Según Unión Profesional  hay escasos progresos en las condiciones de trabajo y estancamiento en la brecha salarial

Publicado el Martes, 7 marzo 2017

UPF-mujeres

Unión Profesional, en su voluntad de análisis de las profesiones, ha abordado un año más la situación de la convergencia laboral para señalar las condiciones de desempeño del ejercicio profesional entre hombres y mujeres. Entre las principales conclusiones del análisis hecho destaca el mantenimiento de la brecha salarial. El espejismo de reducción de la misma esconde que, por consecuencia de la crisis, los hombres ganan menos, pero las mujeres no ganan más, sino que se mantienen. A esta deriva precaria se le suma, entre las causas para que esta brecha persista, la carga de trabajo extra de las profesionales relacionada con los cuidados; una carga tradicionalmente asignada a género, y que se refleja, normalmente, en jornadas laborales más reducidas.

El estudio realizado periódicamente por Unión Profesional al respecto cobra un sentido más potente, si cabe, al dedicar Naciones Unidas el Día Internacional de la Mujer al tema del trabajo con el lema Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030. Por este y otros motivos, esta organización insta a una mayor colaboración institucional entre agentes privados y públicos para abordar, con un enfoque específico y multidisciplinar, todas las herramientas posibles que garanticen la igualdad efectiva de las profesionales en el mercado de trabajo y en la sociedad.

Leve mejoría en ocupación y desempleo

De acuerdo a los datos analizados de la última Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre del 2016 sobre el cuarto trimestre del 2015, algunos de los datos más positivos se encuentran en el empleo. Si vamos de lo general a lo particular, las mujeres ocupadas con educación superior subieron un 2,27% frente al 2,01% de sus compañeros.

Además, se puede afirmar que una de cada cinco ocupados en España es una mujer con educación superior y, prácticamente, suponen una de cada dos mujeres ocupadas. Más en detalle, en el conjunto de las profesiones, el crecimiento de la ocupación de las mujeres fue superior al de los hombres. Así, en las actividades profesionales, científicas y técnicas sumó un 6,66% respecto al 1,51% de sus compañeros. Una tendencia que fue particularmente relevante para ellas en el tramo entre los 25 y 29 años con un alza del 12,63%. Igualmente, en las actividades sanitarias y servicios sociales las mujeres ocupadas aumentaron un 3,12% por solo un 0,56% de sus homólogos. Aquellas entre 40 y 49 años experimentaron el mayor incremento con un 9,2%.

Por su parte, la tasa de feminización permanece en el entorno del 80% en las actividades sanitarias y servicios sociales. Sin embargo, en las actividades profesionales, científicas y técnicas, la paridad, sin entrar en cargos directivos, ya es cuasi real con un 49,68% de mujeres ocupadas frente al 48,45% que suponían el pasado año.

En cuanto al desempleo, los porcentajes de paro mejoran en algunas áreas pero son ligeramente más altos para las mujeres. Para ellos, en las profesiones sanitarias y sociales el paro subió cinco décimas hasta el 5,44%; en las mujeres llegó hasta el 6,29%, tres décimas más. La excepción fue el grupo de aquellas entre 50 y 59 años, que descendió cinco décimas hasta el 4,17%. Mientras, en las actividades profesionales, científicas y técnicas, el paro se redujo siete décimas hasta el 4,22% para ellos y más de un punto porcentual para ellas hasta el 4,83%.

Brecha salarial estancada y precariedad contractual

No obstante, esta perspectiva relativamente favorable debe ser contrastada con otros datos. Y, entre ellos, sin duda, la mayor desigualdad existente en el mercado laboral es la brecha salarial, como se deriva de la última Encuesta Anual de Estructura Salarial relativa al 2014. En las actividades profesionales, científicas y técnicas, las mujeres perciben un 30,65% menos que sus compañeros sin apenas variación positiva respecto al año anterior. Cuestión diferente sucede en las profesiones sanitarias y sociales en las que, si bien, la brecha se ha reducido hasta el 25,92% desde casi el 30% previo, ello ha sido más consecuencia de la caída salarial que han experimentado ellos que del crecimiento salarial de ellas.

Para explicar gran parte de esta brecha es preciso considerar las condiciones laborales en materia de contratos y jornada que se extraen de la EPA. Sin apenas cambios, en las actividades profesionales, científicas y técnicas, el 16,81% de las mujeres ocupadas lo hace a tiempo parcial frente al 6,40% de sus compañeros. Más elevado es el porcentaje en las profesiones sanitarias y sociales donde casi una de cada cinco ocupadas trabaja a tiempo parcial frente a 1 de cada 10 ocupados. Una tendencia que responde al sesgo de género todavía presente según el cual, la realización de cuidados y conciliación familiar se asocian más a las mujeres y que también se refleja en la elevada tasa de feminización de las profesiones sanitarias y sociales.

Por su parte, en las actividades profesionales, científicas y técnicas, el 16,65% de las mujeres asalariadas tienen un contrato inferior a un año por un 12,91% de sus compañeros. Un

porcentaje que se eleva al 40,66% para aquellas que ejercen en las profesiones sanitarias y sociales, si bien, para sus compañeros este porcentaje se encuentra en el 44,96%, lo que refleja la precariedad generalizada de esta rama de profesiones.

Más datos importantes

Recientemente, el Consejo Económico Social (CES) publicaba un informe sobre la participación laboral de las mujeres en el que propone llevar a cabo una «política transversal coordinada» desde los ámbitos educativo, cultural, fiscal, laboral, conciliación familiar y dependencia, además de considerar significativo los procesos de negociación colectiva para acabar con las barreras y obstáculos que dificultan el acceso igualitario de las mujeres al mercado de trabajo.

Por su parte, a nivel comunitario, la comisión parlamentaria de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género aprobó el 6 de febrero una resolución que solicita a los miembros de la Unión Europea (UE) que incrementen sus acciones para alcanzar la igualdad de género puesto que las mujeres dentro de la UE perciben, en media, salarios más bajos y están infrarrepresentadas en posiciones políticas y económicas y, en definitiva, en los procesos de toma de decisiones.

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