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21 de ABRIL de 2015

Sonia Gumpert advierte a Catalá que debilitar a los abogados es hacer lo mismo con los derechos de los ciudadanos

LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez

En la inauguración del I Congreso de la Abogacía Madrileña reclama la derogación inmediata de la Ley de Seguridad Ciudadana, frenar las devoluciones en caliente y eliminar las tasas judiciales que aún quedan a las pymes

Fue un discurso sobrio pero muy comprometido con la realidad. El acto de apertura de este I Congreso de la Abogacía Madrileña fue un colofón a la altura de las ponencias de esta primera jornada. En un auditórium repleto de personalidades de la justicia como Angel Juanes, vicepresidente del Supremo, EugenIo Gay, exmagistrado del Tribunal Constitucional y expresidente del CGAE, los abogados Antonio Garrigues, Juan Antonio Cremades o Pedro Pascual y las autoridades madrileñas como Francisco Javier Vieira, presidente del TSJ de Madrid y Eduardo de Porres, presidente de la Audiencia Provincial de Madrid, entre otras personalidades, la exposición de Sonia Gumpert fue clara y contundente. De los agradecimientos a las peticiones al Ministro Catalá sobre la derogación de la Ley Mordaza a las tasas que aún soportan las pymes. “Quien debilita a la abogacía debilita a los derechos de los ciudadanos” sentenció en un momento de su intervención. Por su parte Rafael Catalá aprovechaba su turno de palabra para dar de nuevo una vuelta de tuerca a sus reformas, cada vez menos consensuadas y las palabras de Carlos Carnicer sobre la formación del abogado subrayaban la necesidad del profesional de estar preparado para ganarse la confianza de sus clientes.

De los agradecimientos a la cruda realidad. Las palabras de la decana Sonia Gumpert ya han quedado para la historia como un discurso de una estadista consumada. Primero mandó un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos porque los abogados madrileños van a seguir preparándose y formándose con el apoyo colegial. Se trata de ser competitivo desde la honestidad para dar el mejor servicio posible.  Y es que en una profesión como ésta, donde la actividad del legislador es intensa no queda otra que formarse y actualizar conocimientos. En este contexto los colegios de abogados son garantes de que ese trabajo se haga bien.

Gumpert eligió el mejor escenario posible, con el Ministro Catalá delante, para dejar claro cuál es su punto de vista sobre determinadas reformas. Pidió públicamente la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana más conocida como Ley Mordaza “si en cuarenta años de democracia no ha hecho falta, no entendemos ahora su aprobación”, fue su mejor argumento. Y sin embargo sí reivindicó una vieja aspiración de la abogacía, la necesidad de una verdadera Ley Organica que reivindicara el derecho a la defensa, un argumento que el propio presidente Carlos Carnicer ha defendido en muchas ocasiones.  También pidió la derogación de todas las tasas judiciales existentes y el rechazo a las devoluciones en calientes, episodios que estamos viendo de forma continuada en los últimos meses.

Y tras el palo vino la zanahoria que diría Carlos Lesmes, presidente del CGAE, la propia decana dejó claro el deseo del a abogacía madrileña de colaborar con el Ministerio de Justicia, al ser los letrados de la Villa y Corte un tercio del censo total de abogados españoles. Reconoció el trabajo del Ministro que según ella está siendo diferente de su predecesor en el propio Palacio de Parcent. Fue en ese momento cuando pidió que se busque solución  al problema de los abogados madrileños del Turno de Oficio, un problema que ya saben nuestros lectores que no pasa por su mejor momento. Gumpert dejó claro el ánimo de colaboración de la abogacía en las reformas que plantea Justicia y señalo que “quien debilita a los abogados está debilitando los derechos de los ciudadanos”, una frase antológica que resume el espíritu de esta intervención tan trabajada y coherente.

Formación, pieza clave de los abogados

Por su parte, Carlos Carnicer, presidente de los abogados españoles, empezó su intervención centrada en el papel de la formación en los abogados con unas palabras de recordatorio a los setecientos muertos fallecidos en un naufragio en el Mediterráneo. “La abogacía denuncia esta situación muchas veces pero seguimos viviendo estos sucesos que le ponen a uno la carne de gallina”, recordó. Sobre la formación del abogado, recordó un artículo reciente de Antonio Garrigues, presidente del despacho que tiene su hombre, que hablaba del cambio en la abogacía y de la necesidad de formación. Carnicer recordó que en nichos de mercado como en ciberseguridad o blanqueo de capitales se atisban la necesidad que los abogados se formen en estas prácticas. “Nuestro Código Deontológico ya lo dice, tenemos que estar preparados para poder coger cualquier asunto y si esto no es posible cederlo a un compañero preparado”, recordó.

A su juicio hablar de formación es hacerlo de una práctica que debe acompañar al abogado desde que inicia sus primeros pasos en su bufete hasta que culmina su carrera profesional, tras muchos años de profesión. “Gracias a la preparación de nuestros abogados hay un dato importante que supone que un tercio de los asuntos que entran en los despachos no acaban en vía judicial por la propia labor de mediación del letrado”, subrayó. Y recordó que en esa relación de confianza que hay entre abogado y cliente es fundamental la formación del primero como elemento que revela la preparación y honestidad del abogado respecto a cualquier asunto en cuestión. Y es que para el presidente de los abogados españoles un abogado bien preparado sabe ganarse la confianza de sus clientes sin dificultad.

Por último, Rafael Catalá, que no se dio por aludido ante las directas criticas de Sonia Gumpert sobre determinadas reformas que no gustan a la abogacía, aprovecho su turno de palabra para clausurar esta ceremonia de apertura para volver hablar de sus reformas. Habló de consenso y de la necesidad de diálogo con los agentes sociales aunque paradójicamente el Código Penal y la LECRIM sean proyecto suyos sin ningún apoyo parlamentario. Recordó que la nueva LOPJ va a reorganizar mejor el trabajo de los juzgados y el recién aprobado Estatuto de la Víctima garantizar el derecho de estas personas de tal forma que habrá una cuarentena de 45 días hasta la que ningún despacho podrá acercarse a ofrecer sus servicios.. También cito la reforma de la Segunda Oportunidad aunque muchos expertos han dejado claro que se ha quedado a media y no ayudará a las familias que lo necesitan.

El Ministro de Justicia volvió a hablar de justicia digital, interoperable y abierta. Y es que en su agenda tiene marcado el 1/172016 como fecha en la que va a desaparecer de la jurisdicción civil los papeles de los juzgados. Sabe que ante esa medida el escepticismo es máximo pero como buen fajador sigue apostando por esa medida. Sera´ el tiempo quien nos  diga si pasará a la historia como el político que logró incluir la tecnología en la justicia tras muchos años de intentonas y todas fallidas. Sus últimas palabras fueron para la reforma de la LECRIM donde también explicó las ventajas de suprimir el término imputado por los ahora vocablos investigado, hasta la fase de instrucción y encausado cuando se abra el juicio oral. Curiosamente otra reforma hecha sin consenso pese a que en muchas de sus intervenciones no deja de hablar de diálogo y de acuerdo con los operadores para este tipo de reformas.

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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