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Como
Eneas
huyendo
de
Troya,
cargado
con
su
padre,
hemos
salido
del
aciago,
en
muchos
sentidos,
2013.
Y
digo
cargado,
porque
el
que
será
recordado
–eso
esperamos/deseamos
todos-
como
el
año
en
el
que
tocamos
el
abisal
fondo
de
la
crisis
para
ya
iniciar
la
recuperación,
ha
venido
repleto
de
acontecimientos
(algunos
más
venturosos
que
otros),
de
novedades
y
tendencias.
Tanto
en
el
ámbito
jurídico
como
en
el
marquetiniano,
un
año
vertiginoso.
En
efecto,
el
finiquitado
será
recordado
por
ser
el
año
de
las
Tasas
Judiciales,
o de
la
Ley
de
Emprendedores,
pero
también
ha
sido
el
curso
en
el
que
se
ha
hablado
de
cookies,
big
data,
responsabilidad
por
retweet,
gamificación,
wikileads,
e-commerce,
whatsapp
como
medio
arriesgado
para
la
comunicación
entre
abogado
y
cliente
(http://www.lawyerpress.com/blogs/LPe_JR_Moratalla_03.html
),
de
la
nube
o
cloud,
del
patrimonio
y
herencia
digital
(http://www.elderecho.com/www-elderecho-com/herencia-digital-transmision-hereditaria-patrimonio_11_427930001.html
),
del
uso
del
e-mail
privado
en
la
empresa,
de
las
notificaciones
electrónicas
oficiales
o
NEO
(http://www.microsoft.com/business/es-es/Content/Paginas/article.aspx?cbcid=604
),
de
las
apps
(http://www.lawyerpress.com/blogs/LPe_JR_Moratalla_08.html
),
del
expediente
electrónico
de
Justicia
Gratuita,
de
la
privacidad,
del
Bitcoin
como
nueva
moneda,
pero
también
del
sistema
de
pago
NFC,
de
SEO,
de
drones,
de
algoritmos
aplicados
en
la
administración
de
la
Justicia,
del
uso
de
terminales
propios
en
la
empresa
(bring your own device o
BYOD),
del
storytelling,
del
diseño
web
responsivo,
del
branded
content,
del
dropshipping,
del
showroom
y
muchos
más
anglicismos
que
han
venido
para
quedarse
entre
nosotros.
También
hemos
asistido
a
hechos
insólitos
e
históricos,
ahí
está
la
demostración
efectuada
de
la
existencia
física
del
“Bosón
de
Higgs”,
que
poco
antes
de
final
del
año
resulta
que
se
ha
desintegrado
en
partículas
aún
más
pequeñas:
en
los
denominados
“Fermiones”,
por
lo
que
en
cuanto
a la
dimensión
subatómica
de
la
materia
parece
ser
que
hay
más
fondo
que
en
el
bolso
de
Mary
Poppins.
Y de
otros
hechos,
que
aunque
esperados,
no
por
ello
han
sido
menos
tristes,
como
ha
resultado
la
muerte
del
gran
maestro
de
juristas
y
del
Derecho
Administrativo
Español,
Eduardo
García
de
Enterría.
Pero
al
igual
que
Eneas
portando
a su
padre
(http://www.gentearte.com/galeria/Bernini/Escultura-de-Bernini/Eneas-y-anquises/bernini_aeneas%201618.jpg)
todo
este
cargamento
de
conocimientos,
vivencias
y
experiencias
nos
los
llevamos
consigo
cual
preciado
tesoro
que
nos
ayudará
a
continuar
con
nuestro
viaje,
mostrándonos
nuevas
rutas,
abriéndonos
nuevas
oportunidades
y
permitiéndonos
ofrecer
nuevos
servicios
y
propuesta
de
valor
a
nuestros
clientes.
Esto
es,
facilitándonos
a la
postre
poder
afrontar
la
estela
de
nuevos
retos
que
ya
alumbra
este
nuevo
año,
el
ansiado
año
de
la
recuperación.
Así,
seguro
nos
encontraremos
en
nuestro
camino
con
el
nuevo
Código
Penal,
la
nueva
Ley
de
Propiedad
Intelectual,
la
nueva
Ley
de
Telecomunicaciones,
el
nuevo
reglamento
europeo
en
materia
de
protección
de
datos,
y
otras
muchas
más
novedades
legislativas
que
se
sucederán,
así
como
aquellas
que
ahora
iniciarán
su
andadura
(Ley
de
Transparencia,
Libro
electrónico
de
Inspección
de
Trabajo,
…).
También
–a
buen
seguro-,
al
igual
que
en
La
Eneida,
en
nuestro
viaje
volveremos
a
encontrarnos
con
Anquises,
pues
nos
toparemos
con
los
avances
que
se
habrán
de
desarrollar
en
materia
del
expediente
judicial
electrónico,
de
los
nuevos
dominios
que
se
podrán
usar
(entre
ellos
los
.law
y
.abogado),
de
la
tecnología
de
Internet
de
las
cosas
y
del
M2M
o
máquina
a
máquina,
de
las
google
glass
y
los
retos
que
este
nuevo
soporte
de
comunicación
deparará
en
materia
de
privacidad,
del
inicio
de
la
era
las
smart
city,
de
las
aplicaciones
en
healt
care,
etc…
Y
aún
así
continuaremos
tratando
con
la
reputación
digital,
LexNet,
etc…y
todo
ello
en
un
continúo
e
incesante
volver
a
empezar.
Siempre
cambiando,
siempre
permaneciendo.
“Tras
un
nostálgico
encuentro,
Anquises
le
cuenta
a
Eneas
que
las
almas
buenas,
después
de
mil
años,
se
les
borra
la
memoria
y se
les
manda
nuevamente
a la
Tierra
en
otros
cuerpos”
(Eneida,
Libro
VI). |