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Reconoce
que
se
siente
afortunado
al
trabajar
en
lo
que
le
gusta
aunque
“ me
da
rabia
no
tener
más
tiempo
para
desarrollar
todas
las
ideas
que
fluyen
en
mi
cabeza
pero
el dia
tiene
24
horas
y mi
pasión
sigue
siendo
mi
familia
a la
que
quiero
dedicar
tiempo
y a
veces
no
llego”.
Es
la
confesión
de
Javier
Iscar,
secretario
general
de
AEADE,
y
recién
elegido
Diputado
tercero
del
ICAM,
al
formar
parte
de
la
candidatura
de
Sonia
Gumpert,
decana
electa,
quien
recibe
a
Lawyerpress
Emprende
en
sus
oficinas
madrileñas.
Trece
años
han
pasado
desde
que
pusiera
en
marcha
el
proyecto
empresarial
de
AEADE,
hoy
institución
arbitral
de
reconocido
prestigio,
un
espacio
de
tiempo
en
el
que
otros
se
quedaron
en
el
camino:”
No
puedes
crear
algo
sin
dedicarte
a
fondo
todo
tu
tiempo.
Si a
tu
proyecto
empresarial
no
le
das
todo
tu
tiempo
y
energía
ese
proyecto
es
muy
difícil
que
prospere.
Tendrás
dudas
y lo
más
lógico
es
que
tarde
o
temprano
tires
la
toalla.”,
comenta
Los
datos
lo
dicen
todo
:durante
el
año
2012,
la
Asociación
Europea
de
Arbitraje,
Aeade,
tramitó
un
total
de
875
arbitrajes,
de
los
que
513
pertenecen
al
sector
de
los
arrendamientos
urbanos,
y
362
a
otros
sectores
como
servicios,
societario,
mercantil,
ingeniería,
construcción
e
inmobiliario.
De
estos
últimos,
servicios
es
el
sector
que
más
protagonismo
ha
cobrado
con
311
asuntos,
un
85%
del
total;
seguido
de
inmobiliario
con
40,
un
11%;
construcción
e
ingeniería
con
9,
un
3%;
y
societario
y
mercantil
con
2,
un
1%.
“
Nuestro
crecimiento
se
ha
consolidado
a
través
de
la
especialización
y de
la
puesta
en
marcha
de
diferentes
Comités
de
Expertos.
Al
final,
la
empresa
quiere
que
un
experto
gestione
su
tema
realmente”.
“Siempre
me
gustó
la
abogacía.
Acabo
la
carrera
en
1991
y un
año
después
empiezo
a
ejercer
por
mi
cuenta
en
un
despacho
que
pongo
en
marcha
solo.
En
aquel
momento
ya
me
doy
cuenta
de
lo
importante
que
es
la
especialización
como
herramienta
y
arma
de
venta.
En
aquel
momento
me
centro
en
las
normativas
que
van
saliendo
como
la
Lau
de
1994.
Es
el
momento
de
vender
mi
perfil
como
experto
en
construcción
y
arrendamiento.
El
experimento
funciona,
la
gente
quiere
un
mensaje
directo
y
venta
de
servicio.
El
despacho
crece
y en
estos
momentos
están
conmigo
otros
ocho
abogados.
Ahora
por
el
tema
de
AEADE
quizás
no
le
dedico
demasiado
tiempo.
En
ese
año
2000
viendo
que
la
especialización
es
el
valor
añadido
que
buscan
los
clientes,
hago
una
incursión
en
el
mundo
del
arbitraje,
nacional
e
internacional.
Me
interesaba
conocer
esta
alternativa
al
pleito
que
buscan
de
forma
incesante
otros
letrados.
Muchos
abogados
de
ese
plan
de
1952
solo
están
instruidos
en
demandar
y
contestar
a la
citada
demanda.
Sin
embargo
ya
algunos
clientes
reclaman
otro
tipo
de
soluciones.
Así
empieza
mi
acercamiento
al
mundo
del
arbitraje.
Esa
aproximación
me
llega
a
conocer
que
el
arbitraje
está
extendido
en
nuestro
país
en
grandes
despachos
y
poco
desarrollado
en
pymes,
pequeños
bufetes
y
conflictos
menores.
También
observo
que
el
panorama
de
Cortes
de
Arbitraje
es
mejorable;
hay
demasiados
operadores
y
pocos
se
dedican
de
forma
plena
a la
actividad
citada.
Falta
la
profesionalización
que
luego
llegaría;
es
complicado
hablar
de
comunicación
y
marketing
con
ellas.
Desde
mi
punto
de
vista
la
dedicación
exclusiva
es
clave
para
presumir
de
imparcialidad.
En
el
2001
aparece
AEADE,
como
institución
arbitral.
Creo
que
su
acogida
por
otros
operadores
es
buena.
Hay
que
darse
cuenta
que
montar
una
Corte
Arbitral
en
términos
económicos
es
algo
complejo.
Inviertes
mucho
dinero
en
personal,
infraestructuras
y
equipos
humanos
pero
el
retorno
de
la
inversión
no
llega
porque
no
estás
vendiendo
nada.
Vendes
unas
cláusulas
y
los
conflictos
llegan
en
plazo
de
cinco
a
seis
años.”
Sr.
Iscar,
¿Cuándo
uno
mira
la
vista
atrás
tras
doce
años
de
singladura
con
AEADE
con
que
se
queda
realmente?
Trabajar
duro
siempre
tiene
satisfacciones.
En
este
caso
creo
que
estamos
consiguiendo
un
sueño.
Te
das
cuenta
que
las
cosas
son
posibles.
Somos
una
entidad
formada
por
abogados
y
juristas
ajenos
al
status
establecido
en
aquel
momento.
Hay
que
darse
cuenta
que
otros
compañeros
y
entidades
quisieron
poner
en
marcha
diferentes
Cortes
Arbitrales
pero
no
lo
lograron.
Reconozco
que
pasamos
algunos
momentos
complicados
pero
son
más
las
satisfacciones
de
este
trabajo.
El
arbitraje
necesita
confianza.
Y
ésta
se
consigue
con
el
tiempo.
Después
de
estos
trece
años
nadie
puede
dudar
de
la
fiabilidad
de
nuestra
institución.
Poner
una
cláusula
de
AEADE
es
un
valor
seguro,
no
cabe
duda.
¿Por
qué
otras
experiencias
similares
a
AEADE
no
han
cuajado?
Sobre
todo
creo
que
al
final
no
se
han
creido
que
podían
conseguirlo.
No
puedes
crear
algo
sin
dedicarte
a
fondo
todo
tu
tiempo.
Si a
tu
proyecto
empresarial
no
le
das
todo
tu
tiempo
y
energía
ese
proyecto
es
muy
difícil
que
prospere.
Tendrás
dudas
y lo
más
lógico
es
que
tarde
o
temprano
tires
la
toalla.
Es
clave
para
este
tipo
de
actividades
tener
diseñado
un
plan
de
negocio
a
cinco
años
donde
cada
área
de
actividad
tenga
claro
lo
que
tiene
que
hacer.
Cinco
años
es
un
plazo
complicado,
sobre
todo
si
eres
abogado
por
la
mañana
y
árbitro
por
la
tarde.
Hablaba
antes
de
la
profesionalización
de
las
instituciones
arbitrales..¿qué
es
lo
más
difícil
de
esta
faceta?
Sin
lugar
a
dudas
lo
más
difícil
es
convencer.
Tienes
que
llegar
a
los
abogados
y a
las
empresas
con
tu
producto
generando
confianza.
Convencer
que
el
arbitraje
es
una
solución
útil,
eficaz
y
válida.
Hay
que
darse
cuenta
que
en
nuestro
país
desconfiamos
de
lo
que
no
es
propio.
Confiar
por
ello
en
el
trabajo
de
una
institución
arbitral,
algo
ajeno
a
nuestro
sistema
jurídico,
es
lo
más
complicado.
Que
hay
profesionales
que
de
forma
neutral
ofrecen
un
servicio
que
está
al
alcance
de
todos.
En
este
desarrollo
de
AEADE
como
entidad
arbitral,
¿era
ineludible
la
especialización
por
Comités
Arbitrales
tal
y
como
lo
están
desarrollando?
Desde
luego
que
si.
Antes
de
su
desarrollo
hicimos
una
encuesta
importante
entre
abogados
y
empresarios.
Uno
de
sus
resultados
delataba
su
miedo
al
nombramiento
del
árbitro
y a
su
fiabilidad
como
especialista.
Los
diferentes
Comités
de
Experto
que
AEADE
ha
puesto
en
marcha
desde
hace
años
indican
que
ese
asunto
va a
ser
tratado,
sin
ningún
género
de
dudas,
por
un
experto
en
la
materia
en
ese
Comité,
con
todas
la
garantías
que
eso
conlleva.
La
medida
ha
sido
un
acierto.
Lo
hemos
notado
en
el
incremento
progresivo
de
cláusulas
arbitrales
en
diferentes
contratos.
¿Hasta
que
punto
la
coyuntura
actual,
con
la
Ley
de
Tasas
vigente,
puede
hacer
que
se
mire
de
nuevo
hacia
el
arbitraje?
Es
posible
que
haya
algún
ligero
aumento
pero
aquí
el
problema
del
uso
mayoritario
del
arbitraje
es
cultural.
No
creo
que
de
forma
directa
un
incremento
en
los
pleitos
por
la
Ley
de
Tasas,
recién
aprobada,
ayude
a
acudir
al
arbitraje.
Hay
que
convencer
a
aquellos
escépticos,
por
encima
de
todo,
que
el
arbitraje
es
bueno
porque
es
bueno
en
su
esencia
como
método
extrajudicial.
De
todas
formas
el
guiño
que
hace
el
Ministro
Gallardón
al
mundo
del
arbitraje
con
una
bonificación
importante
en
la
reducción
de
tasas
si
se
acude
al
arbitraje
es
importante..
Se
trata
sobre
todo
de
bonificar
las
soluciones
extrajudiciales,
de
forma
global.
Desde
mi
punto
de
vista
creo
que
piensa
más
en
la
mediación
que
en
el
arbitraje.
La
mediación
también
es
otra
apuesta
de
AEADE
en
el
futuro
más
inmediato.
El
año
2013
será
el
de
la
mediación.
Sería
importante
que
nuestros
jueces
estuvieran
convenientemente
formados
para
en
determinados
asuntos
pudieran
recomendar
que
las
partes
acudieran
a un
proceso
de
mediación
o de
arbitraje
en
función
del
tema.
¿Cómo
se
ve
desde
AEADE
la
proliferación
de
despachos
de
abogados
especializados
en
el
arbitraje,
como
tendencia
emergente?
Hay
que
distinguir
varios
fenómenos
a la
hora
de
contestarle
esta
pregunta.
En
primer
lugar,
están
los
despachos
con
su
área
de
litigación
y
arbitraje,
que
ya
en
algunos
supone
una
parte
importante
de
su
negocio.
Estos
despachos
son
competencia
con
las
Cortes
en
los
llamados
arbitrajes
ad
hoc,
procedimientos
donde
la
institución
arbitral
no
está
activa
y
son
elegidos
por
designación
directa
entre
las
partes.
Creo
que
es
un
fenómeno
que
retrocede.
Es
muy
complicado
que
dos
empresas
confíen
en
un
experto,
a no
ser
que
sea
un
gran
conocedor
de
la
materia
y
genere
confianza
en
ambas
partes.
En
el
otro
lado,
las
empresas
valoran
mucho
el
esfuerzo
de
las
Cortes
Arbitrales
por
gestionar
los
arbitrajes.
Además
una
cosa
es
ser
experto
en
arbitraje
y
otra
conocer
a
fondo
esa
materia
objeto
del
arbitraje.
A
veces
no
es
lo
mismo.
Cuando
alguien
quiere
un
árbitro
realmente
lo
que
está
buscando
es
un
experto
en
la
materia
que
se
va a
arbitrar.
En
un
momento
de
crisis
como
el
actual
como
se
convence
a
las
empresas
de
ir
al
arbitraje?
Es
cierto
que
vivimos
un
momento
convulso.
Hay
menos
presupuestos
para
que
las
empresas
acudan
a
arbitraje
y
eso
se
nota.
Las
Cortes
Arbitrales
tenemos
que
comprometernos
con
ese
momento
que
vivimos
y
ofrecer
condiciones
ventajosas
para
que
se
pueda
acceder
al
arbitraje.
Esta
política
la
está
empleando
AEADE
en
los
últimos
años
con
bastante
buenos
resultados
al
final
de
su
balance.
¿Se
sigue
percibiendo
el
arbitraje,
como
una
práctica
cara?
Es
evidente
que
la
percepción
está
ahí,
no
en
vano
hay
que
pagar
el
coste
directo
del
árbitro
y de
su
institución
arbitral
casi
siempre
por
anticipado.
Por
ese
motivo,
tal
y
como
le
decía
antes,
hay
que
ser
flexible
en
los
pagos.
Las
empresas
deben
valorar,
además
de
la
cuantía
económica
del
procedimiento,
otras
cuestiones
como
el
coste
indirecto;
el
financiero;
el
coste
reputacional
y
otro
emocional.
No
se
puede
olvidar
que
un
procedimiento
judicial
puede
tardar
cinco
años
y
otro
arbitral
apenas
doce
meses.
Recién
elegido
Diputado
tercero
en
las
últimas
elecciones
al
ICAM,
¿
tiene
ya
pensado
como
va a
organizar
el
arbitraje
de
esta
entidad
colegial?
Lo
primero
que
haremos
será
hablar
con
el
actual
presidente
de
la
Corte
del
Icam,
José
María
Alonso,
para
que
exista
un
traspaso
de
poderes
y
temas
de
forma
fluida.
De
todas
formas,
al
estar
en
una
institución
arbitral
privada,
no
me
es
posible
por
incompatibilidad
ocuparme
de
la
Corte
Arbitral
del
ICAM.
Eso
no
quita
para
que
pueda
exponer
mis
ideas
de
cara
a
que
el
arbitraje
sea
transparente,
de
calidad
y
accesible
a
todos
los
colegiados
madrileños
que
quieran
ser
árbitros.
Es
fundamental
que
el
nombramiento
de
árbitros
sea
transparente
dentro
de
los
cauces
que
marca
la
propia
legalidad
y
que
fluya
la
información
de
los
procedimientos
sin
que
por
ello
se
menoscabe
la
confidencialidad
de
cualquier
asunto
en
concreto.
¿Sigue
siendo
posible
que
Madrid
sea
un
centro
de
arbitraje
internacional,
o ya
es
una
idea
de
la
que
debemos
olvidarnos?
En
absoluto.
Creo
que
hay
que
seguir
empujando
esa
idea
de
convertir
a
nuestra
capital
en
uno
de
los
referentes
del
arbitraje,
tanto
a
nivel
doméstico
como
internacional.
En
este
escenario
el
papel
del
ICAM
es
clave
como
referente
para
las
otras
cortes
arbitrales
que
existen
en
estos
momentos.
En
un
momento
de
crisis
tan
profunda
las
instituciones
arbitrales
fuertes
deben
tirar
del
carro
en
estos
momentos.
¿En
este
contexto
de
crisis,
como
cree
que
van
a
evolucionar
las
cortes
arbitrales
españolas?
El
sistema
actual
de
cortes
arbitrales
tan
heterogéneo
y
masificado
es
un
sin
sentido.
No
puede
ser
que
nazcan
cortes
de
arbitraje
casi
de
forma
semanal.
Esto
hace
que
se
lance
un
mensaje
negativo
a
empresas
y
abogados
de
que
alguna
institución
es
un
pequeño
reino
de
Taifas
donde
el
conocimiento
de
alguno
de
sus
directivos
te
puede
dar
ventaja
en
ese
procedimiento
arbitral.
El
panorama
debe
organizarse
de
otra
forma
más
selectiva
donde
queden
solo
determinadas
cortes
arbitrales
de
referencia.
No
se
va a
tender
al
modelo
suizo
porque
ya
se
ha
intentando
pero
habrá
que
luchar
porque
exista
un
reglamento
uniforme
para
las
instituciones
arbitrales
de
referencia.
Y
la
esperada
fusión
entre
la
Corte
de
Arbitraje
del
ICAM
con
la
institución
arbitral
de
la
Cámara
de
Comercio
de
Madrid,
que
nunca
cristaliza..
ahora
como
está?
Lo
primero
que
habrá
que
analizar
es
que
se
hizo
y
por
qué
no
se
llevó
a
cabo
en
su
momento.
Dicho
esto
no
podemos
olvidar
que
cualquier
actividad
del
ICAM
se
centra
en
sus
colegiados
mientras
que
la
Cámara
de
Comercio
defiende
los
intereses
de
sus
asociados.
Habrá
que
ver
si
es
posible
conciliar
esos
intereses
en
el
futuro.
Concluimos,
Javier
Iscar,
Háblenos
de
lo
que
espera
a
AEADE
en
este
año
2013.
Seguiremos
con
nuestra
política
de
trabajo
que
tan
buenos
resultados
nos
está
dando.
Se
trata
sobre
todo
de
fomentar
la
especialización
en
el
arbitraje.
Es
posible
que
creemos
algún
otro
Comité
de
Expertos,
en
área
como
Tecnología
de
la
Información
y
Comunicación.
De
forma
paralela,
otros
de
nuestros
Comités
de
Construcción
o
Contratación
Pública
organizarán
jornadas
divulgativas
sobre
su
actividad
concreta
para
seguir
accediendo
a
los
abogados
y a
sus
empresas
clientes.
Por
otro
lado,
la
apuesta
de
AEADE
por
la
mediación
en
asuntos
concretos
antes
de
ir a
la
jurisdicción
ordinaria
o el
arbitraje
es
clara.
En
estos
momentos
preparamos
la
puesta
en
marcha
de
un
centro
mediación
de
referencia
en
nuestro
país,
al
estilo
del
CDR
británico,
que
esperamos
vea
su
luz
antes
del
próximo
verano.
Lawyerpress
TV
entrevistó
a
Javier
Iscar
en
Junio
del
2012.
Vea
la
entrevista
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