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Javier Iscar, secretario general de AEADE y Diputado tercero del ICAM: “Gestionar una Corte Arbitral supone diseñar un plan de negocio a cinco años”
MADRID, 23 de ENERO de 2013 - LAWYERPRESS / Luis Javier Sánchez

 

Reconoce que se siente afortunado al trabajar en lo que le gusta aunque “ me da rabia no tener más tiempo para desarrollar todas las ideas que fluyen en mi cabeza pero el dia tiene 24 horas y mi pasión sigue siendo mi familia a la que quiero dedicar tiempo y a veces no llego”. Es la confesión de Javier Iscar, secretario general de AEADE, y recién elegido Diputado tercero del ICAM, al formar parte de la candidatura de Sonia Gumpert, decana electa, quien recibe a Lawyerpress Emprende en sus oficinas madrileñas. Trece años han pasado desde que pusiera en marcha el proyecto empresarial de AEADE, hoy institución arbitral de reconocido prestigio, un espacio de tiempo en el que otros se quedaron en el camino:” No puedes crear algo sin dedicarte a fondo todo tu tiempo. Si a tu proyecto empresarial no le das todo tu tiempo y energía ese proyecto es muy difícil que prospere. Tendrás dudas y lo más lógico es que tarde o temprano tires la toalla.”, comenta
Los datos lo dicen todo :durante el año 2012, la Asociación Europea de Arbitraje, Aeade, tramitó un total de 875 arbitrajes, de los que 513 pertenecen al sector de los arrendamientos urbanos, y 362 a otros sectores como servicios, societario, mercantil, ingeniería, construcción e inmobiliario. De estos últimos, servicios es el sector que más protagonismo ha cobrado con 311 asuntos, un 85% del total; seguido de inmobiliario con 40, un 11%; construcción e ingeniería con 9, un 3%; y societario y mercantil con 2, un 1%. “ Nuestro crecimiento se ha consolidado a través de la especialización y de la puesta en marcha de diferentes Comités de Expertos. Al final, la empresa quiere que un experto gestione su tema realmente”.
“Siempre me gustó la abogacía. Acabo la carrera en 1991 y un año después empiezo a ejercer por mi cuenta en un despacho que pongo en marcha solo. En aquel momento ya me doy cuenta de lo importante que es la especialización como herramienta y arma de venta. En aquel momento me centro en las normativas que van saliendo como la Lau de 1994. Es el momento de vender mi perfil como experto en construcción y arrendamiento. El experimento funciona, la gente quiere un mensaje directo y venta de servicio. El despacho crece y en estos momentos están conmigo otros ocho abogados. Ahora por el tema de AEADE quizás no le dedico demasiado tiempo.
En ese año 2000 viendo que la especialización es el valor añadido que buscan los clientes, hago una incursión en el mundo del arbitraje, nacional e internacional. Me interesaba conocer esta alternativa al pleito que buscan de forma incesante otros letrados. Muchos abogados de ese plan de 1952 solo están instruidos en demandar y contestar a la citada demanda. Sin embargo ya algunos clientes reclaman otro tipo de soluciones. Así empieza mi acercamiento al mundo del arbitraje.
Esa aproximación me llega a conocer que el arbitraje está extendido en nuestro país en grandes despachos y poco desarrollado en pymes, pequeños bufetes y conflictos menores. También observo que el panorama de Cortes de Arbitraje es mejorable; hay demasiados operadores y pocos se dedican de forma plena a la actividad citada. Falta la profesionalización que luego llegaría; es complicado hablar de comunicación y marketing con ellas. Desde mi punto de vista la dedicación exclusiva es clave para presumir de imparcialidad.
En el 2001 aparece AEADE, como institución arbitral. Creo que su acogida por otros operadores es buena. Hay que darse cuenta que montar una Corte Arbitral en términos económicos es algo complejo. Inviertes mucho dinero en personal, infraestructuras y equipos humanos pero el retorno de la inversión no llega porque no estás vendiendo nada. Vendes unas cláusulas y los conflictos llegan en plazo de cinco a seis años.”


Sr. Iscar, ¿Cuándo uno mira la vista atrás tras doce años de singladura con AEADE con que se queda realmente?
Trabajar duro siempre tiene satisfacciones. En este caso creo que estamos consiguiendo un sueño. Te das cuenta que las cosas son posibles. Somos una entidad formada por abogados y juristas ajenos al status establecido en aquel momento.
Hay que darse cuenta que otros compañeros y entidades quisieron poner en marcha diferentes Cortes Arbitrales pero no lo lograron. Reconozco que pasamos algunos momentos complicados pero son más las satisfacciones de este trabajo.
El arbitraje necesita confianza. Y ésta se consigue con el tiempo. Después de estos trece años nadie puede dudar de la fiabilidad de nuestra institución. Poner una cláusula de AEADE es un valor seguro, no cabe duda.


¿Por qué otras experiencias similares a AEADE no han cuajado?
Sobre todo creo que al final no se han creido que podían conseguirlo. No puedes crear algo sin dedicarte a fondo todo tu tiempo. Si a tu proyecto empresarial no le das todo tu tiempo y energía ese proyecto es muy difícil que prospere. Tendrás dudas y lo más lógico es que tarde o temprano tires la toalla.
Es clave para este tipo de actividades tener diseñado un plan de negocio a cinco años donde cada área de actividad tenga claro lo que tiene que hacer. Cinco años es un plazo complicado, sobre todo si eres abogado por la mañana y árbitro por la tarde.


Hablaba antes de la profesionalización de las instituciones arbitrales..¿qué es lo más difícil de esta faceta?
Sin lugar a dudas lo más difícil es convencer. Tienes que llegar a los abogados y a las empresas con tu producto generando confianza. Convencer que el arbitraje es una solución útil, eficaz y válida.
Hay que darse cuenta que en nuestro país desconfiamos de lo que no es propio. Confiar por ello en el trabajo de una institución arbitral, algo ajeno a nuestro sistema jurídico, es lo más complicado. Que hay profesionales que de forma neutral ofrecen un servicio que está al alcance de todos.
 

En este desarrollo de AEADE como entidad arbitral, ¿era ineludible la especialización por Comités Arbitrales tal y como lo están desarrollando?
Desde luego que si. Antes de su desarrollo hicimos una encuesta importante entre abogados y empresarios. Uno de sus resultados delataba su miedo al nombramiento del árbitro y a su fiabilidad como especialista.
Los diferentes Comités de Experto que AEADE ha puesto en marcha desde hace años indican que ese asunto va a ser tratado, sin ningún género de dudas, por un experto en la materia en ese Comité, con todas la garantías que eso conlleva. La medida ha sido un acierto. Lo hemos notado en el incremento progresivo de cláusulas arbitrales en diferentes contratos.


¿Hasta que punto la coyuntura actual, con la Ley de Tasas vigente, puede hacer que se mire de nuevo hacia el arbitraje?
Es posible que haya algún ligero aumento pero aquí el problema del uso mayoritario del arbitraje es cultural. No creo que de forma directa un incremento en los pleitos por la Ley de Tasas, recién aprobada, ayude a acudir al arbitraje.
Hay que convencer a aquellos escépticos, por encima de todo, que el arbitraje es bueno porque es bueno en su esencia como método extrajudicial.
De todas formas el guiño que hace el Ministro Gallardón al mundo del arbitraje con una bonificación importante en la reducción de tasas si se acude al arbitraje es importante..
Se trata sobre todo de bonificar las soluciones extrajudiciales, de forma global. Desde mi punto de vista creo que piensa más en la mediación que en el arbitraje. La mediación también es otra apuesta de AEADE en el futuro más inmediato.
El año 2013 será el de la mediación. Sería importante que nuestros jueces estuvieran convenientemente formados para en determinados asuntos pudieran recomendar que las partes acudieran a un proceso de mediación o de arbitraje en función del tema.


¿Cómo se ve desde AEADE la proliferación de despachos de abogados especializados en el arbitraje, como tendencia emergente?
Hay que distinguir varios fenómenos a la hora de contestarle esta pregunta. En primer lugar, están los despachos con su área de litigación y arbitraje, que ya en algunos supone una parte importante de su negocio.
Estos despachos son competencia con las Cortes en los llamados arbitrajes ad hoc, procedimientos donde la institución arbitral no está activa y son elegidos por designación directa entre las partes.
Creo que es un fenómeno que retrocede. Es muy complicado que dos empresas confíen en un experto, a no ser que sea un gran conocedor de la materia y genere confianza en ambas partes. En el otro lado, las empresas valoran mucho el esfuerzo de las Cortes Arbitrales por gestionar los arbitrajes.
Además una cosa es ser experto en arbitraje y otra conocer a fondo esa materia objeto del arbitraje. A veces no es lo mismo. Cuando alguien quiere un árbitro realmente lo que está buscando es un experto en la materia que se va a arbitrar.


En un momento de crisis como el actual como se convence a las empresas de ir al arbitraje?
Es cierto que vivimos un momento convulso. Hay menos presupuestos para que las empresas acudan a arbitraje y eso se nota.
Las Cortes Arbitrales tenemos que comprometernos con ese momento que vivimos y ofrecer condiciones ventajosas para que se pueda acceder al arbitraje. Esta política la está empleando AEADE en los últimos años con bastante buenos resultados al final de su balance.


¿Se sigue percibiendo el arbitraje, como una práctica cara?
Es evidente que la percepción está ahí, no en vano hay que pagar el coste directo del árbitro y de su institución arbitral casi siempre por anticipado. Por ese motivo, tal y como le decía antes, hay que ser flexible en los pagos.
Las empresas deben valorar, además de la cuantía económica del procedimiento, otras cuestiones como el coste indirecto; el financiero; el coste reputacional y otro emocional. No se puede olvidar que un procedimiento judicial puede tardar cinco años y otro arbitral apenas doce meses.


Recién elegido Diputado tercero en las últimas elecciones al ICAM, ¿ tiene ya pensado como va a organizar el arbitraje de esta entidad colegial?
Lo primero que haremos será hablar con el actual presidente de la Corte del Icam, José María Alonso, para que exista un traspaso de poderes y temas de forma fluida.
De todas formas, al estar en una institución arbitral privada, no me es posible por incompatibilidad ocuparme de la Corte Arbitral del ICAM.
Eso no quita para que pueda exponer mis ideas de cara a que el arbitraje sea transparente, de calidad y accesible a todos los colegiados madrileños que quieran ser árbitros.
Es fundamental que el nombramiento de árbitros sea transparente dentro de los cauces que marca la propia legalidad y que fluya la información de los procedimientos sin que por ello se menoscabe la confidencialidad de cualquier asunto en concreto.


¿Sigue siendo posible que Madrid sea un centro de arbitraje internacional, o ya es una idea de la que debemos olvidarnos?
En absoluto. Creo que hay que seguir empujando esa idea de convertir a nuestra capital en uno de los referentes del arbitraje, tanto a nivel doméstico como internacional.
En este escenario el papel del ICAM es clave como referente para las otras cortes arbitrales que existen en estos momentos. En un momento de crisis tan profunda las instituciones arbitrales fuertes deben tirar del carro en estos momentos.


¿En este contexto de crisis, como cree que van a evolucionar las cortes arbitrales españolas?
El sistema actual de cortes arbitrales tan heterogéneo y masificado es un sin sentido. No puede ser que nazcan cortes de arbitraje casi de forma semanal.
Esto hace que se lance un mensaje negativo a empresas y abogados de que alguna institución es un pequeño reino de Taifas donde el conocimiento de alguno de sus directivos te puede dar ventaja en ese procedimiento arbitral.
El panorama debe organizarse de otra forma más selectiva donde queden solo determinadas cortes arbitrales de referencia. No se va a tender al modelo suizo porque ya se ha intentando pero habrá que luchar porque exista un reglamento uniforme para las instituciones arbitrales de referencia.


Y la esperada fusión entre la Corte de Arbitraje del ICAM con la institución arbitral de la Cámara de Comercio de Madrid, que nunca cristaliza.. ahora como está?
Lo primero que habrá que analizar es que se hizo y por qué no se llevó a cabo en su momento. Dicho esto no podemos olvidar que cualquier actividad del ICAM se centra en sus colegiados mientras que la Cámara de Comercio defiende los intereses de sus asociados. Habrá que ver si es posible conciliar esos intereses en el futuro.


Concluimos, Javier Iscar, Háblenos de lo que espera a AEADE en este año 2013.
Seguiremos con nuestra política de trabajo que tan buenos resultados nos está dando. Se trata sobre todo de fomentar la especialización en el arbitraje. Es posible que creemos algún otro Comité de Expertos, en área como Tecnología de la Información y Comunicación.
De forma paralela, otros de nuestros Comités de Construcción o Contratación Pública organizarán jornadas divulgativas sobre su actividad concreta para seguir accediendo a los abogados y a sus empresas clientes.
Por otro lado, la apuesta de AEADE por la mediación en asuntos concretos antes de ir a la jurisdicción ordinaria o el arbitraje es clara. En estos momentos preparamos la puesta en marcha de un centro mediación de referencia en nuestro país, al estilo del CDR británico, que esperamos vea su luz antes del próximo verano.

 

Lawyerpress TV entrevistó a Javier Iscar en Junio del 2012. Vea la entrevista

 




 


 

 

 






 




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