,
creo
que
teníamos
los
elementos
suficientes
para
trabajar
juntos.
Y
así
lo
hacemos.
Nunca
está
reñido
trabajar
duro
con
que
exista
un
buen
ambiente
en
el
bufete.
¿Después
de
dos
años
que
ventajas
ven
en
tener
tu
propio
despacho
profesional?
G.S:
Hay
muchas
más
ventajas
que
inconvenientes.
Como
valores
añadidos
que
le
incitan
a
uno
dar
ese
paso
podemos
destacar
el
factor
libertad.
Creo
que
este
dato
se
olvida
y no
nos
damos
cuenta
que
ésta
es
una
profesión
liberal.
Eres
dueño
de
tu
tiempo
y
asuntos
así
como
de
tus
decisiones.
Haces
lo
que
te
gusta
y
disfrutas
trabajando,
en
definitiva.
Puedes
organizar
las
cosas
de
otra
forma.
Mirando
al
cliente
y
sus
intereses
por
encima
de
todo
desde
un
contexto
de
eficacia
y
transparencia,
cuestión
que
agradecen.
J-B:
Cuando
trabajas
por
tu
cuente
no
pierdes
el
tiempo
de
forma
innecesaria
en
temas
de
gestión
o
guerrillas
internas.
Quizás
el
único
inconveniente
de
poner
en
marcha
tu
empresa,
porque
realmente
un
despacho
es
una
empresa,
es
el
de
tener
y
fidelizar
a
tus
clientes.
Un
buen
trato
al
cliente
puede
generar
más
posibilidades
de
crecer.
Hablan
del
cliente,
¿ahora
da
la
sensación
que
gestionan
mejor
sus
relaciones
con
despachos
y
proveedores?
G.S:
Las
empresas
deben
estar
enfocadas
al
cliente.
Nosotros
lo
hemos
tenido
claro
desde
que
pusimos
en
marcha
Stampa
Abogados
La
atención
y el
trato
es
primordial
siempre
por
profesionales
de
experiencia
como
somos
nosotros.
Les
damos
confianza
y
calidad
de
servicio
con
nuestra
experiencia
y
conocimiento
del
sector
jurídico.
J:B:
En
un
momento
de
crisis
como
el
actual
podemos
considerarnos
afortunados.
Hemos
seguido
creciendo
exponencialmente
este
segundo
año.
Y lo
que
es
más
importante
no
tenemos
ningún
moroso
en
estos
momentos.
Hay
un
grado
de
satisfacción
elevado
de
lo
que
hacemos.
Nuestros
presupuestos
son
cerrados
y el
cobro
se
efectúa
a
trabajo
realizado.
De
momento
nuestros
clientes
están
contentos
y
pagan
nuestros
honorarios.
¿Podemos
definir
un
perfil
de
cliente
tipo
en
Stampa
Abogados?
G.S:
El
abanico
empresarial
es
diverso.
Hay
algunos
clientes
que
proceden
del
Ibex
35;
junto
con
ellos
empresas
grandes
y
pymes.
Procuramos
siempre
que
cuenten
con
el
mejor
especialista
en
cada
materia
incluso
en
colaboraciones
con
otras
firmas
La
gran
mayoría
de
ellos
quieren
lo
que
ya
se
denomina
asesoría
preventiva
o
prefieren
que
seamos
sus
asesores
en
arbitrajes
o
litigios
de
cierta
complejidad.
Seguimos
por
nuestra
forma
dejar
el
modelo
alemán,
siempre
basado
en
la
calidad.
J.B:
Nuestro
modelo
de
trabajo
es
diferente
al
que
impera
en
el
sector
legal
actual.
Procuramos
no
dejar
los
temas
en
manos
de
otros.
Y
ofrecer
toda
nuestra
experiencia
y
saber
hacer
a
nuestros
clientes.
Como
dato
que
puedo
aportarle
es
que
ambos
socios
tenemos
los
expedientes
en
la
cabeza,
eso
significa,
que,
salvo
excepciones,
podemos
gestionar
el
tema
cualquiera
de
nosotros.
¿Qué
ven
esas
empresas,
luego
clientes,
en
su
firma
para
trabajar
con
ustedes?
G.S:
Factores
como
la
cercanía
o el
trato
más
directo
como
antes
hablaba
y la
calidad
del
servicio
y
nuestra
experiencia
profesional
son
dos
elementos
importantes
que
tienen
en
cuenta
a la
hora
de
contratarnos
como
su
despacho.
J.B:
Influyen
diversos
factores,
muchos
de
ellos
ya
comentados
por
Gonzalo.
Procuramos
también
ser
muy
sinceros
con
los
presupuestos
que
les
presentamos.
Se
trata
de
ajustarlos
muy
bien
y
comprometerte
a
hacer
ese
trabajo
como
se
indica.
¿Es
el
final
de
la
facturación
por
horas
entonces…?
G.S:
Los
tiempos
han
cambiado
mucho
y
vivimos
en
una
crisis.
De
todas
formas
nosotros
en
determinados
asuntos
facturamos
por
horas.
Eso
sí,
las
horas
trabajadas
realmente.
Lo
que
le
llamamos
trabajo
efectivo.
J.B:
Todo
depende
de
tu
control
de
gastos.
Si
éste
lo
tienes
bien
organizado
con
seguir
las
recomendaciones
de
honorarios
del
Colegio
de
Abogados
te
puedes
sentir
bien
pagado.
Sin
embargo
los
arbitrajes
siguen
siendo
caros…
G.S:
Es
otra
cuestión
diferente.
Llevo
veinte
años
metido
en
el
mundo
del
arbitraje
y
unos
115
arbitrajes
a
mis
espaldas.
Depende
de
lo
que
entiendas
por
caro
o
barato.
Si
es
por
tiempo
son
variables
diferentes.
Hay
que
darse
cuenta
que
ese
profesional
del
arbitraje
te
puede
solucionar
un
asunto
en
ocho
meses
que
en
la
jurisdicción
ordinaria
se
alargaría
de
forma
indefinida.
J.B:
Es
posible
que
económicamente
tenga
más
costes
que
un
procedimiento
habitual.
Pagas
además
de a
tu
abogado,
al
árbitro
y a
la
Corte
arbitral.
Se
trata
que
te
solucionen
el
asunto
de
la
manera
más
profesional
posible
y en
menor
tiempo
del
habitual.
¿Con
que
se
quedan,
con
el
papel
del
árbitro
o
del
abogado
de
parte?
G.S:
La
belleza
de
esta
especialidad
es
esta.
Que
puedes
estar
en
cualquier
sitio
de
la
mesa.
Cuando
has
ejercido
ambos
roles
sabes
lo
que
realmente
piensan
las
partes.
Aquellos
que
solo
se
dedican
a
arbitrar
realmente
son
jueces
privados,
algo
intransigentes
por
no
haber
ejercido
con
anterioridad
como
abogado
de
parte.
Son
dos
técnicas
diferentes;
dos
formas
de
actuar
que
no
tienen
nada
que
ver.
Pero
a la
vez
son
complementarias.
J.B:
Reconozco
que
el
papel
del
árbitro,
como
juez
del
proceso,
es
bastante
complejo.
Tienen
que
resolver
ante
las
partes
que
cada
una
de
ellas
suele
tener
una
parte
de
razón.
He
ejercido
más
de
letrado
y
quizás
estoy
más
cómodo
desempeñando
estas
tareas.
¿Cómo
ven
el
trabajo
de
otros
competidores,
muchos
de
ellos
en
grandes
despachos
de
abogados?
G.S:
Los
grandes
despachos
sirven
para
lo
que
sirven.
Tienen
un
grado
de
especialización
alto
en
determinados
asuntos
aunque
son
sistemas
más
jerarquizados.
Es
posible
que
no
se
miré
tanto
el
beneficio
del
cliente
que
el
que
la
entidad
pueda
tener.
Lo
que
es
indudable
es
que
te
curte
y te
da
una
experiencia
notable
para
afrontar
luego
el
futuro.
¿Y
el
que
estén
surgiendo
estructuras
de
bufetes
cada
vez
más
personalizadas
que
ofrecen
un
alto
grado
de
especialización
a
empresas
y
clientes?
J.B:
Es
la
consecuencia
lógica
del
mercado.
Ya
no
es
tan
fácil
ser
socio
en
un
gran
despacho
y
eso
hace
pensarte
tu
carrera
profesional.
Buscas
una
cierta
flexibilidad
y
trabajar
de
otra
manera
sin
tanta
jerarquía
y
más
apego
al
propio
cliente.
¿Qué
consejo
le
darían
a
estos
profesionales
que
leen
esta
entrevista
y
que
están
pensando
en
trabajar
por
su
cuenta?
G.S:
Tenemos
alguna
consulta
de
vez
en
cuando
y
les
decimos
lo
mismo.
Que
lo
hagan
que
merece
mucho
la
pena.
Son
proyectos
que
tienes
que
luchar
y
esforzarte
mucho
pero
tienes
tu
recompensa.
Reconozco
que
aún
no
me
he
arrepentido
de
la
decisión
que
tomé
en
su
día
de
trabajar
por
mi
cuenta.
Eso
sí
tienes
que
lidiar
con
todo;
organizar
el
despacho,
ver
como
lo
decoras
e
incluso
hablar
con
Telefónica
para
que
se
solucione
el
tema
de
la
comunicación.
J.B:
Es
una
decisión
complicada
de
tomar.
Pero
hay
que
tener
la
suficiente
valentía
para
afrontar
el
futuro
y no
acomodarte
con
lo
que
tienes.
Y
pensar
siempre
en
positivo
para
ser
tu
propio
empresario.
El
despacho
grande
te
enseña
a
gestionar
muchas
cosas
que
ahora
debes
poner
en
marcha
por
tu
propia
cuenta.
Siempre
hay
que
llevarlo
como
empresa,
es
la
mejor
fórmula
que
pueda
funcionar
sin
sobresaltos
con
tu
presupuesto
de
ingresos
y
gastos.
¿La
clave
para
que
una
firme
legal
funcione
y se
asiente
tiene
que
ver
con
que
se
gestione
como
una
empresa?
G.S:
Es
fundamental
tener
esos
criterios
empresariales
pero
también
contar
con
las
personas
adecuadas
para
desarrollar
el
proyecto
de
despacho.
Por
una
cosa
u
otra
los
abogados
somos
profesionales
algo
complejos.
Es
evidente
que
la
profesión
te
sirve
para
ver
las
cosas
desde
una
perspectiva
diferente.
A
relativizar
las
cosas
y
eso
no
todo
el
mundo
lo
entiende.
Vendes
confianza,
un
intangible
con
lo
cual
necesitas
un
equipo
de
profesionales
que
haga
bien
el
trabajo.
Para
finalizar,
¿dónde
ubicamos
a
Stampa
Abogados
dentro
de
cinco
años?
G.S:
Nos
gustaría
mantenernos
en
el
ratio
de
crecimiento
actual,
desde
luego.
Es
posible
que
tengamos
que
incorporar
a
nuevos
profesionales
a
corto
plazo.
Siempre
buscaremos
personas
honestas
y
buenos
profesionales,
por
ese
orden.
Que
tengan
el
mismo
nivel
de
calidad
que
nos
exigimos
a
nosotros.
Mantendremos
nuestro
ritmo
de
colaboración
con
otros
despachos.
De
ahí
a
hablar
de
una
integración
no
es
sencillo
pasar.
La
oferta
tendría
que
ser
muy
especial
no
solamente
económicamente
interesante.
J.B:
Será
un
crecimiento
calculado
huyendo
siempre
de
las
grandes
estructuras.
Quizás
un
máximo
de
ocho
a
diez
profesionales.
Esperamos
seguir
disfrutando
trabajando
como
hasta
la
fecha.
Es
complejo
tomar
la
decisión
de
fusionarte
con
otra
firma.
Si
realmente
se
acercan
a ti
con
uno
oferta
es
porque
te
va
bien.
Y si
te
va
bien,
normalmente,
soy
de
la
opinión
de
seguir
haciendo
lo
mismo.
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