El Sur de Madrid ha sufrido una exposición al amianto 10 veces superior al resto de la Comunidad Autónoma

Publicado el lunes, 24 septiembre 2018

El Sur de Madrid ha sufrido una exposición al amianto 10 veces superior al resto de la Comunidad Autónoma

Unas cincuenta personas asistieron ayer en Getafe al acto organizado por Colectivo Ronda para explicar qué pasos jurídicos pueden dar las víctimas del amianto y presentar la Guía Informativa sobre el Amianto, editada por AVAAC (Asociación de Víctimas Afectadas por el Amianto de Catalunya). Su vicepresidente, José Luis Gómez, abrió el acto explicando el contenido de la Guía y dando el primer dato espeluznante de esta realidad todavía muy desconocida socialmente “Han fallecido 40.000 personas por el amianto y se prevé que puedan fallecer 40.000 más. Es un auténtico genocidio laboral y social”. Gómez quiso dejar claro que “no nos podemos conformar con la simple prohibición del amianto. Por eso participamos en la Campaña Amianto Cero a nivel europeo y acogemos en Barcelona, del 4 al 6 de octubre, el encuentro internacional de Asociaciones contra el Amianto”.

El amianto, un mineral con unas características físicas inmejorables para la industria (es, por ejemplo, indestructible al fuego y se organiza en fibras, por lo que se pueden fabricar miles de objetos con él, además de ser muy barato), ha sido utilizado masivamente en España desde hace más de un siglo. Pero también desde los años 50 se conoce y demuestra médicamente “su relación directa con el cáncer de pulmón”, explicó ayer la doctora María Antonia Juretschke, neumóloga del Hospital Universitario de Getafe. “Así que sabemos desde hace mucho tiempo que es una sustancia muy toxica. La exposición al amianto en España ha sido brutal, pero todas las enfermedades relacionadas con el amianto tardan muchos años en manifestarse”. Y avisa: “El pico de incidencia de mesotelioma está por venir, aunque cada vez tenemos más formas de diagnóstico y tratamiento de este tipo de cáncer”.

Este tiempo de latencia que marca la ‘fibra asesina’, como algunos llaman al amianto, es uno de los problemas que nos encontramos a la hora de reclamar indemnizaciones a las empresas que “aunque sigan asegurando que desconocían la peligrosidad del amianto, ya en 2012 el Tribunal Supremo establece que las compañías como Uralita debían saber de la normativa existente desde los años ’40 contra el amianto”, explicó Raquel Lafuente, abogada del Colectivo Ronda.

Lafuente confirmó que “la zona sur de Madrid tiene un 10% más de afectados por amianto que el resto de la Comunidad. Teníamos a Femsa, ahora Bosch, en Aranjuez, a Yesos Ibéricos en Valdemoro, a la actual Renfe en Villaverde y a Uralita en Getafe”. Para la abogada está claro que “las administraciones han silenciado durante décadas que el amianto era dañino para los trabajadores, igual que los médicos de empresa: siempre argumentaban que era una tuberculosis o un resfriado mal curado cuando los trabajadores acudían a ellos por problemas respiratorios graves”.

Hoy, los afectados tienen tres procedimientos judiciales posibles, aunque primero, la Seguridad Social tiene que reconocer una enfermedad laboral. Una vez concedida, ya se puede ir contra la empresa. Los tres procedimientos son: daños y perjuicios; recargo de prestaciones (a la prestación se le añade una cantidad a cargo de la empresa; en este caso la empresa debe seguir activa o existir una empresa sucesora, como el caso de Uralita respecto Rocalla); y la indemnización por convenio.

Otra cosa distinta son las llamadas víctimas pasivas domésticas (por ejemplo, las esposas de los trabajadores que se encargaban de limpiar la ropa infestada de fibras de amianto; muchas de ellas han o están falleciendo por asbestosis provocada por el amianto inhalado) y las víctimas pasivas ambientales (aquéllas que trabajaban cerca de una fábrica como la de Uralita o que vivían en las inmediaciones).

Estas víctimas también tienen derecho a reclamar, tanto si han enfermado como si han fallecido (sus viudos o viudas y/o sus descendientes). Los tribunales les están dando la razón. “Pero tenemos un problema grande, ya que en estos casos el plazo para poder reclamar es muy breve: un año desde que se ha diagnosticado la enfermedad o desde el fallecimiento. Y, claro, no todo el mundo tiene esta información. Cuando alguien enferma no está pensando en ir a reclamar”, explicó ayer en Getafe Esther Pérez, también abogada de Colectivo Ronda. “Pero hay que intentarlo. Son procedimientos largos que deben estar muy bien documentados. Pero los tribunales, sobre todo desde 2012, nos están dando la razón”.

En este sentido, recordar la recién sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Madrid en la que condena a la empresa URALITA S.A. a abonar 1.7 millones de euros en concepto de indemnización por las patologías relacionadas con la exposición al amianto de un grupo de 14 vecinos de Cerdanyola (Barcelona), localidad en la que Uralita tuvo entre 1907 y 1997 su mayor centro productivo en España.

“El luto y el duelo que están pasando las víctimas del amianto tenemos que convertirlos en rabia y en lucha”, resumió Lafuente.

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